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Entrevista a Sergio Bleda

Por David Muñoz.

 

Portada de 'El baile del Vampiro: Inés 1994' (Planeta-DeAgostini),
el cómic que Bleda estaba dibujando cuando se realizó
esta entrevista.

Sergio Bleda (Albacete 1974), es uno de los mejores historietistas que han surgido al amparo del actual auge de los comic books en blanco y negro. Gracias a su versatilidad, que le permite dibujar tanto superhéroes como tiras de prensa o historietas porno, es también uno de los pocos que ha logrado profesionalizarse y vivir realmente de su trabajo. Las páginas de sus historietas, especialmente las de su serie para el sello Laberinto, la estupenda El baile de vampiro, le muestran como un excelente narrador, especialmente hábil a la hora de ambientar sus relatos y de hacer "actuar" a sus estilizados personajes. Si antes no se lo llevan los americanos, no hay duda de que sergio dará mucho y bueno que hablar durante los próximos años.

Nota: La entrevista se publicó originalmente el año 1999 en la revista U, el hijo de Urich, dentro de la sección "Portafolio". En dicha sección, las entrevistas se publicaban editadas de forma que solamente se incluían las respuestas del entrevistado, y se omitían las preguntas del entrevistador, para dar así todo el protagonismo al historietista. Que nadie se extrañe. Tras el texto de introducción, a continuación vienen las respuestas de Bleda.

No sé si son los primeros tebeos que leí o no, pero los que más me marcaron cuando era niño fueron Pánico en el zoo de Ibañez, Los Pitufos y el ketekasko de Peyo y El origen de Superlopez de Pérez Navarro y Jan. Sé que es algo que he tenido muy claro desde muy pequeño. Antes de aprender a leer ya metía mis garabatos dentro de viñetas y en la EGB hacía mis propios fanzines, que mi abuelo fotocopiaba de "estrangis" en la fotocopiadora de su empresa, que era un almacén de conservas, para que yo los vendiera a parientes y compañeros de clase por cinco duros.

Cuando era niño asistí a una especie de taller de cómic que duró unos pocos días impartido por Bernardo Goig, un caricaturista de Albacete. Aparte de eso soy totalmente autodidacta. Para ser dibujante de comics, Bellas Artes es un estorbo que no sirve para nada. No digo que no te ayude a formarte o que tal vez te enseñen unas cuantas técnicas, pero creo que para dedicarse exclusivamente a los comics lo único que necesitas es eso: dibujar comics.

¿Mis influencias? Uf, no sé, la verdad es que mi estilo evoluciona constantemente; hace años me dejé impresionar excesivamente por Moebius, luego vino mi época Garcés y Loisel, luego descubrí a Mazzuchelli y a Caniff. y aún sigo buscando soluciones en otros dibujantes, tanto clásicos como Toth, como contemporáneos como Steve Rude, Jaime Hernandez o los mismos Germán García y Javier Pulido.

 

'Los Saurios' fue el primer trabajo profesional de Bleda. Portada del recopilatorio 'Los Suarios: Evolución' (1993)

