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Entrevista a Santiago García

Por Borja Crespo (*)

 

Portada de 'La Novela Gráfica'
(Astiberri)

Es un término que no para de generar discusiones entre los aficionados a la historieta. La etiqueta “novela gráfica”, convertida en moda, tiene gran parte de culpa en la resurrección de las viñetas por estos pagos. Gracias a su calado entre el lector, no necesariamente fiel a los tebeos, el cómic está obteniendo poco a poco un mayor espacio en grandes superficies y librerías convencionales, saliendo del limitado ghetto de los quioscos y las tiendas especializadas. Además, los grandes medios hacen más caso a una disciplina que está dejando de ser una gran desconocida, confirmándose una aplaudida frase de Chris Ware, uno de los dibujantes más innovadores de los últimos tiempos: “Los cómics están apareciendo en las librerías como novelas y en los museos como arte”.
      Una de las razones por las cuales el cómic ha sido ninguneado es la escasez de obras teóricas con enjundia sobre el medio. Santiago García (Madrid, 1968), experto en la materia, crítico y guionista, ha querido arrojar luz sobre las muchas incógnitas que rodean el arte secuencial, centrándose en un género algo ambiguo que, como todo movimiento, puede convertirse en un cajón de sastre. El resultado es La novela gráfica, un libro de consulta necesario editado por Astiberri. La novela gráfica, tal y como se suele definir al cómic adulto, está a medio camino entre el libro tradicional y el tebeo, con una edición cuidada, encuadernación de lujo y tapas duras. Engloba títulos de calidad y más de un gato por liebre, por ello se antoja vital la salida a nuestro mercado de un trabajo excepcional, que no oculta su subjetividad en ningún momento y revisa la historia del cómic desde una perspectiva sugestiva en los tiempos que corren.
     Santiago García, responsable de los guiones de la serie El Vecino, dibujada por Pepo Pérez, nominada al Premio a la Mejor Obra en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona, ha elaborado un volumen complejo. Para entender mejor de dónde venía y a dónde iba como autor de historietas, se planteó la necesidad de saber más sobre la historia de su mayor pasión. La investigación la realizó como trabajo de segundo año de doctorado en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid. García cuenta con blog propio y ha publicado textos especializados en ABC, entre otros soportes, además de firmar los guiones de otras referencias como La tempestad, con Javier Peinado en la parte gráfica, o El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, con ilustraciones de Javier Olivares

Estarás harto de que te pidan que expliques qué  es una novela gráfica.
Ja ja, todo lo contrario, estoy encantado de que haya tanto interés por la novela gráfica, que en resumidas cuentas es interés por el cómic. Y no, no me canso de hablar de ello, los medios marginales, como el cómic, que ocupan un nicho en la sociedad, dependen para crecer de que sus "evangelistas" difundan la buena nueva a los no creyentes... A ti te incluyo como evangelista, Borja. 

Gracias, compañero. A los eruditos la etiqueta les resulta discutible, pero ha venido bien al medio...
Más que una etiqueta, creo que deberíamos hablar de un nombre. Y sí, es discutible y sí, le ha venido bien al medio. Es discutible porque nace sobre todo a partir de la difusión de un tipo de cómic que podríamos llamar artístico y contemporáneo, y ese tipo de cómic no siempre responde a las expectativas que nos produce la palabra "novela", cuando la escuchamos en relación con la literatura. Así que "novela gráfica" es un nombre inexacto y convencional, pero es que todos lo son, ¿no? "Cómic" ha sido un nombre problemático desde que se viene utilizando (que no es desde que existe el cómic, antes hubo otros), "comic book", que designa a los cuadernillos grapados, todavía más, porque en primera instancia hace pensar en un "libro de cómics", y sin embargo se refiere más bien a una revista o un folleto. "Novela gráfica" es simplemente el último capítulo en la historia de los nombres azarosos que arrastra este medio. Ahora bien, un nombre nuevo no surge por casualidad, sino por necesidad. El cómic actual necesitaba otro nombre para dejar claro que en él se pueden encontrar cosas distintas de las que están acostumbradas a encontrar las personas que ya saben lo que es un cómic o un tebeo de toda la vida. 

