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Entrevista a Santiago García

Por Yexus

 

Portada de 'El Vecino 3'
(Astiberri)

El salto del apartado teórico al terreno creativo de Santiago García (Madrid, 1968) ha iniciado una trayectoria más que notable, que se consolida con cada nuevo trabajo publicado. Con el dibujante Pepo Pérez inició la serie El Vecino en 2004 y con Javier Olivares acaba de realizar una personal adaptación del clásico Doctor Jekyll y Mr. Hyde. Javier Peinado puso imágenes a una singular revisión de La tempestad, autor con el que además ha publicado el primer álbum de una nueva serie de ciencia-ficción titulada Héroes del espacio. En su faceta como divulgador y teórico del mediotiene en proyecto el libro La novela gráfica, que aparecerá en breve bajo el sello editorial Astiberri.
     Protagonizadas por un superhéroe urbano llamado Titán, el argumento de El Vecino contempla las repercusiones de semejante ocupación en la vida diaria de su alter-ego, el reportero Javier López. Y lo hace a través de los ojos de su vecino José Ramón, estudiante de oposiciones, confidente y conocedor de la doble identidad del personaje. Aunque predomine el naturalismo y un tono desmitificador lejano del comic norteamericano que le sirve de referente, cada nuevo álbum adopta un enfoque distinto mientras desarrolla la evolución del protagonista. El primero se desenvuelve en un registro cercano a la comedia de situación, encadenando las anécdotas menos heroicas y más pintorescas en el devenir cotidiano del superhombre. El segundo toma un rumbo más sombrío mientras Javier se sumerge en la obsesión y abandona familia y amigos, quedando patentes sus carencias emocionales tanto como la dependencia de las pastillas que le otorgan los superpoderes.
     Prevista para cinco libros, la tercera parte de El Vecino es una suerte de “slice of life” en blanco y negro cuyos protagonistas aparecen más humanos que nunca. Javier y José Ramón protagonizan una historia marcada por la inseguridad y la frustración donde afloran los problemas laborales, sociales y sentimentales. A pesar de la premisa argumental que origina la serie, la trama mantiene un carácter intimista basado en el diálogo y la interacción de los personajes, por lo que rehúye el espectáculo y muestra las escenas de acción mediante recursos elípticos. Una tendencia que se acentúa en este álbum, donde Titán apenas aparece como tal en media docena de sus 128 páginas. No extraña por ello que el montaje y la planificación sean más afines al ritmo de la propia vida que a las convenciones narrativas del cómic.

Superhéroes, horror, ciencia-ficción… ¿Sientes afinidad por los géneros o te gusta jugar con las convenciones que los definen?
Los géneros han sido muy importantes en mi formación como lector y les tengo un gran cariño, pero creo que repetir sus convenciones mecánicamente, como un homenaje a los tiempos en que los géneros eran los cimientos de una industria editorial potente, carece de sentido hoy en día. El género, o ciertas figuras del género, puede servir como trampolín para lanzarte a tu propia obra personal, como en El Vecino. En cuanto a Jekyll y Hyde, no creo que sea una historia de horror.

¿Eliges a los dibujantes en función de tus necesidades expresivas o, por el contrario, te adaptas a las posibilidades gráficas de cada uno?

Elijo a los dibujantes o ellos me eligen a mí. Digamos que las colaboraciones surgen de las circunstancias. Lo normal es trabajar con amigos. Y creativamente, no es ya que me adapte a cada uno de ellos, sino que cada uno de ellos me sugiere cosas distintas. Me enriquece mucho trabajar con personas diferentes, cada una con su propia visión del mundo.

¿Tu obra reivindica la importancia del relato?
No lo creo, ya que el relato no necesita que lo reivindiquen: está siempre ahí. Es muy difícil escapar del relato, ya me gustaría a mí. Si hay algo que yo quisiera es hacer obras sin relato pero todavía no he sido capaz. El relato es lo “inevitable”, la forma de relatarlo y cómo esa forma lo modifica es lo que nos preocupa en cada trabajo.

 
"Me enriquece mucho trabajar con dibujantes diferentes, cada uno con su propia visión del mundo"

¿Podrías definir las cualidades que te seducen en tus principales colaboradores gráficos?  
Javier Peinado es joven y tiene mucho que aprender todavía, pero cuenta con una virtud muy importante a la hora de hacerse hueco como historietista, y es que tiene una personalidad gráfica clara, definida y reconocible. Pepo Pérez es un dibujante generoso, reflexivo y con una enorme capacidad expresiva para dotar de vida a los personajes a través de una especie de caricatura realista. Javier Olivares es uno de los mayores talentos que hemos tenido en este país en mucho tiempo y te arrastra siempre a su universo maravilloso, que sólo él puede crear y hacer comprensible.

¿Qué nos puedes adelantar de tu libro sobre la novela gráfica, de próxima aparición?  
Es un ensayo histórico que recorre la historia de la novela gráfica hasta nuestros días y para hacerlo, básicamente, reconstruye la historia entera del cómic desde sus inicios, observando aquello que durante décadas ha quedado al margen, que es el cómic más adulto y artístico, el cómic que ha intentado expresarse de manera personal. Digamos que el libro no responde sólo a la pregunta “¿Por qué surge ahora la novela gráfica?”, sino también a la pregunta “¿Por qué no ha surgido antes?” Es la historia de la toma de conciencia de sí mismo como arte de un medio de expresión que durante décadas ha sido considerado una burda industria infantil. Y ahora se ha hecho mayor.

Texto de Yexus, cedido para Guía del cómic. Publicado originalmente en El Diario Montañés el 15 de febrero de 2010. Página creada en mayo de 2010.