Los primeros trabajos que publiqué fueron tiras humorísticas en el semanario regional Crónica. Abandoné mis estudios en 2º de BUP, ya que llegué a la conclusión de que saberme de memoria las declinaciones del Latín o la mierda esa de los vectores no me iba a ser de ninguna utilidad en la vida que yo he elegido para mí. Así que me puse a dibujar como un loco, presenté cosillas a las agencias de publicidad de por aquí y mi madre incluso llegó a apuntarme a una clase de pintura, aunque la verdad, no duré mucho, allí solo había jubilados haciendo bodegones y un chaval un poco 'tocao' que utilizaba la pintura como terapia y al que se le salían los ojos de las órbitas cada vez que tenía que dibujar una de esas Venus desnudas. Bueno, que me salgo de madre, el caso es que después de un tiempo sin encontrar clavo donde ahorcarme, mi madre, que es periodista, me puso en contacto con el editor de un semanario, le enseñé mi trabajo y le pareció "publicable". Me saqué de la manga Los Sauríos, unos dinosaurios un poco ácratas y ecologistas que me servirían para meterme con todo lo que quisiera. Así pues, cuando podía sacaba el tema de la insumisión, la ecología, ciertos guardias jurados con tendencia a no dejarme entrar en los pubs... bueno, llegaron a censurarme un par de tiras en las que me metía abiertamente con el PSOE y con el PP. La cosa funcionaba, yo me sentía a gusto por el mero hecho de publicar en algún sitio -no por el "sueldo", que era de unas 4.000 pesetas mensuales-, los comentarios de la gente eran muy positivos e incluso una joven y guapa lectora llegó a escribir a la redacción pidiéndome que dedicara una de las tiras a un amigo que se había suicidado.

La verdad es que viéndolas ahora me doy cuenta de lo excesivamente mesiánicas y panfletarias que resultaban algunas de las tiras. Afortunadamente en la segunda etapa me dediqué más a meter gags y al puro humor intemporal, que a ese simulacro de crítica ácida de la actualidad que eran al principio Los Saurios.

No he seguido por ahí porque no tengo maldita la gracia. ¿Qué le vamos a hacer? Soy así de patético. Lo de las tiras de Pablito del U tal vez nos haga reír un poquito a los que estamos en la profesión, porque sabemos que así son las cosas, que esto está lleno de dibujantes pretenciosos, de fans intransigentes y de editores cortos de miras. Sin embargo, si alguien ajeno al mundillo lee una de las tiras de Pablito seguramente no entienda ni papa. De todos modos siempre intento meter algo de humor en mis guiones, aunque ... parece que soy el único que se da cuenta de ello.

Para Kodansha hice proyectos, proyectos, un montón de proyectos. El primer año que vinieron al Saló de Barcelona convencí a mis padres para que me pagaran el viaje, después de rogar-suplicar en el mostrador de acreditaciones el dichoso papelito que me permitía entrar en la zona profesional y esperar la eterna y clásica cola de chavales-con-carpeta, el editor -Yasumitsu Tsutsumi, no lo olvidaré mientras viva-, se mostró muy ilusionado con mi trabajo. Llegué a pensar, infeliz de mí, que ya había logrado mi sueño. Primero les presenté un proyecto en el que mezclaba cosillas de magia, esoterismo y referencias a la cultura céltica, que me tiraron para atrás porque decían que el lector medio japonés no lo entendería; después otros dos proyectos, uno El hijo de Kim, que decían que era muy violento y después otro que mas tarde quedó finalista en el concurso que hicieron los de Glénat en la revista Viñetas. Después de un par de años presentándoles bocetos, guiones, ilustraciones, etc., ellos acabaron tan hartos de mí como yo de ellos y, a modo de despedida, me compraron una historia de seis o siete páginas hecha con acuarelas que ni siquiera sé si llegó a publicarse. Una cosilla de hadas que se expuso en el Primer Salón del Cómic de Madrid que montó Mario Ayuso con los de Kapta.

La verdad es que como dibujante he hecho de todo. Logotipos, mascotitas para empresas, campañas para el Ayuntamiento de Albacete, que es algo que aún sigo haciendo de vez en cuando, etc. Uno de los trabajos con los que más he disfrutado ha sido con la creación de unas marionetas para el grupo de teatro Cómicos. Fue genial ver cómo mis dibujos saltaban a las tres dimensiones, les ponían voces y cobraban vida. Algún día me gustaría crear un espectáculo de marionetas. Por cierto, los diseños originales de las marionetas también fueron expuestos en el Primer Salón del Cómic de Madrid.