¿Decir novela gráfica es decir cómic de autor?
El reconocimiento del concepto de autoría en el cómic tiene mucho que ver con la novela gráfica, eso es indudable. Desde prácticamente sus orígenes en el siglo XIX, el cómic ha sido un producto de masas para el consumo, cuyo destino ha estado más regido por las empresas y los editores que por los propios dibujantes. Hablamos de un medio en el que los creadores de Superman, Jerry Siegel y Joe Shuster, son privados de sus créditos como autores cuando reclaman sus derechos económicos a la editorial que se ha quedado con la propiedad de su personaje. La conciencia de que eso no tiene que ser así empieza a aparecer en el comix underground de los años 60 y 70, con Robert Crumb a la cabeza. Ahí se plantea un modo de producción y distribución del cómic que es alternativo al industrial, y que incluye que los dibujantes cobren royalties por las ventas de sus tebeos, como los escritores. Es decir, los reconoce como autores. Por eso en mi historia del cómic adulto hay dos grandes bloques: uno hasta los años 60 y el comix underground, y otro a partir de ahí. Ese fue el momento en que se puso en movimiento la dinámica que ha llevado a lo que hoy llamamos novela gráfica. 

¿Cuál fue la semilla del libro?
Creo que, sobre todo, lo que he querido ha sido ubicarme y reconocerme como autor de cómics. Con la cautela que hay que aplicar al afirmar algo con la falta de perspectiva que supone juzgar el momento en el que vivimos, tengo sin embargo la sensación de que estamos ahora mismo en un momento de transición en la historia del cómic, una encrucijada, un umbral. Parece que algo viejo está muriendo, y tal vez que de las cenizas de eso está naciendo algo nuevo. Entonces, para entender mejor de dónde venía y a dónde iba como historietista, me planteé que necesitaba saber más sobre la historia del cómic. La investigación la realicé como trabajo de segundo año de doctorado en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid, bajo la dirección del profesor Juan Antonio Ramírez, que desgraciadamente falleció de forma súbita y no ha podido ver la obra publicada. 

¿Hacen falta más estudios teóricos como este, sobre todo por estos pagos, para que se haga más caso a la historieta?
Existe una idea muy ingenua sobre el arte, que es la del arte que se impone por sí mismo, que abruma al espectador por su sola presencia y se evidencia en su propio esplendor. Pero esto no es así, el arte es una creación cultural y sólo se entiende en el contexto de una cultura. No existe ningún gran arte que no esté acompañado de grandes estudios, de investigaciones, de un reconocimiento académico, institucional y cultural. Sabemos que algo es arte porque nos han enseñado a reconocerlo como arte. Podríamos decir que, casi más que las obras, es lo que decimos de las obras lo que convierte a algo en arte. Y del cómic se ha dicho muy poco y con muy poca enjundia, casi nada en comparación con el arte y la literatura tradicionales, e incluso con compañeros generacionales como la fotografía y el cine, que es todavía más joven, pero que están muchísimo más estudiados y, por tanto, mucho más reconocidos. O sea: sí, por supuesto, hacen falta muchísimos más estudios sobre cómic. Toneladas, vaya. Necesitamos cantidad y calidad. 

¿Qué  has querido dejar claro en tu texto?
Sobre todo, que el cómic tiene una historia muy rica y muy interesante, llena de variantes y de territorios por explorar. Creo que el libro es como un paseo por una región muy diversa en el que no nos salimos nunca de un camino -la senda del cómic adulto-, pero en el que continuamente estamos mirando hacia el horizonte y descubriendo otros paisajes en los que nos encantaría internarnos. Espero que eso quede claro: la invitación a ir más allá, a salirse de ese camino, de todos los caminos, y perderse por el país del cómic. 

