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Entrevista a Víctor Santos

Por Borja Crespo (*)

El calificativo de prolífico le viene que ni pintado a Víctor Santos, uno de los jóvenes talentos más trabajadores, y con mayor proyección, en el panorama actual de la historieta autóctona. Aficionado desde niño al dibujo, despertó su afición por las viñetas leyendo obras de variado pelaje como Astérix, el Batman de Bob Kane o las virguerías de Jack Kirby. En el Salón del Cómic de Getxo firmará ejemplares de sus recientes álbumes, influenciados por la estética del anime japonés y los tebeos de superhéroes. No en vano su trayectoria levantó el vuelo tas obtener una mención especial en el concurso del Salón del Manga de Barcelona en 1995. Tras algunos años colaborando en fanzines y periódicos locales, formó pocos años más tarde, junto a otros autores valencianos, el sello editorial 7 Monos, con el cual publicó la serie que le dio a conocer al gran público, la saga épica Los reyes Elfos, un cómic de fantasía heroica basado en la mitología nórdica por el que fue nominado al premio autor revelación en el reputado Salón de la ciudad condal en 2002, un galardón que se llevó un año más tarde, además del premio del público en la misma categoría, y el premio al mejor guión. Gaijin, un cómic que parodia las películas de acción made in Hong Kong; Pulp Heroes, un tributo al género negro editado por Astiberri, también impulsores de Faeric Gangs; y Aventuras en el Mundo Jung, de Aleta Ediciones, también forman parte de la vida y milagros de esta pluma inquieta.

¿Cómo nace en tu mente un personaje?
Realmente es algo complicado de explicar, pero creo que está todo ahí, en un poso formado por las experiencias personales y la ficción de la que me he estado nutriendo desde pequeñito: cómic, cine, libros... Cuando me pongo a escribir supongo que están esperando a que les rescate.

¿Y las historias?
No se pueden separar de los personajes. Éstos alimentan la historia y viceversa. Todo debe funcionar junto, como un mecanismo de relojería. Una vez tienes bien definido al personaje y sus motivaciones, la historia se escribe sola.

¿Qué método de trabajo empleas?
Es un método muy elástico, porque cuando haces tus propias historias la frontera entre guión y dibujo es muy borrosa. Básicamente, escribo un argumento muy general y empiezo a trabajar el story-board y el diseño de los personajes. Conforme la historia avanza, los diálogos se van concretando. No los hago por escrito por anticipado, porque me gusta ajustarlos a la narrativa, jugar con los tiempos, y eso se hace mejor sobre el dibujo ya más avanzado.

¿Cuánto sueles tardar en dibujar un álbum?
Realmente cuando la historia ya está clara la cosa marcha rápido. Hay un largo periodo en el que la historia se va asentando y, ya puestos al trabajo puramente físico, puedo mantener un ritmo a la americana del comic-book mensual, incluso un poquito más, según la complicación de lo que tengo que dibujar. El formato europeo es más laborioso, y suele llevarme entre ocho o diez páginas mensuales. Pero bueno, mi estilo es muy sencillo e inmediato, muy influido por la animación. No sería lo mismo si usase un estilo mucho más recargado.

Eres bastante prolífico.
Bueno, me gusta probar cosas nuevas, y tengo la suerte de no tener problema para colocar los proyectos, así que aprovecho para jugar un poco y probar diferentes platos. Si me aburro, creo que el lector lo notará.

Confiésanos influencias.
Las tres principales: Frank Miller, Bruce Timm y Mike Mignola. A esto júntale ingentes cantidades de autores europeos, americanos y japoneses, las películas de Sergio Leone y Akira Kurosawa, o las novelas de Michael Moorcock, Chandler y Hammet. Si juntas todo puede que tengas a un pequeño Víctor Santos.

¿Qué hay del estilo de dibujo?
Siempre estoy intentando probar diferentes variantes. Para mí el estilo debe acoplarse a la historia: No puedo usar el mismo registro para un cómic infantil como Aventuras en el Mundo Jung y una historia adulta de fantasía oscura como las últimas entregas de Los Reyes Elfos. El egocéntrico concepto de que mi estilo se reconozca al instante debe someterse a la historia que quiero contar y al efecto que quieres crear en la mente del lector.

