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Entrevista a Max

Por Santiago García (*)

 

Portada de 'El Piano Rojo' (Discmedi)

Un año después de ganar el Premio Nacional de Historieta con Bardín el superrealistaMax acaba de publicar El piano rojo (Discmedi), un álbum que acompaña al disco El steinway a la guillotina, del músico Pascal Comelade. Aprovechando esta excusa hemos conversado con el dibujante afincado en Mallorca para conocer algo más de este trabajo y de otros que tiene en curso.

En esta historieta mezclas diversas mitologías: la mitología del cómic -Tintín-, con tu mitología personal -las setas-, con tu tema mitológico clásico recurrente -Orfeo-, con la mitología popular -Madonna-, con la mitología propia de Comelade -la Enciclopedia Lógicofobista-, todo con bastante desenfado. ¿Ha sido algo premeditado o te has dejado llevar por el impulso del momento? 
Aunque no lo parezca, el guión está trabajadísimo para que absolutamente todos los elementos y todos los personajes que salen en él procedan del mundo de Pascal: O de entradas de su Enciclopedia Logicofobista, o de títulos de canciones suyas, o de amigos y gente que ha colaborado con él en alguna ocasión. Lo de las setas sí es una afición mía, pero el hecho de que Sisa denomine a los artistas heterodoxos catalanes indistintamente como galácticos o boletaires (cazadores de setas), ya me permitía meter eso, porque Pascal es sin duda uno de ellos. Tintín es una afición compartida con Pascal, de hecho uno de sus discos se titula Cantos y danzas de Sildavia. De hecho Pascal y yo compartimos cantidad de referentes musicales y culturales por ser de la misma generación, y por tener, seguramente, rasgos de carácter comunes.
     En realidad, yo solo he aportado de mi cosecha el elemento órfico -necesitaba un mcguffin para hacer avanzar la trama y lo encontré ahí- y el gag de Madonna, porque quería meter un elemento que, de repente, chirriara absolutamente con todo lo demás. Buñuel también entra más bien por mí, pero como Dalí tenía que salir no había problema. Digamos que no he forzado el meter nada mío que no pudiera encajar perfectamente en el mundo de Pascal.

Por lo que dices, parece entonces que entre tu mundo y el de Pascal Comelade hay muchos puntos en común y te ha resultado fácil hacer esta incursión en su universo y que la obra siga siendo completamente tuya, al mismo tiempo. 
En efecto. Ha sido hasta desengrasante olvidarme por un rato de mi mundo habitual para habitar en otro mundo, sin embargo también familiar. Está dentro de una colección en la que abundan las biografías en cómic de los músicos. Yo no iba a hacer tal cosa, se trataba más bien de presentar al lector, mediante viñetas, el imaginario de un músico. Siempre he intuido que hay algo en común entre la música pop (popular) y el cómic, aunque jamás he sido capaz de verlo claramente ni de teorizarlo. Simplemente he ensayado acercamientos siempre que se ha presentado la ocasión. Como la música de Pascal es instrumental, sólo podía agarrarme a los títulos de sus temas (que tienen bastante miga, cachondeo y juego de palabras, todo hay que decirlo) para construir la historia. Aunque también he intentado que el cromatismo de las viñetas pudiera asociarse de algún modo al cromatismo de su música. ¿Sabes que Pascal casi siempre encarga sus portadas a artistas gráficos o dibujantes? Entre los comiqueros, Ceesepe, Willem, Alex Barbier...

Ya que has mencionado el cromatismo de las viñetas, hay que decir que el color de El piano rojo es de tu hija, Aina. ¿Continúa la saga de los Capdevila? 
Aina está estudiando diseño gráfico, pero claro, ha crecido rodeada de tebeos. Ya me había ayudado en alguna ocasión coloreando ilustraciones en momentos de sobrecarga de trabajo. Pero es su primer trabajo extenso y, digamos, profesional como colorista. Por primera vez no me entrometí demasiado. Hablamos de las pautas y le dejé hacer. Ha cumplido espléndidamente. Conoce bien mis gamas de colores y sabe aplicarlas con destreza. Seguramente seguirá colaborando conmigo en futuros trabajos.

