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Entrevista: Juan Berrio

Por Infame & Co (*)

Juan Berrio (Valladolid, 1964) es uno de los autores más singulares del panorama editorial español, un autor tenaz que hace del costumbrismo y la sutileza su bandera. Desde sus inicios a finales de los ochenta en la revista Madriz, su producción ha destacado por la predilección por la historieta corta como formato, que ha publicado en multitud de cabeceras como Tos o Humo, y recopilado en volúmenes como A saltos o Dentro de nada. Esta labor la compagina con la realización de libros de exquisita factura, que muestran su pasión por el mundo de las letras, las cifras y las calles. El año 2012 gana el Premio Fnac Sinsentido de Novela gráfica con Miércoles, su obra más extensa hasta la fecha, formada por pequeñas historias entrelazadas.

 

(Si quieres acompañar la lectura de la entrevista con música de fondo, puedes usar esta lista de Spotify de Juan Berrio)

Empezaste a publicar a finales de los ochenta. Creo que llegaste a esta última oleada de este cómic de autor y lo hiciste en una revista mítica como Madriz.
Si, tuve la suerte de publicar en Madriz, una revista con un nombre tan local pero con una voluntad más amplia y que fue una revista de referencia en aquel momento. Eran los años de la movida y también de la cultura subvencionada. Para mí, que tenía unos veinte años, fue sorprendente que me pagaran tantísimo por publicar aquellas páginas pero veo que era una cosa ficticia porque había detrás el dinero público y, cuando se acabó, vino una travesía bastante dura para todos los que intentábamos buscarnos la vida.
     Cuando aterricé en el mundo del cómic, lo que me apasionaba era el mundo del dibujo, la literatura o el cine, pero estas revistas, en las que lo gráfico tenía mucho peso, con dibujantes muy importantes, me marcaron y me dieron ganas de seguir ese camino.  Además de la revista Madriz había muchas otras en la ciudades un poco inquietas. Recuerdo haber publicado en revistas de Zaragoza, de Córdoba, según tus amistades en aquel momento. Había mucha revista alternativa, no siempre especializada en cómic. Era un momento interesante, con muchas ganas de hacer cosas, de comerte el mundo. Fue una suerte conocer aquello aunque fue la última generación.

 
"Yo soy un autor de historias cortas. Es con lo que me siento más cómodo."

¿Fue dura la caída?
Si, la caída desde luego fue dura y quizá no tanto para las grandes figuras. Nombres como Ana Juan, Fernando Vicente, Javier de Juan, Raúl... aunque la mayoría de estos autores derivaron hacia el mundo de la ilustración y de la pintura. Por allí se juntaba gente muy conocida, ya con una trayectoria, pero la revista dependía creo de una consejería de juventud y trataba de buscar gente nueva y de hecho creo que las primeras páginas que publiqué allí fueron dentro de un suplemento de gente joven, de gente desconocida.

Nos decías cómo, curiosamente, no entraba en tus planes, el mundo del cómic y sin embargo se quedó y en un momento difícil para llevarlo a cabo.
Si que me interesaba como medio, me pareció que para lo poco o mucho que tenía que contar, ese iba a ser un buen camino pero yo no había sido de niño un lector de cómic y por tanto me faltaban muchas referencias. Estaba mucho más al día del cine que se estaba haciendo. Recuerdo pasarme el día en la filmoteca, en los cines alphaville de Madrid, era un gran aficionado del cine de Jarmusch. Sí que tenía muchas inquietudes aunque me faltaba esa base.

LOS AÑOS 90

Los 90 debieron ser años duros.
Si, después de esos años de la movida vino una gran crisis. Estaba haciendo la carrera de arquitectura, al final no la terminé. Durante esos años no había esperanza para publicar cómic. Todo se había hundido y la situación era bastante jodida en el país: no había mucho trabajo, ni dinero, ni nada. Tenías que buscarte la vida y lo poco que ganabas te lo gastabas en el alquiler. Vinieron tiempos muy duros y poquito a poco la gente de mi generación, como Mauro Entrialgo, Javier Olivares, Manolo Hidalgo, Javier Herraíz... empezó a juntarse a montar fanzines. En esta nueva etapa, hacía al principio historias un poco forzadas, como escondiéndome. Después de muchos años de trayectoria te das cuenta que lo mejor es contar las cosas que tienes por la cabeza, sin simular, sin artificios. Creo que a partir de ahí, es cuando empieza realmente mi carrera de dibujante de historieta, cuando empiezo a hablar de las cosas que a mí me gustan: encuentros, desencuentros, casualidades, juegos de palabras, juegos visuales. Ahí es cuando me empiezo a divertir y a sentirme profesional.