Se comenta que tu grafismo es un cruce entre el manga y los superhéroes.
Soy de una generación que llega a la adolescencia con Akira y Dragon Ball, y que descubre en los 90 el cómic americano... ¡de los 80! Es decir, que leí cosas como el Dark Knight, Watchmen o Sandman en reediciones, cuando estaba casi en la universidad. Es una mezcla curiosa porque empecé a dibujar con un estilo muy manga que se fue suavizando, y es algo que va a estar ahí siempre. Pero también me encanta el cómic europeo, series como Kogaratsu, Astérix, El pequeño Spirou o La Mazmorra han influido en mi trabajo, pero igual es menos evidente.

¿Cómo definirías tu estilo?
El adjetivo cartoon me gusta por la capacidad del dibujo animado de crear sus propias reglas, de anatomía, de movimiento... No soy muy fan del realismo, creo que el autor naturalista que más me gusta es Alex Toth, que creaba vida con un par de brochazos y tenía una sólida formación en el mundo de la animación. Intento crear un estilo con dinamismo, que tenga chispa, y aún estoy en ello.

¿Cómo ves el panorama del cómic en la actualidad?
Es una etapa muy interesantes porque las fronteras entre el cómic más alternativo y lo que llaman mainstream se está diluyendo. La potente influencia del manga está llevando a los editores europeos y norteamericanos a replantearse sus políticas editoriales.

¿Y el momento editorial en España?
Hace poco sería más positivo. Ahora, con el asunto de la editorial Panini, que ya no cede las licencias de Marvel a Planeta y va a editar por su cuenta a partir del próximo año, la situación va a complicarse. Hay demasiados comensales para tan poco mercado. Habrá un cambio muy fuerte y dependerá un poco de la gente que esté al cargo de las editoriales, de que sepan adaptarse.

Toca mojarte. ¿Cómo andan los autores españoles?
Andan un poco quemados en general. Por un lado se ha abierto un amplio mercado para el cómic patrio, hay muchas posibilidades de publicar de manera más o menos digna. Pero, por otro, a menudo parece que es sólo un juego para según qué editores, hay mucha informalidad con tema de contratos, cumplir los pagos... A veces el problema es que conoces demasiado a la gente con quien trabajas y abusan de tu confianza. A menudo me he tenido que poner en plan ogro con algún editor para que se cumplan algunas condiciones que creía justas, y es algo que no me gusta porque debería salir de ellos, ya que somos todos tan amigos. Pero bueno, es como todo, también hay gente que se porta muy bien, pero echo de menos cierto distanciamiento profesional.

¿Es difícil vivir de las viñetas?
Bastante, por eso uno acaba saltando al mercado internacional si quiere vivir bien de ello. Desgraciadamente, nuestro mercado sigue siendo una plataforma de lanzamiento más que un fin en sí.

Se trabaja mucho por amor al arte.
Si, pero por buenas razones, y es algo de lo que me enorgullezco. En mi caso lo he hecho colaborando recientemente en un recopilatorio sobre el 11-M titulado En tinta propia, y colaborando con ilustraciones en cómics de gente que debuta como Hire, el vampiro samurai y Peek. Creo que, como he trabajado tanto estos años, y he quitado mucho espacio de librerías a otra gente, ya era hora de hacer algo a cambio (ja, ja). Pero nunca hay que trabajar gratis, o por la promesa de publicar. Es un consejo que siempre doy a alguien que realmente quiera vivir de esto.

¿Los fanzines son una buena escuela de aprendizaje?
Deberían serlo, lo que ocurre es que con la amplia difusión de la autoedición la diferencia de calidad de edición entre algunas propuestas fanzineras y otras profesionales apenas existe.

¿Qué recomendarías a alguien que empieza a dibujar?
Que haga lo que le gusta, algo con lo que realmente disfrute. Que se diga "quiero hacer el cómic que siempre quise leer". Y luego dibujar y dibujar y dibujar. El secreto de publicar es ser capaz de presentar algo y, aunque te lo tumben, levantarte una y otra vez.