 

Portada de 'Bardín el Superrealista'

¿El Premio Nacional de Historieta te ha cambiado la vida? ¿Te dejan trabajar? 
El Premio Nacional ha tenido diversos efectos. Los medios de comunicación se volcaron en la noticia y durante dos meses estuve dedicado prácticamente a atender entrevistas en prensa, radio, televisión e internet. No pude trabajar apenas durante todo ese tiempo.
     Eso, a su vez, me convirtió en alguien muy conocido fuera del ámbito del cómic. Mi prestigio social ha subido, digamos, bastantes enteros.
     Ello ha traído consigo también multitud de invitaciones a dar charlas, conferencias, etc. Aunque no las he podido atender todas, me he pasado la mayor parte del año viajando. Eso ha retrasado algunos proyectos personales, pero para una vez que a uno le pagan sin tener que dibujar, pues no me quejo.
     Finalmente, no ha habido una lluvia de ofertas maravillosas de trabajo a raíz del premio. Yo diría que, en lo que respecta al mundo del cómic, ni se ha notado. Tampoco es extraño dada la precariedad de nuestra industria comiquera y que, al fin y al cabo, ahí ya todo el mundo sabía de sobras quién soy y qué hago. El premio sí que ha dado, sin embargo, un buen empujón a las ventas del libro de Bardín.
     Pero quizá sea pronto aún para juzgar. En los últimos meses he notado facilidades para acceder a otros sectores editoriales y artísticos y mover otro tipo de proyectos que me interesan. En fin, no hay nada concretado aún que se pueda contar...

No es la primera vez que “otros sectores editoriales y artísticos” se interesan por el cómic. Tú viviste como protagonista el 'boom' de los 80 y el auge actual del cómic y la novela gráfica: ¿En qué se parecen y diferencian? 
No creo que lo de ahora se parezca al 'boom' de los 80. En aquel momento se trataba de revistas mensuales, kioskos y público esencialmente juvenil. Ahora hablamos de libros, acceso a la librería general y lectores más maduros. Nada que ver. En general pienso que esta vez sí que va a cuajar algo, por lo menos una cierta normalidad en el hecho de que lectores no directamente aficionados adopten la sana costumbre de comprar cómics con cierta frecuencia. La atención continuada y sostenida de los medios de comunicación ya se está dando y ayuda mucho. El desembarco en la librería general parece ya irreversible. Otra cosa es que haya, que la hay, mucha más oferta que demanda. Ahí sí que puede haber una escabechina editorial en cualquier momento. Pero lo mismo viene sucediendo en el sector literario desde hace años y nadie prevé que por eso vaya a hundirse.

¿Cómo va el segundo tomo de Bardín? ¿Qué nos puedes avanzar? 
El segundo tomo de Bardín está con el guión terminado y en stand-by, debido a razones diversas. La principal de ellas es la precariedad laboral del trabajador autónomo, nada nuevo por otra parte. Otros proyectos van pasando delante... Prefiero no avanzar detalles del libro salvo que éste, a diferencia del primero, tiene una historia nuclear que enlaza diversas subtramas, y es, quizá, un pelín menos superrealista.

¿Tienes previsto algo más allá de Bardín? ¿Qué te queda por hacer que te haga mucha ilusión? 
Ilusión me siguen haciendo muchas cosas, sobre todo los desafíos, meterme en cosas inesperadas. A la espera de lo que pueda salir, lo que más me apetece ahora es ilustrar literatura adulta. Continuar, de algún modo, la experiencia de Un perro en el grabado de Durero, hay ahí un campo poco trillado aún y tengo algunos proyectos en ese sentido pendientes de aprobación. También fantaseo a ratos con hacer un libro absolutamente freestyle, algo totalmente loco e improvisado. Me dio mucha envidia el Súper Puta de Fontdevila. Tengo un tema que me está tentando... Pero ya veremos, porque no se puede hacer todo a la vez y lo que anda revoloteando en mi cabeza es ya demasiado.

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(*) Santiago García (Madrid, 1968) es traductor y guionista de cómics, yescribe sobre tebeos para ABCD, el suplemento cultural del diario ABC. Como guionista de historieta ha publicado la novela gráfica La Tempestad y dos álbumes de la serie El Vecino, así como historias cortas en las revistas Dos Veces Breve y El Manglar.

Entrevista realizada por Santiago García para Guía del Cómic. Publicada en noviembre de 2008 en el blog y luego recolocada al presente documento en julio de 2009.