 

Portada de 'El hijo de Kim'
(Plaga, 1995)

Lo de Mario Ayuso fue curioso. A ver... la mujer de mi padre tiene un hermano que es muy colega del Ayuso, y cuando me autoedité el libro recopilatorio de las tiras de Los Saurios se lo mandó. El hombre se ofreció a distribuírmelo y, como empezaba la fiebre de los comic books, acababan de empezar a publicarse Gorka y el Keibol Black, me dijo que se comprometía a sacarme algo. Yo rescaté la idea de El hijo de Kim y me puse con ello. Para promocionar el asunto me montó una exposicioncilla en el Salón aquel. Al final la cosa acabó mal, no me pagó ni los ejemplares de Los Saurios que distribuyó ni por supuesto lo de El hijo de Kim. Cada vez que intentaba contactar con él desaparecía del mapa. Recuerdo incluso una conversación telefónica muy violenta con su mujer que me dejó muy desencantado. Bah, no soy rencoroso, ya le he perdonado. Años después, cuando empezaba en la revista Kiss la buena gente de Plaga: Albert, Arturo y Cía., se ofreció a publicarlo entero. Recuperé mi ilusión e hice alguna cosilla para su fanzine GÑ!

A mí lo que me gusta es hacer tebeos, es lo único que sé hacer y es mi pasión. Me gusta un poco de todo y me veo capaz de hacer al menos un digno intento con cualquier género y estilo. También me viene porque leo de todo, lo mismo me da Franquin que Frank Miller, Breccia que Watterson. Me veo cómodo en todos sitios, el problema es la falta de fe de los editores. Hace poco me tiraron un relato corto de Conan porque decían que mi estilo no le pegaba a Conan, ¿pero de dónde coño se sacan eso?, ¿acaso han visto algún cómic mío de Conan? Si nos ponemos así, alguien que conozca sólo mis tiras de Pablito no me vería haciendo El baile del Vampiro. Otra asignatura pendiente que tengo es hacer cómic infantil, algo como Los pitufos, pero claro, aquí no hay mercado, y el único cómic infantil que se vende es La Patrulla-X.

Para mí el cómic es el medio perfecto. No necesitas mas que un lápiz y una hoja de papel para contar una historia. Sacar un tebeo a la calle no es tan caro como poner en marcha una producción cinematográfica y puede ser igual de espectacular; además puedes contar con los mejores actores y tener los monstruos, naves y efectos especiales que te dé la gana sin necesidad de disponer de presupuestos exorbitados. Puede resultar tan evocador como una novela y encima, como dicen en el anuncio de galletas Tosta Rica: "¡¡lleva dibujitos!!" Me encantaría volver a hacer teatro, hacer animación, cortos, música... Cuando puedo escribo relatos cortos, algunos los hago con vistas a adaptarlos a cómic, pero otros los hago por el mero placer de escribir. Cualquier forma de manifestación cultural me atrae, pero para mí los tebeos son el mejor medio de conseguir contar algo, y me ocupan todo mi tiempo. Si fuera rico dejaría los comics de vez en cuando y me dedicaría a intentar aprender cosas nuevas, a desarrollarme del modo más creativo posible por otros medios.