 

Portada de 'Mañana es martes'

Tu primer recopilatorio es Mañana es martes (Under Cómic, 1997) y ahí parece que ya está definido tu estilo y las historias que quieres contar.
En Mañana es martes trato de reunir esas historias cortas que tenía dispersas por fanzines. Cuando miro Mañana es martes no me gusta cómo está dibujado pero sí que me empiezo a reconocer. Con ese recopilatorio termina quizás esa travesía en el desierto y vuelvo a conectar con otra gente que está en las mismas que yo y me empiezo a sentir dentro de la industria del cómic. Christian Osuna, dentro de su sello Under Cómic crea la colección "Flor de un día". Era la época de la grapa, del comic-book, eran comic-books con publicidad y con algo un poco cutre, pero era el formato de la época. En aquella colección se dio a conocer gente de muchísimo talento como María Colino, José Luis Agreda... Aquella colección fue importante.

Y a partir de aquí comienza una mayor regularidad a la hora de publicar en revistas independientes ¿o siguen siendo fanzines?
La frontera no está muy clara, yo desde luego colaboro con todos los proyectos que monta el buen amigo Juanjo el Rápido: La más bella, Idiota y diminuto o Tos o Humo. Allí trabajábamos por amor al arte gracias a esa persecución, aunque te llegase la fecha y tuvieras que quedarte por la noche porque estabas con otro trabajo. Gracias a éso seguía haciendo páginas. Aunque los últimos años ya había que llamarlos revistas o prozines, porque parecía que de nuevo volvían las vacas gordas y hay editoriales que apuestan por ello. Proyectos como Tos, Humo o de otra gente como Nosotros Somos Los Muertos, por calidad y con editoriales detrás, son verdaderas revistas.
     Siempre me he sentido muy cómodo en cualquier tipo de colaboración. Da lo mismo que fuera un número especial del Cretino sobre un tema social o algo más libre como en Tos o Humo. Para mí la gente que está detrás es la que mueve la industria, la que llevarse el aplauso. Gente que tiene la profesión que sea y se gasta los ahorros en hacer una revista o pasa su tiempo persiguiéndonos a nosotros que a veces somos poco formales en las entregas. Por éso sigo cercano a ese mundo y por la misma razón me junté con Fermín Solis y José Luis Agreda para montar el Usted está aquí y me veo con 70 años moviendo cualquier movida.
     Por seguir con el orden, yo monté una especie de revista, La Maleta, a mediados de los noventa. Duró solamente un número pero las colaboraciones no podían ser mejores: Mauro, Victor Aparicio, Javier Olivares, Manolo Hidalgo... Hubo un librero que me engañó, entre comillas. Me dijo que me distribuía, que me colocaba 3000 y yo hice una gran tirada y me los comí con patatas. Años después monté un fanzine un poco marciano que se llamó AEIOU.

En que te convertías en distintos autores.
Si, quería dar rienda suelta a mi parte más juguetona. Adopté cinco personalidades y cinco firmas distintas. Era todo un juego de palabras pero también fue un fracaso comercial porque el primer número me dijo Christian Osuna que se ocupaba de él y años después supimos que se había perdido en la distribución. El número dos ni siquiera se distribuyó. Comercialmente no me funcionó muy bien el proyecto.

 
Portadas de 'Tos' nº 13 y 'aeiou' nº 1

Después de Mañana es martes sacas un segundo recopilatorio, A saltos (Under Cómic, 2004). Ya se ve un formato con el que te sientes cómodo y que va a ser seña de identidad de tu forma de contar historias: historias cortas, costumbristas, de cuatro páginas.
Yo soy un autor de historias cortas. Es con lo que me siento más cómodo y me da igual que la moda sea la novela gráfica. Yo tengo que hacer lo que sé hacer. Las historias que me salen son historias cortas. Cada vez necesito más espacio para contar lo que quiero pero es cierto que me manejo muy bien en el formato de cuatro páginas.

