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Entrevista a Manel Fontdevila

Por Pepo Pérez (*)

¿Quién es Manel Fontdevila, aparte de ese tipo que vimos declarando en la Audiencia Nacional junto a otro llamado Guillermo? ¿Qué habían hecho ambos para estar allí? ¿Cómo dice, una viñeta de cómic? Sí, a eso se dedican. Cómic, por cierto, viene del inglés comic, que aunque hoy día se emplee para referirse al medio artístico en general, en su origen se empleaba con su significado literal. O sea, cómico, divertido. Eso es lo que Manel (Manresa, 1965) lleva haciendo desde los 16 años, cómic, cuando empezó a publicar viñetas en el diario Regió7, y desde entonces se ha ganado la vida con ellas. Ha publicado en cabeceras míticas como El VíboraMakoki o Cairo, realizado fanzines como Mr. Brain (1993-1997, junto a Pep Brocal y Padu) y desarrollado sus series más conocidas (La Parejita, desde 1995; Para ti, que eres joven, desde 1997 esta última junto a Albert Monteys) en El Jueves, semanario que también dirigió entre 2000 y 2004 y en cuyo consejo de redacción sigue participando. Tres décadas de carrera que le han convertido en uno de los mejores historietistas de este país.

 

Detalle de la portada de un recopilatorio de 'La Parejita'

Son ya 11 años realizando La Parejita, ¿qué significa hacer una serie semanal en El Jueves durante tantos años?
Lo previsible: llega un momento en que los personajes están súper estructurados y el tono de la serie muy definido: el reto, entonces, está en inventarte cosas para que la serie siga sorprendiendo, principalmente al propio autor, porque, de esto me doy cuenta, la época en que todo fluía con una cierta naturalidad está finiquitada. Cuando empecé con La Parejitapensaba en ella todo el día y ahora, pues no. Creo que esta es la diferencia principal, la que hace que cuando me siente a pensar un guión yo mismo me sienta más torpe. Por suerte, a los personajes les tengo mucho cariño y, por lo tanto aún no estamos en fase de cansancio, ja ja. Es algo que ves en otros autores y que piensas “esto a mí no me pasará nunca”, pero que ahora mismo no sé si es un proceso que se pueda evitar. Veremos.

Y del trabajo en Para ti, que eres joven, la serie que haces mano a mano con Albert Monteys también en El Jueves, ¿qué me dirías?
Que somos notarios de la actualidad, que es todo muy fresco, que nos repetimos como el ajo, que funciona por criterios de cantidad y de calidad, que es un milagro de la compenetración…. Y que nunca he entendido porque le gusta tanto a la gente, si la hacemos siempre con prisas y un poco de cualquier manera.

¿Por qué no puedes evitar el humor en todo cuanto haces, incluso en trabajos de planteamiento a priori no cómicos? 
Me sale así. A veces me gustaría poder hacer las cosas de otra manera, en el fondo creo que el humor me protege de una cierta inseguridad… me da pánico ponerme serio, hay que tener las cosas muy claras para ponerse serio y no caer en las moralinas, lo sentimentaloide, la seudoliteratura. Todo esto me horroriza, me aterra. A veces me levanto más estupendo y pienso que voy a escribir un dramón antológico, o que me lanzaré a la poesía, que es una tentación que siempre está ahí, pero es imposible, porque a la que hablo con alguien un poco leído me doy cuenta de que, básicamente, soy un botarate al que es mejor no tomar demasiado en serio. El humor me permite, entonces, distanciarme de cualquier cosa. Y luego, por este proceso, tengo un punto de vista, puedo frivolizar y, muy importante para mi, puedo defenderme. Con el humor me siento cómodo y seguro.

 

Portada del número secuestrado de 'El Jueves'

¿Cómo viviste todo el proceso del secuestro judicial por la portada de El Jueves, y el posterior juicio penal contra ti y Guillermo?
Todo esto ha sido un despropósito desde el primer día. Ha tenido sus cosas buenas, claro, hay un apoyo de mucha gente, a quien doy las gracias, que te hace sentir muy bien, e incluso, poniéndonos pragmáticos, tienes una promoción mediática nada desdeñable. Además, hace que se hable de un tema del que se habla demasiado poco y casi nunca en serio. De todas formas, hay algo humillante en la comparecencia ante el juez, ese señor que escucha con aires de suficiencia y acaba concluyendo que eres un delincuente con antecedentes penales porque has hecho un chiste sobre quien no debías. El alegato del fiscal fue súper desagradable, era una locura. Joder, estábamos hablando de un puto chiste. Nadie escatimó esfuerzos en hacernos sentir como un trapo. Luego sales y te encuentras con los amigos y te ríes, pero hay un momento en que te encomendarías a San Fernán-Gómez y empezarías a gritar “a la mierda”, porque no hay para menos.

¿Crees que existen límites a la libertad de expresión?
Yo trabajo como si no los hubiera, excepto los que me dicta mi propio sentido común. Que no es muy distinto al sentido común de cualquiera.