Cuando me fui a vivir a Barcelona con Javier Pulido y otras dos personas maravillosas (Edu y Nuria, que váyase usted a saber por dónde andarán), La Cúpula fue la primera editorial que visité. Berenguer miraba escéptico mi trabajo, el tío me hizo pasarlo mal, aunque finalmente le gustaron las hadas que
había dibujado para Kodansha y pensó que en el Kiss podrían encajar. Primero les hice una historia cortita y sin texto, una cosa muy sutil, muy erótica, así como a lo Loisel con aguada. Quedaron contentos y me pidieron una serie: La novia y la ladrona. Cuando llevaba un par de capítulos, me di cuenta de que las sugerencias que me hacía Rakel, que por aquel entonces era mi novia, eran muy divertidas y funcionaban, así que pensé: "Hey, ya que los lectores van a usar esto para masturbarse, ¿por qué no hacerles la experiencia mas divertida?, ¡que se rían mientras se matan a pajas!" Le propuse que se encargara ella de los guiones y que arregláramos los diálogos a medias. Recuerdo esa época con mucho cariño, nos juntábamos a tomar café, ella daba una idea de lo que quería que pasara en la historia y luego le íbamos añadiendo situaciones hasta que la cosa tomaba forma. A veces terminábamos de dar los grises, después de que estuviera todo dibujado y entintado, en la cocina de la casa de sus padres, y si oíamos que venia su madre teníamos que esconderlo para que no vieran que hacíamos pornografía. Una vez Rakel rechazó ir a un programa de televisión para que la entrevistaran porque entonces su madre se enteraría de qué clase de quiones hacía su hija. El caso es que ella aceptó y hasta ahora hemos hecho tres series para el Kiss y un par de historietas para El Víbora. Además, las encuestas reflejaban que a los lectores les gustaban sus guiones. No era lo primero que hacíamos juntos, sus ideas ya me habían solucionado unas cuantas tiras de Los Saurios y con un guión suyo gané un concurso de comics; uno de los pocos a los que me he presentado, odio competir.

Trabajar con guionista siempre es una experiencia positiva, además es muy cómodo, siempre y cuando haga caso de tus sugerencias y te dé libertad para cambiar algo. No obstante, yo sólo intento cambiar algo si creo que va a mejorar la historia o el modo de narrar alguna escena. Me gusta tener control total sobre mi obra, hacer el guión, el lápiz, la tinta ... ¡me encanta hacerlo todo! Sin embargo hay que reconocer que algunas ideas jamás se me ocurrirían a mí solo y también que si algo sale mal y la historia cojea por algún sitio siempre puedes echarle la culpa al guionista. Como te decía antes, a mí lo que me gusta es hacer tebeos, con guionista o sin él. Claro que si me hago los guiones yo mismo no le tengo que dar un duro a nadie del miserable precio que se paga por página. Algo que tengo ganas de probar es trabajar con un entintador, con Álvaro López por ejemplo, ya veremos si la cosa fuera posible en un futuro no muy lejano.

Me fui a Barcelona porque sabía que, aunqueno fuera totalmente necesario, sí que iba a facilitarme las cosas. La industria esta allí, las editoriales están allí y el ambiente profesional esta allí. Así es como realmente te formas en esta profesión, paseándote por las editoriales, quedando a tomar café con otros autores, comparando tu trabajo con el de los demás. Emocionalmente fue un desastre, porque yo tenía a mi novia en Albacete y las relaciones a distancia a mí no me funcionan; sin embargo profesionalmente fue maravilloso, revelador. Aprendí muchas cosas el año que pasé allí y no me arrepiento de haber vivido esa experiencia.

Básicamente me volví para estar con la novia, aunque también porque acabé muy cansado del mundo del cómic; hay un montón de gente fantástica, pero también pasan cosas que te ponen de muy mala leche y enseguida surgen malos rollos por todos lados, que si a nosequién no le han devuelto los originales ... que si tal proyecto te lo han encargado porque fulanito lo rechazó y luego te han dicho que lo crearon pensando en ti... que si los derechos de venta en el extranjero son nuestros aunque no los vamos a intentar vender al extranjero ni de coña... ya sabes. Por suerte yo me suelo llevar bien con todo el mundo, soy una persona muy pacífica y con la que se puede razonar ... o eso creo. Aunque conozco a dos o tres capulletes sin los que sería todo mas bonito, pero en fin.

Bueno, yo me siento cómodo haciendo casi cualquier cosa, pero cuando te dicen que de una historia de seis páginas, tres tienen que ser de imágenes sexuales explícitas te quemas un poco. Te preguntas a ti mismo cómo podrás contar algo en tan poco espacio. No descarto volver a hacer porno en el futuro, pero de momento quiero disponer de todas mis páginas para contar lo que me de la gana.