 
Portadas de 'A Saltos' y 'Siempre la misma historia'

En este formato continúas con tu siguiente recopilatorio. Siempre la misma historia (Astiberri, 2005), en el que te mezclas como autor completo con otros autores para los que ejerces de guionista.
Siempre la misma historia es lo primero que publico con Astiberri. Tiene algo de experimento porque quería contar una historia que podía ser siempre la misma o que tuviera el mismo desarrollo. Planteaba una historia con un final brusco. Me gustaba probar esta estructura con distintos personajes y situaciones. Para mí, creo que para todos los que estamos en esto tener la oportunidad de trabajar con alguien siempre es gratificante y si encima es gente que admiras, más todavía. Por alguna razón que tampoco sé, no salió del todo bien. Quizás por el experimento o que los álbumes de historias cortas nunca han tenido mucho recorrido comercial, pero me quedo con el placer de haber trabajado con Sandra Uve, Santiago Sequeiros, Fermín, Lorenzo Gómez y el prólogo es de Mauro.

 
Portadas de 'Humo' nº 8 y 'Dentro de nada'.

Coincide con el cierre de Tos y surge una nueva propuesta de Juanjo el Rápido que es Humo. Una revista trimestral con vocación de recopilar las historias en álbum, un álbum cuadrado.
Si, esa era la idea. Tenía aspectos divertidos, nos juntábamos a cenar para preparar los números. De estas reuniones salió el nombre, el número de páginas, nombres de colaboradores... Se trataba de hacer series en que las historias continuaran. Mi serie tenía algo de trampa. Mi serie era Cuentos Tontos y era un poco cajón desastre. No mantenía los personajes de un número a otro sino que contaba mis pequeños cuentecitos y éso y el formato era lo que tenían en común.
Estos cuentos los recopilamos después en el álbum Dentro de nada.

OTROS CUENTOS

Pegamos un salto atrás en el tiempo. Unido a esta labor fanzinera, a estos cómics, has desarrollado un gusto por una serie de libros más especiales como Ejercicios de ilustración sobre textos de ortografía práctica (1995) que dará lugar a algunas de tus mejores obras.
Aquel libro era una autoedición cara en formato grande, tapa dura y muy pocos ejemplares numerados. Quizás tiene más que ver con un libro de autor. Me ganaba la vida como ilustrador y aquel libro surge como muestra de mi amor, de mi pasión por mi profesión. A mí me parecía que se podía ilustrar todo, cuanto más curioso, más original, mejor. Me vino a la cabeza ese manual de ortografía, un manual de principios del siglo pasado, que me había regalado mi padre para aprender ortografía y recuerdo reírme con las frases que proponía para los dictados. Eran frases muy cacofónicas y muy absurdas y me parecía que detrás había una pequeña historia y una ilustración. Pedí permiso a los herederos y me puse a trabajar en esas frases y así hice mi primer libro. Pedí un crédito al banco e hice los 500 ejemplares que hace tiempo que ya se agotaron y es de esas obras que aunque ya haya pasado el tiempo me sigo sintiendo orgulloso de aquel trabajo.

 

Portada de 'Aritmética Ilustrada'

Siguiendo esta linea, esta vez para Astiberri, realizas los ejercicios de Aritmética ilustrada (Astiberri, 2005), algo muy curioso porque siendo de letras casi todos los dibujantes que conozco, te pones a ilustrar ejercicios de matemáticas.
Las matemáticas siempre me gustaron y aproveché con este libro para resolver todos los problemas y ofrecer las soluciones al final. Pero el libro no se presenta como un libro de matemáticas, ni como un manual ni nada. El mecanismo es similar al de ortografía. Durante unos años me dedico a buscar en librerías de viejo, viejos manuales de matemáticas y me encuentro con lo mismo: con cuentos preciosos, cuentos divertidos o cuentos que se presentan como problemas matemáticos.
     Ves por un lado que hay una historia, por otro lado que representa una sociedad que ya es difícil de reconocer, que es además políticamente incorrecto: los niños se mueren como si tal cosa o hay problemas hablando de la peste o de la guerra, de hecho el libro está dividido en capítulos y le dediqué una capítulo a la muerte porque me llamaba la atención. Son problemas de matemáticas con literatura. Cojo todo un siglo de viejos manuales, encontré libros desde 1850 a libros de 1950 y rebusqué esos problemas más literarios. Creo que lo hubiera podido hacer igual sin gustarme las matemáticas aunque en este caso lo cierto es que me gustan.