¿Cómo venderías tu tebeo a alguien ajeno al medio?
Mis tebeos tocan diferentes géneros. Sabiendo qué tipo de historias le gustan, le engancharía por ahí. Si quisiera venderle "Los Reyes Elfos" a alguien que sé que le encantan las pelis del Señor de los Anillos, o se ha leído Elric de Melniboné, le diría que si le ha gustado todo eso que lo lea, que no se va a perder entre las viñetas y seguro que lo disfruta. Con muchos de mis amigos ha funcionado, han empezado a leer mis cómics por compromiso y luego les he prestado obras que no he hecho yo porque les ha picado el gusanillo.

¿Qué te parece la actual moda de las adaptaciones al cine de títulos con tirón?
Es una buena señal de que se valora la industria. El cómic es un banco de pruebas cómodo y barato para la gente del cine. Además, favorece a la industria económicamente, tanto por los derechos como por la promoción de la obra. Pero es importante recordar que, como creadores, no necesitamos al cine como valedor de nuestro trabajo como autor. Los cómics son ya de por sí un medio perfecto para contar historias. Lo demás ya es cuestión de talento.

¿Y a los aficionados cómo les convencerías de que compren tu obra sin rechistar?
Les dirían que no se van a aburrir, que ya es un triunfo de por sí. Puede que unas historias conecten con ellos más que otras, acorde al gusto de cada cual, pero les puedo prometer que hago todo lo posible por trabajar con personajes interesantes y que las páginas no sean pesadas.

¿Qué obras vas a presentar en el Salón del Cómic de Getxo?
Por un lado ya habrá sido publicado Lone, un tomo de pequeño formato a color, en el que hago una mezcla de géneros como el western, el género negro y el fantástico. Es una obra en la cual el contenido sobrenatural o mitológico, presente en muchas de mis obras, está más contenido, pero no deja de ser importante. También espero que ya esté a la venta Protector, un cómic que lleva casi un año de retraso, una historia de superhéroes muy inspirada en el universo de Batman, que cuenta la historia de un detective alcohólico que debe escoltar a una superheroína.

¿Te gusta conocer a tus seguidores con la excusa de los salones?
Es estimulante conocer a gente que lee tus obras, porque te ofrecen opiniones más allá de tu círculo de conocidos, sean o no gente vinculado al medio. Además, lo prefiero a un medio tan frío como internet. Me gusta charlar aunque sea un poquito y poder ver que son de verdad...

¿Qué debe tener un buen Salón?
Un buen equilibrio entre comercialidad y trato humano. Es importante que los autores estén cómodos y que la organización se ocupe de ellos, les enseñen la ciudad... Es una magnífica ocasión para publicitar el lugar. Esto lo digo como autor, y como aficionado me encanta conocer a otros autores, y los mejores salones suelen ser los que los hacen más accesibles al público. Getxo va por buen camino, pero hoy en día hay un montón de salones, hay que trabajar mucho para hacerse un hueco en el corazón de los aficionados.

¿Ya tienes futuros proyectos?
El más importante es una serie para el público juvenil realizada para la editorial Soleil. Está siendo muy laborioso, ya que a pesar de ser un autor español me han dejado escribir la historia, de hecho me encargo de todo el proceso creativo. También he entregado a Astiberri la secuela de mi cómic "Pulp Heroes", que seguramente saldrá en Febrero o Marzo, se titulará "Bushido" y está ambientada en una especie de Las Vegas orientalizada. Y sigo trabajando en la última entrega de mi serie más conocida, "Los Reyes Elfos", ésta vez titulada "Hasta los Dioses mueren", que cerrará las tramas que se han ido planteando durante las entregas anteriores.

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(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, es autor ocasional de historietas (las últimas incursiones, en El Manglar y Dos Veces Breve, y Dolmen Editorial acaba de anunciar que en 2009 le publicará un volumen de historias cortas titulado Te hiero), y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Página creada en mayo de 2009.