 

Portada de 'El baile del vampiro' #1 (Planeta-DeAgostini, 1997)

Bueno, yo no veo El baile del vampiro como una serie de terror; tiene elementos del género pero no pretendía asustar a nadie, hacer un cómic que asuste es algo muy difícil y jamás me lo había planteado con esta serie. El terror, la magia, la noche ... son cosas que me atraen, desde luego. De hecho soy un noctámbulo empedernido. Y es normal que salgan por algún lado. Siempre he dicho que quería hacer una especie de mezcla de los libros de Stephen King y las películas de Woody Allen, ya sé que es algo que jamás conseguiré porque no estoy a la altura de ninguno de los dos, pero al menos por intentarlo que no quede, y si en el intento me salen un par de tebeíllos entretenidos me doy por satisfecho. La ambientación es, junto con la narrativa, lo que más en serio me tomo a la hora de llevar a cabo un proyecto. En cuanto a la de El baile del vampiro, tengo unos cuantos libros de Barcelona además de un buen montón de fotos que tomé en uno de los viajes que hice tras mi regreso a Albacete.

Para el cómic que estoy haciendo ahora, Inés 1994, me documenté sobre ese año en cuestión, los ejemplares de las revistas que hay en la tienda de la estación de Albacete, donde Inés compra su diario, se publicaron realmente en ese año, y en el cómic hago referencia a acontecimientos que sucedieron por aquel entonces. También los escenarios son reales, la estación, el tren, el instituto, el Burger King... todo documentación fotográfica. Hay cosas que no puedes dibujar de memoria. Creo que todo eso le da versatilidad a la historia y, a pesar de que mi estilo no es realista, de algún modo hace que el lector lo vea como algo más cercano, se sienta más involucrado. No sé, tal vez soy un enfermo.

En cuanto a mi método de trabajo, es caótico. A veces duermo cinco horas y me levanto porque una idea no me deja descansar, o como a las cinco de la tarde, a veces estoy deprimido y no puedo dibujar. Sé que debería ser más disciplinado y sospecho que algún día lo conseguiré, pero no parece que ese día esté muy
cerca. Por lo demás lo normal, escribo el guión, aboceto todas las paginas, dibujo toda la historia a lápiz y luego la entinto. A veces me pongo la radio y otras veces mi música; es raro verme dibujar en silencio, aunque a veces estoy muy concentrado y no me doy cuenta de que se ha acabado el CD.

¿La situación actual del mercado? Es que me aburre tanto hablar del tema... Estoy harto de repetir las mismas frases: La gente lee poco cómic... los autores estamos mal pagados... las cifras de ventas son ridículas... las editoriales no se molestan en promocionar en serio el cómic... resulta irónico el hecho de que uno de los pocos comics que he visto anunciados en televisión sea Dragon Ball, tal vez el cómic que menos necesita ser promocionado. Prefiero no extenderme más sobre el tema. Sólo espero poder contar un par de historias interesantes antes de que todo esto se vaya al infierno.

Proyectos tengo a montones, una cosa para presentarla a DC y a Caliber junto con Art Brooks que se llamaría Corazón Diablo, otro proyecto a color también con Art para Mega Multimedia que también sería publicado en USA y que se llama L'Vamp, y con Dude había algo pendiente, la segunda parte de Carmilla, el Judas con Cereza y Alvaro López, además de la serie regular de El baile del vampiro... y un par de cosillas que me callo. También es posible que entinte páginas de Germán García en Marvel. Hemos presentado unas páginas de prueba entintadas por mí y estoy esperando respuesta. Seguramente cuando esto se publique ya la habremos recibido, toco madera. Para mí sería un orgullo y todo un reto personal acabar los lápices de Germán.

Texto de David Muñoz, cedido para Guía del cómic. Publicado originalmente en U, el hijo de Urich #15 (Camaleón Ediciones, marzo de 1999). Página creada en marzo de 2010.