En estos libros trabajas el libro como objeto, el libro de regalo.
Para mí el libro es el mejor objeto sin duda. Una novela, un cómic, un manual de lo que sea o un libro de instrucciones. Yo adoro el libro, me parece un objeto maravilloso y me gustan todas sus fases y éso me ha permitido acercarme a la autoedición. No me hubiera podido autoeditar si no hubiera conocido afortunadamente otra época de la preimpresión y a los viejos fotomecánicos e impresores. Saber cómo se hace un libro. sus tripas te simplifica las cosas a la hora de autoeditarte porque yo, sin ser diseñador, me resuelvo el diseño.

Controlas realmente todo el proceso. En el caso de Aritmética ilustrada el hecho de que hubiera una editorial detrás ¿condicionó el resultado del libro?
Hizo que para mí las cosas fuesen más cómodas pero el proceso de trabajo fue el mismo que si me lo hubiese editado yo mismo. Trabajé con un diseñador amigo, Alfonso Menéndez, elegí todas las características y ellos aceptaron todo lo que yo propuse. Me facilitaron todo lo que para mí es difícil en el mundo del libro como es la distribución, el almacenaje, la contabilidad... Toda esa parte en la que yo he pinchado cuando me he autoeditado.

¿Alguna vez os habéis planteado reeditar los Ejercicios de ilustración?
A mí me encantaría pero me causaría un problema porque me entraría la tentación de ampliarlo o de repetir cosas. Cuando han pasado 16 años o 17 el estilo de dibujo es bastante distinto. En aquel momento mi trazo era bastante más punky, bastante más roto y ahora es mucho más controlado. La idea me seduce pero ningún editor me lo ha propuesto.

CALENDARIOS

Paralelamente a estos libros empieza a salir otra faceta que desarrollas de una forma bastante alternativa, que es la creación de calendarios. ¿Cómo nace tu pasión por los calendarios?
Es un formato que siempre me ha gustado, me recuerdo de niño haciendo calendarios para la familia o para mí mismo siguiendo los formatos que se podían vender en aquella época. Me vienen a la cabeza unos de fieltro que había en los años 70, recuerdo pedirle a mi madre un trozo de fieltro y dibujar encima todos los meses.  Aparte de esa inclinación que tengo desde siempre, empecé a hacer calendarios cuando tuve oportunidad de colaborar con ciertas revistas. Los primeros años noventa trabajaba para una revista de publicidad y propuse como obsequio en las navidades un calendario.
     Primero hice un calendario que no tiene mucha historia pero el segundo me gusta mucho y es otra de las obras más queridas. Es un calendario que se hizo seriegrafiado en cartón ondulado y era puro juego de palabras. En vez de poner "enero" buscaba algo que sonara parecido, en este caso "enhebro" y me dibujaba a mi mismo enhebrando; en vez de "febrero", "lebrero" y ponía un perro lebrel corriendo y así todos los meses. Los más divertidos eran los últimos porque "noviembre" era "no viene", con una cola de gente esperando el autobús, "diciembre" era "dí siempre" y una pareja de enamorados. Tuvo un cierto éxito, el único que he presentado a premios y que quedó finalista en los premios Laus. Luego hice algunos años sueltos, por encargo, pero con continuidad estoy haciendo calendarios desde el año 2002.

Es el "Año Palindrómico"
Era un año capicúa e hice un calendario sobre palíndromos que tuvo mucho éxito y me divertí mucho haciendolo.

 

El calendario de 2003 que se menciona en la entrevista.

A partir de aquí parece que se convierte en una especie de reto personal ir superándote. Imagino que sería bastante difícil llegar a ese nivel de autoexigencía.
Sí, los primeros podía dedicarle mucho tiempo a documentación. En el caso de los palíndromos entré en contacto con el club palindrómico de Barcelona, creé mis propios palíndromos. Le dediqué mucho tiempo. Al año siguiente también hice uno muy especial sobre monosílabos, era el año 2003, en el que se juntaban los tres únicos monosílabos del castellano (dos mil tres) y había un santoral monosilábico, con los santos de una sola sílaba. Con efemérides y todo sucedía con diálogos monosilábicos.
     Ahí había un trabajo de muchas horas. Después me he decantado más por buscar los juegos gráficos, los juegos de palabras, quizás por una cuestión más de tiempo, que requieren menos documentación, pero he seguido haciendo mis entregas anuales. La sensación es extraña porque haces una pieza de muy poquitos ejemplares que llega a muy poquita gente, que no puedes poner al alcance de la gente que le puede interesar porque yo no lo puedo llevar a los comercios de las ciudades y los pueblos. A veces lo ponía en internet o lo llevaba a cuatro tiendas de Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia y caducaba ya en el mes de marzo a pesar de que a cuatro locos les podía gustar aunque fuera de otro año pero me arriesgo a hacer una pieza con una caducidad tremenda.

