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Entrevista a Paco Roca

Por Yexus.

 

Portada de 'Arrugas'

El valenciano Paco Roca (1969) protagonizará las exposiciones organizadas por la Autoridad Portuaria y comisariadas por Jordi Ojeda que podrán ser contempladas a partir del día 4 en el Palacete del Embarcadero y en el Centro de Arte Faro Cabo Mayor. La muestra se centrará básicamente en sus dos obras más representativas, El Faro y la multipremiada Arrugas. El polifacético autor, que acudirá a Santander, reflexiona en esta conversación sobre las incidencias de su trabajo y sus planteamientos creativos.

Obras como Arrugas son poco frecuentes. ¿Adolece el cómic español de un escaso compromiso social o humanista?
Creo que el cómic en general adolecía de esto. Pero era difícil hacer algo "social" con los formatos tradicionales del cómic. Aún así, se encontraban algunas cosas en los cómics de superhéroes, por ejemplo, como la lucha contra el racismo. Pero era necesario un nuevo formato, con más páginas y una total libertad temática para poder tocar temas más comprometidos. La novela gráfica es un medio perfecto para hacerlo; para mí, es la libertad creativa total. El lenguaje del cómic ya ha demostrado que tiene suficientes herramientas para contar cualquier cosa pero era complicado hacerlo dentro del anticuado formato francés de álbum de 46 páginas.

¿Te resultó difícil hacer ameno un relato cuyo realismo no permitía el impacto visual ni narrativo?
La verdad es que eso era un reto. La historia es dura y además trata sobre la monotonía en una residencia. Una historia sobre el aburrimiento no es en principio demasiado  interesante. Todo el álbum sucede en un mismo espacio y los personajes suelen estar sentados hablando, así que había que hacer todo lo posible para que el lector no se aburriera. Por ello, la historia y los personajes son importantes, continuamente están pasando cosas que hacen que el lector tenga interés por saber qué les va a pasar. El recurso de las fantasías de los ancianos me servía para cambiar de escenarios y de ritmo. Y, gráficamente, los cambios de color en las escenas daban un interés visual a las páginas.

¿Qué motiva en El juego lúgubre esa fascinación por Dalí? ¿El arte o el personaje?
Quizá más el personaje que la obra. Me parece muy interesante su primera etapa surrealista, en la que crea unas obras sin precedentes, pero desde luego su personalidad era cautivadora y contradictoria. Puede que el conjunto de las dos cosas sea su gran aportación a la historia del arte. Ese personaje que se crea a sí mismo es lo que más me atraía de él, además de encajar perfectamente con el tipo de historia siniestra que quería hacer. Tuve que inventarme muy poco; tan sólo con sacar de contexto partes de su vida o anécdotas de sus memorias ya se convertía en el personaje que buscaba.

En Hijos de  la Alhambra, los personajes ceden parte de su protagonismo a la ambientación histórica y la circunstancia sociopolítica, ¿no?
Sí, quise dar mucha profundidad histórica a esta aventura y, en la limitación de páginas que da el formato de "álbum francés" había poco espacio para la relación entre personajes. Me gusta la aventura en el cine, la literatura y los tebeos. Soy un admirador de personajes como Tintín, Corto Maltés y Blueberry, es decir, aventuras pero bien documentadas. Y eso es lo que pretendía con esta serie. Le di muchísimas vueltas a la historia y le dediqué meses y meses a la documentación. Fue un álbum agotador.

El Faro es otra de tus obras más representativas. ¿Cuál es tu relación con el mar? ¿Qué sensación te produce ocupar con tu trabajo el espacio de un auténtico faro?
Dentro de la aventura, me encantan las que se sitúan en el mar. De niño me fascinaban películas como Jasón y los Argonautas o Simbad. Y libros como La Isla del Tesoro, 20.000 leguas de viaje submarino o El Faro del Fin del Mundo. El título de esta última ya me hacía soñar: un faro situado en un lugar lejano, en el fin del mundo, ¿puede haber algo más evocador para un crío? Desde entonces me han parecido mágicos los faros y siempre que viajo a un lugar con mar intento ver alguno. Uno de mis momentos favoritos ha sido estar en el de Ciudad del Cabo y mirar el horizonte, pensando que estaba en el extremo de África. Espero poder visitar algún día el faro del fin del mundo. Y tener la posibilidad de exponer en un faro es algo muy especial, como un sueño infantil que se cumple. Como ya demostró Jordi Ojeda con su libro sobre los faros en el cómic, son dos mundos que conviven juntos.

El viaje como proceso de aprendizaje también es un elemento a destacar. Es el motor conceptual de El Faro y se materializa plenamente en Hijos de  la Alhambra
Me gusta viajar. Para mí es una especie de descubrimiento, de dejar atrás muchas cosas. Para mis personajes, ese viaje va unido a una huida, la búsqueda de un lugar mejor. Son personajes descontentos con su mundo, como una especie de Capitán Nemo. Ellos no saben qué buscan pero el viaje comienza en su interior y no llegarán a su destino hasta estar en equilibrio consigo mismos. Es el clásico literario del viaje iniciático.

Las Calles de Arena plantea problemas existenciales pero introduce elementos fantásticos. ¿Es una forma de hacer más atractivo el resultado o te apetecía cambiar de registro?
Por un lado necesitaba ese cambio de ambiente después de Arrugas. Me apetecía experimentar más en el dibujo y en la atmósfera. Aunque por otro, Las Calles se podía contar sin el elemento fantástico. Estamos hablando de temas muy comunes y que todos conocemos, pero, a veces, para entender el absurdo de lo que hacemos necesitamos verlo con otra perspectiva. La ciencia-ficción ha servido muchas veces para especular sobre el ser humano o también Kafka, por ejemplo. Sus historias tratan de cosas concretas de la sociedad de su época pero el surrealismo que contienen hace que sigan funcionando hoy en día y que muchas situaciones actuales nos recuerden a los personajes de "El Castillo" o "El Proceso".

¿Cuáles son tus proyectos inmediatos?
En estos momentos trabajo en la adaptación al cine de Arrugas. Será una película de animación y mi trabajo consiste en co-guionizar y diseñar los personajes. La película, que tiene un presupuesto de unos dos millones de euros y cuenta con José Sacristán para poner voz al protagonista, se estrenara a finales del 2011.
También estoy trabajando en un nuevo álbum que se llamará El Invierno del Dibujante y trata sobre un grupo de autores de tebeos en la España de finales de los 50. Lo editará Astiberri y saldrá en octubre del 2010.

Texto de Yexus, cedido para Guía del cómic. Publicado originalmente en El Diario Montañés el 1 de febrero de 2010. Página creada en agosto de 2012.