 

Portada de 'Público' ilustrada con una tira de Fontdevila

¿Por qué diste el salto a Público dejando otros trabajos como tus viñetas en el diario Regió7, que llevabas haciendo la friolera de 25 años, qué significa para ti este cambio?
Significa poder hacer lo mismo que hacía, pero para un público muchísimo más amplio. El humor en prensa es una de las cosas que más me gustan del mundo, y la dinámica que tengo en Público, el chiste de tema de portada, me pone muchísimo, me da mucha vidilla. Tiene algo de masoquismo, porque es un trabajo bastante laborioso y, a la vez, totalmente efímero, pero el día que te sale un buen chiste, uno bueno de verdad, la sensación es tremenda, fortísima.

¿Cómo surge Súper Puta, qué necesidades creativas tenías para llegar a él?
Súper Puta empezó como un juego y, al ser bien recibida por varios amigotes, fue tomando cada vez más cuerpo hasta convertirse en un proyecto que ha mantenido ocupados mis ratos libres de los últimos dos años, aproximadamente. Desde que había acabado Mantecatos tenía ganas de encontrar otra historia que me obligara a plantearme cosas distintas a las que me planteo con mi trabajo más habitual. Probé otros caminos, más ortodoxos, pero no funcionaban, todo me parecía más de lo mismo. Y de repente, con Súper Puta me encontré haciendo algo nuevo y, valga la cursilada, excitante. Y pese a ser, de entrada, una majarada, me lancé a ello.

¿Por qué te has aplicado -más que nunca, mucho más que enMantecatos o Rosenda y otros momentos Pop- a hacer un tebeo justo del modo contrario a cómo siempre has creído que debían hacerse, al margen de las "reglas del oficio" que siempre has aplicado en los trabajos de los que vives?
Súper Puta ha sido, antes que nada, un proceso personal. Su inicio coincidió en el tiempo con el embarazo de La Parejita, una época que, profesionalmente, recuerdo como demasiado planificada, muy poco natural.Súper Puta, entonces, era como una válvula de escape, era la antítesis: sin guión, sin lápiz previo, todo a pincel. Poco a poco, en este descontrol empecé a descubrir cosas que me gustaban: un humor basado en el propio tono de la historia, sin gags, sin referentes; un dibujo que actuaba como auténtica caligrafía gráfica: yo me he sentido “escribiendo con dibujos” al hacer esta historia. He intentado escribir, además, como en las letras de las canciones, como Sisa o Antònia Font, que no necesitan explicar la trama de una historia para crear una sensación narrativa, y he mezclado esto con una escritura más o menos automática. Hay, para quien la quiera, una historia en Súper Puta, pero creo que no es importante. O que no es más importante que todo lo que la envuelve. Todo esto, para mí, que soy de un ortodoxo narrativo que asusta, ha sido un proceso de mucho sufrimiento, pero a la vez lo he pasado muy bien, me ha ayudado a replantearme muchas de las cosas que hago, a descubrir y a valorar la enorme libertad que uno tiene cuando decide ensuciar una página en blanco. Incluso a pensar en por qué me dedico a esto, que es algo que de vez en cuando está muy bien pensar. Esta es una profesión que uno suele decidir que se dedicará a ella en la adolescencia, o antes, y, por lo tanto, no suele tener hechas reflexiones muy sólidas al respecto.

Por cierto, ¿por qué te dedicas a esto?
Pues no lo sé, ja ja, ya te digo que la mayoría nos encontramos en ello de una forma un tanto irreflexiva. En cualquier caso, lo que sí es cierto es que cualquier cosa que yo haya querido decir en estos últimos años, lo he dicho a través de la historieta, y ese es el camino que quiero seguir: por un lado, porque cada día descubre uno que este medio está recién empezado y admite cualquier tipo de discursos; y segundo, porque ya no quiero hacer más historietas “a la manera de” o “según los registros de”, al menos, no de entrada. Dibujar a la Parejita es agradable, pero Súper Putame ha dado una sensación de libertad que no quisiera perder de ninguna manera.

¿Y por qué esa búsqueda de la "obra de autor" alejándote precisamente de lo que ha hecho de ti el autor Manel Fondtevila? ¿Qué andabas buscando en Súper Puta?
¿Mi obra anterior no era “de autor”? Hombre, he caído en una obra quizás menos comercial, pero no veo que, intrínsecamente, esto sea muy distinto de cualquier otro producto mío. Es mi voz, por más tonterías que me invente. Como decíamos antes, es el humor, no puedo evitarlo.

Claro que era de autor, por eso preguntaba que por qué intentar alejarte de lo que había hecho de ti el autor Manel Fontdevila, porque Súper Puta es hasta cierto punto “contraria” a todo lo que ese autor representaba hasta ahora.
Bueno, ahora también soy así. Superputesco, ja ja. Veremos si esto alguna vez afecta al discurso de La Parejita. Sería divertido.

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(*) Pepo Pérez es profesor en la Universidad de Málaga, ilustrador y dibujante de cómics (es autor, con guiones de Santiago García, de la serie El Vecino), autor del blog Con C de Arte y escribe habitualmente sobre cómic en prensa (El Periódico, Rockdelux).

Entrevista realizada en noviembre de 2007 por Pepo Pérez y publicada parcialmente en la revista Rockdelux, se publica aquí en su totalidad por primera vez. Texto cedido por Pepo Pérez para Guía del cómic. Publicado en octubre de 2008 en el blog y luego recolocado al presente documento en julio de 2009.