Sin embargo es algo que se espera con especial cariño y se atesora en el tiempo. A pesar de que dices que te has relajado sigue habiendo calendarios como "Los años Lúcidos".
Es bastante complicado de estructura. Cojo las letras del año, 2004, e intento escribir un cuento solo con esas letras. Cada una de las palabras que utilizo tienen que estar construidas sólo con esas letras, con lo que la dificultad es grande porque me faltaban letras muy importantes: la E, la F... con lo que el texto resultaba un poco absurdo pero divertido a la vez pero no era más que un juego más.

Es un tema recurrente en tu obra, autoimponerte una serie de ejercicios, de normas y ver hasta donde llegas con ellos.
Sí, pero ese tipo de prácticas parece que las tengo que llevar a cabo al margen del cómic. El público al que le interesan es pequeño y ya el número de gente que lee cómics lo es y que coincidan esos dos públicos es una intersección muy pequeñita, entonces limito un poco ese tipo de experimentos. Son más para una pieza especial, un libro, un calendario, pero si tengo que contar una historia, casi prefiero contarla con todas las palabras, con todas las letras, con todo el espacio del papel y que se me entienda.

CALLES CONTADAS

 

Portada de 'Calles Contadas'

En esta linea de libros sorprendes con una nueva autoedición, Calles Contadas (2009).
Calles contadas es un proyecto que pongo en marcha en muy poco tiempo. Tenía en aquel momento en la cabeza otro tipo de proyectos y volviendo de Barcelona se me encendió una lucecita: hablar de la ciudad a través de pequeños guiones, pequeñas pinceladas, que fueran personajes anónimos quienes fueran construyendo ese mosaico. No sé si se parece a mi ciudad pero supongo que si, porque es por la que paseo.
     Era un formato atípico, viñetas-página y se prestaba a que fuera pequeño y otra vez cuadrado. Al final me decanté por la autoedición. Lo ofrecí a un par de editoriales que me pareció que lo podían mimar y aunque les gustó el proyecto en aquel momento estaban dedicando todos sus esfuerzos a editar novela gráfica que parece que era lo que el público quería.

Siempre estás dispuesto a llegar a la autoedición antes que claudicar en aspectos que consideras fundamentales.
Si, quizás es que soy un inconsciente y no tengo ninguna mentalidad empresarial. Nunca me voy a hacer rico. Posiblemente sea un error garrafal sentirte satisfecho en el momento que acabas la obra. Soy un desastre de autoeditor al dejar la obra un poco abandonada en ese momento. A pesar de que ahora es más fácil, tengo que pedir disculpas a la gente porque cuando alguien me pide un libro lo correcto es que estuviera bien distribuido y no me siento orgulloso de eso.
     Por el otro lado está la necesidad de hacer las cosas. A veces hay que esperar. Me he sentido contento de tardar años en acabar un libro y en ese tiempo el libro se ha enriquecido. Otras veces salen proyectos más rápidamente como Calles contadas pero la mayoría de mis libros cumplen años en mi cuaderno. He sido cabezota y he tenido paciencia y creo que las dos cosas le han ido bien a mis proyectos.

 

Ejemplo de una de las "frases encontradas" de Berrio
(clic para ampliar)

De una autoedición cara y dificil como Calles contadas, pasas a la inmediatéz del blog con tu diario de "Frases encontradas".
Sí, ese es uno de mis proyectos favoritos de los últimos años. Consiste en dibujar alguna frase que me llama la atención en mis paseos normales sin invadir a los otros paseantes ni provocar ningún tipo de escucha. Trato de memorizarla y a sus protagonistas y voy colgándolos en el blog con la fecha y el lugar. Llevo más de 500 entregas y hay frases muy variadas. Me han acompañado en mis viajes pero la mayoría son de mi barrio, mi manzana, de esos personajes anónimos con los que me voy cruzando. Está pensado para ese formato. Para mí se ajusta a mi definición de blog, que es algo en construcción y te acompaña mientras estás vivo.

¿La gente quiere participar?
Sí, pero no se trata de poner las frases más divertidas ni las más filosóficas, se trata de poner las frases que yo me encuentro. Hay veces que la gente me cuenta sus frases y me da envidia pero no son parte de mi vida, de mi rutina. Me gusta que haya frases abiertas, ambiguas. Me gusta que haya variedad: gente con uniforme, niños, mayores... También es un ejercicio para mi, una forma de soltar la mano. En un momento en que sentía que cada vez el trazo era más fino sentía la necesidad de volver a un trazo más roto, más suelto. Muchas veces los dibujantes recurrimos a ejercicios así para salir de nuestro propio círculo.

Continuando con la ciudad, dentro de los parámetros de la autoedición pero con un editor detrás, sorprendes con Usted está aquí (Dibbuks, 2010), un álbum-revista, un álbum colectivo, no sé como definirlo.
Es un proyecto que pusimos en marcha con Fermín Solís y José Luís Agreda echando de menos esa época del fanzineo. Para mí era la primera vez que hacía algo con alguien, una forma de repartir el esfuerzo y una garantía al contar con gente de la que admiras su trabajo. Nace con una vocación de hacer algo pequeño. Convencimos a Ricardo Estebán de Dibbuks, y lo hicimos llamando a la gente que nos gusta.
     A partir de una idea que hilará cada uno de los números creamos un personaje, Sebastián Vital, del que no somos dueños. Cada número lo dibujábamos uno de nosotros, cada número a su manera. Al personaje le van sucediendo cosas y se plantea la vida de los demás. En el primer número entra en un vagón de metro y se pregunta que será de la vida de esa gente. En cada número se resuelve esa incógnita y se cuenta una historia con esos personajes.
     Hemos hecho un número siguiendo el esquema de los anteriores y un especial que hemos llamado La Trenza, por que son tres historias trenzadas. Nos hemos puesto de acuerdo en tres personajes que a veces parten de un lugar común, una pastelería, y toman caminos diferentes aunque se vuelven a encontrar a veces.

 
Portadas de 'Usted está aquí' nº 1 y el especial 'La Trenza'

Parece que tus páginas beben mucho del cine. Muchos momentos recuerdan a Jacques Tati.
Me parece inevitable sentir adoración por Tati, por sus películas y sus personajes. Esa ternura... no encuentro adjetivos. Ojalá se hubiera colado algo de esa devoción.
Ahora acabo de hacer un corto de animación con un amigo animador, Raúl Echegaray, que anima un cachito de Calles Contadas y en un comentario hacía referencia a Tati, lo que me hizo sentirme muy halagado. Quizás esas ciudades un poco happy, un poco musicales tengan algo de Tati.

ANIMACIONES

Es a partir de Calles Contadas cuando empiezas con estas pequeñas animaciones. La primera para la presentación del propio libro.
La sociedad de consumo me ha puesto en las manos una cámara de video y es como inventar el cine en casa. Es un lujo de nuestro tiempo que en los 80 no teníamos. Con esa pequeña cámara me he puesto a jugar y he hecho cosas para presentar los libros. Me llevé la cámara a la imprenta, les pedí permiso e hice una pequeña peliculita y este amigo, Raúl Echegaray, animó alguno de estos sketchs.

 
Vídeos de 'Calles Contadas' y de la auténtica pieza de ingeniería que realizó con una Moleskine que Berrio comenta en la entrevista (clic para abrir los vídeos).

Otra pequeña joya es tu película con la "Moleskine".
Si, jugando hice una pieza para una exposición. La rodé y me sorprendió muchísimo el éxito que tuvo. Para celebrar el aniversario de una librería de Madrid, a algunos dibujantes nos regalaron un cuaderno de Moleskine en forma de acordeón para poder exponerlo verticalmente. A mi se me ocurrió que las tapas iban a ser el tejado de una casa, dejé caer el acordeón formando las dos paredes de la casa y por el interior se iban a ver todos los personajes dentro. La parte de abajo es una librería y cada uno de los personajes está leyendo en las distintas plantas. Esta pieza quise grabarla, asomarme por las ventanas y ha gustado mucho.

La Tirita (Dibbuks, 2010) es algo diferente a lo que nos tienes acostumbrado. Los protagonistas son dos niños.
La tirita recopila unas tiras que estuve publicando en un suplemento semanal de El Periódico de Catalunya, Exit, hasta que desapareció. Al principio estaba destinado a la página de niños. Más adelante me pasaron a la página de niños y calle pero si que está destinado a un público familiar. Para mí fue un reto, recibí una llamada de Barcelona a ver si me atrevía a hacerlo y para eso yo soy marcianamente sincero y les dije que no había trabajado en tiras ni para niños ni el humor es mi fuerte. Ellos tenían ganas de que yo lo hiciera, les dije que haría ocho o diez para ver que tal y para mi sorpresa me dijeron que tenía entregado mes y medio porque querían las diez.
     En ese momento se empiezan a juntar cosas. Tengo una vocación tardía de dibujante infantil pero ya llevaba unos años haciendo libros para niños. He trabajado con textos de otros escritores, a veces muy buenos, otras no tanto y me he atrevido a escribir algún libro con textos míos, trasladando ese mundo de casualidades, encuentros, desencuentros y me he quedado satisfecho con el resultado.

Es curioso por que ese primer libro, El Castaño (Macmillan, 2008) parece un tráiler de tu obra. Están presentes todos tus grandes temas.
Es inevitable, tenía claro que si algo puedo contar son esas cosas. Mi capacidad de observar, ni mejor ni peor que la de los demás, es la que me ayuda a construir los guiones para mis historietas y ese cuento no podía ser de otra manera. Siguiendo con el mundo infantil, hice para la colección Mamut El Zoo de Antón (Bang, 2011) que dirigen Ed y Maxi Luchini y en él me atreví a hacer un cómic para niños sin palabras.

 
Portadas de 'La Tirita' y 'El zoo de Antón', dos cómics de Berrio para público infantil.

A la hora de enfrentarte a los niños cuentas historias que sean capaces de entender pero sin renunciar a tu forma de hacer habitual.
Yo no tengo hijos ni muchos niños alrededor. Cuando me encargaban dibujar niños de cierta edad iba por la calle con ganas de preguntar a los niños cuántos años tiene porque me faltaban las referencias. Otros autores que dibujan para niños se basan en sus hijos, sobrinos, series... yo no. Me imagino a mí mismo como niño, no eso tan cursi de sacar el niño que llevo dentro, sino recordar el niño que yo era, las cosas que me gustaban. Intento llegar a niños que puedan ser como yo fui. Yo no era un niño nada fantástico. Me costaba muchísimo entender la literatura para niños, era un niño realista. Los niños que protagonizan mis historias son un poco así, se fijan en las casualidades, en las repeticiones, se preguntan cosas...

MIÉRCOLES

 

Portada de 'Miércoles'

En Miércoles (Sins entido, 2012) recorres las calles de una ciudad cualquiera, las vidas de un grupo de gente que convive en un edificio cualquiera de la ciudad. Son estos temas recurrente en tu trabajo. ¿Tan fascinante es el día a día de la gente?
Yo creo que sí, que lo puede ser. Pero, por supuesto, puede no serlo y puede ser un horror. En cualquier caso, para mí lo cotidiano es la mayor fuente de entretenimiento –cosas simples como encontrar detalles escondidos, descubrir repeticiones, casualidades, paradojas o situaciones absurdas me parecen una gran distracción (en todos sus sentidos)–, y también puede ser fuente de inspiración.

¿Cuánto de Calles contadas tiene Miércoles?
Sin duda mucho. Sin ser una continuación, que claramente no lo es, Miércoles hereda de Calles contadas el tono, el tipo de personajes y el escenario. Calles contadas es un ramillete de pequeñas historias que suceden en unas cuantas calles de la ciudad, Miércoles es una obra más ambiciosa donde todo está conectado. Es una especie de plano secuencia único que va desde el amanecer hasta el anochecer.

En Miércoles parece que das continuidad a las “frases encontradas”, creándoles un contexto en que desarrollarse.
La calle y lo cotidiano está en todo lo que hago. En Cuaderno de frases encontradas los textos y los personajes son reales, y aparte de la reinterpretación más o menos acertada que pueda hacer al dibujarlos, lo que creo que los hace más interesantes es que estén aislados del contexto, que no sepamos cómo continúa la frase o la conversación. En “Miércoles todo es ficción, pero los personajes patean y deambulan por una ciudad como la nuestra que ahora sí vemos. Creo que ese contexto, ausente y presente, es el que acerca a estos personajes, reales y de ficción.

En esta novela gráfica vemos tu gran oído para lo cotidiano, pero además en ella decides introducir un caso a resolver.
Sí, el sencillo caso de la mochila robada toca a muchos personajes y me ayuda a desplazarlos y a conectarlos. Sólo provoca una mínima intriga y alguna situación más o menos cómica, pero me da el pretexto para seguirles.

 
"Miércoles es una obra donde todo está conectado. Es una especie de plano secuencia único que va desde el amanecer hasta el anochecer."

En tus historias hay una pasión por lo pequeño, por las conversaciones que esconden la incomunicación, por los juegos de palabras, por las ilusiones de la gente mayor... todo ello en una clave deliberadamente feliz. ¿Crees que existe hueco en nuestro mercado para historias así?
La verdad es que no lo sé, ojalá que sí. No sé nada sobre el mercado y creo que es mejor no pensar en él mientras se trabaja. (En este caso además, si me asaltaba alguna duda sobre la ligereza de la historia, la despachaba pensando que un jurado había premiado mi proyecto y, por tanto, algún interés habrían encontrado en él). Ahora que el libro está terminado seguramente es buen momento para pensar o para ver qué pasa con el mercado.

Miércoles ganó el premio Fnac-Sins entido. ¿Crees que eso ha afectado al proceso de trabajo?
Sí, sin duda. De entrada Miércoles no existiría, seguramente me habría puesto a trabajar en otros proyectos de menor envergadura. Con el premio adquieres el compromiso de cumplir un calendario bastante exigente. Supongo que otros años, otros autores más rápidos se habrán organizado de diferente manera, pero en mi caso han sido meses de dedicación exclusiva y muchas, muchas horas de trabajo de lunes a domingo…

Tu primer recopilatorio se llamaba Mañana es martes, tu último trabajo Miércoles. Son sólo dos días de diferencia, aunque entre ellos hayan pasado 20 años. ¿Cómo ves el camino recorrido desde ese lunes a este miércoles?
Lo veo bien, y desde luego no me atrevería a cambiar nada. No porque todo haya sido maravilloso, que no lo ha sido, sino porque me gusta el sitio al que he llegado.

Para terminar ¿qué consejo le darías a alguien que está empezando.
Me cuesta dar consejos, yo soy un dibujante autodidacta. Me parece que me ha costado llegar a donde quería estar. No cambiaría nada de mi trayectoria, ni los momentos buenos ni los malos, pero haber aprendido las cosas por mi cuenta tiene una cosa muy buena, puedes llegar a soluciones personales. No me atrevo a recomendárselo a nadie porque el camino es mucho más largo y te puedes cansar por el camino. Ahora hay escuelas estupendas. Quizás sí que recomendaría que no se obsesionen por tener un estilo personal. Si lo fuerzas no va a ser personal. El estilo lleva tiempo. Si entregas un trabajo y en él se reconocen influencias no pasa nada, si en un trabajo haces las cosas de un modo y en el siguiente de otro tampoco pasa nada. Lo importante es no obsesionarse.

¿Qué nos queda por ver de Juan Berrio?
Bueno, no creo que los próximos proyectos vayan a ser muy sorprendentes, ya que siempre me gusta trabajar con el mismo tipo de personajes y de historias. Pero espero contar esas sencillas historias con la mayor profesionalidad que pueda. Y espero seguir experimentando con los aspectos más formales y seguir jugando con las estructuras narrativas y no perder de vista mi lado más lúdico. Ahora he retomado un viejo guion, se trata de una historia sencilla y triste.

Mapa del recorrido de los protagonistas de 'Miércoles' a lo largo de la obra (clic para acceder
al blog de Berrio en Club Cultura FNAC, donde se puede ver a mayor tamaño)

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(*) Infame & co (Bilbao ,1975) publica como autor completo con Astiberri El hombre que vino del cielo y con la editorial Dolmen el monográfico Quatroccento. Ha colaborado con el guionista Luciano Saracino realizando el western fantástico Corina y el Pistolero, con el Sr. Verde en Morirse en Bilbao y participado en numerosos proyectos colectivos (Historias del Olvido, Comic21, El diablo aburrido) y revistas (2 veces breve, Zocalo, Rumble). Como divulgador colabora con Euskal irudigileak y Basauri-Komik realizando charlas sobre el medio. En 2013 comienza a colaborar con Zona Cómic y con la web Bilbao24horas.com realizando entrevistas a autores de historieta.

Entrevista de Infame & Co, realizada a partir de dos conversaciones con Juan Berrio previas, publicadas en el blog Color Infame (abril/2011) y la web Bilbao 24 horas (noviembre/2012). Las dos entrevistas se realizaron una como continuación de la otra, y se han editado y unido en un único documento para la ocasión. Cedido para Guía del cómic por Infame & Co. Página creada en junio de 2013.