¿Puede interesar a un público alejado de la lectura habitual de tebeos?
¡Eso es lo que espero yo y lo que esperan los editores! De hecho, ése es el punto de partida, el sentido mismo del libro entero. La idea de la novela gráfica es que este tipo de cómic está interesando a personas que no eran lectores de cómics, y que esas personas van a sentir interés suficiente por lo que están leyendo como para leer un libro que les cuente algo más sobre esos cómics y de dónde vienen, que les haga entender mejor un panorama con frecuencia demasiado variado y complejo para el neófito. De hecho, yo llevo comprobando desde hace tiempo que ahora mismo existen personas que han empezado a leer cómics siendo ya adultas. Personas que no los habían leído de niñas y que sin embargo se acercan ahora a los Persépolis, Maus, Píldoras azulesPyonyang... Esto no había pasado nunca en la historia del cómic, donde los únicos lectores adultos que había habido eran los que no habían dejado de leer tebeos desde que empezaron siendo niños. 

¿Ha sido duro profundizar en algunos títulos y dejar a un lado otros?
Lo más difícil es siempre sintetizar. Acumular información es fácil, lo difícil es descartarla, ordenarla, decidir qué es lo significativo, sacrificar títulos o datos que son reiterativos y que sólo recargarían el texto, dificultando así la lectura y la comprensión. Cuanto menos escribas, mejor. Con La novela gráfica no he querido hacer un catálogo o un índice de obras, de modo que he dejado que sea la propia historia, el relato que voy descubriendo, el que con su lógica argumental demande qué títulos hay que mencionar y qué títulos no son necesarios para entender lo que se está contando. Como esto no es una enciclopedia, no me he sentido obligado a meter todos los datos. No es ésa la función del libro. 

¿Has querido, de alguna manera, reescribir la historia del cómic desde la perspectiva de la idea de novela grafica? 
Ésa es exactamente la intención, reescribir la historia del cómic desde la perspectiva de la novela gráfica, es decir, desde la perspectiva del cómic adulto. También lo podemos decir de otra manera: La novela gráfica no responde sólo a la pregunta de por qué ha surgido ahora el cómic adulto, sino también a la pregunta de por qué no ha surgido antes. 

Una pregunta que siempre suelo hacer: ¿cómo ves el panorama actual del cómic? 
Como te decía antes, en un momento de encrucijada. Da la sensación de que estamos en un umbral, de que todo está cambiando, y eso da un poco de miedo, pero también es emocionante porque te abre la puerta a ser un protagonista de la historia, a participar como actor en un momento que tal vez con el tiempo sea recordado como crucial para este medio. Da la sensación de que las viejas estructuras industriales se están desmoronando, el cómic tradicional se ha agotado en gran medida, y aquí es cuando se ha producido un hecho insólito: a pesar de eso, el cómic no ha muerto. O tal vez sí haya muerto. Pero ha resucitado con un nuevo sentido, ha sabido reinventarse para encontrar un nuevo camino y una nueva función en la sociedad. Creo que eso es una de las pruebas más indiscutibles del poder del cómic como forma artística. Ha sobrevivido a su fin como producto de consumo porque seguimos queriendo cómics, seguimos necesitando cómics. 

Escribes de tebeos, pero también los haces, ¿como llevas esta dualidad?
Como si no fuera una dualidad. Creo que toda persona que hace cómics -como quien hace cine, literatura, arte, fotografía o ganchillo- reflexiona y teoriza sobre aquello que hace, aunque no lo haga de forma explícita, aunque no lo haga de forma muy articulada, aunque no lo haga en público. El mito del artista natural que simplemente actúa de forma genial sin pensar en lo que hace está ya muy caduco. Toda persona tiene su visión del mundo y de su actividad, y eso es una teoría artística, mejor o peor expresada. De modo que no creo demasiado en esa división entre hacer y pensar. Y por otra parte, creo que si te dedicas a una actividad vocacional como es la de hacer tebeos, lo haces con tal pasión que no puedes evitar querer saber más sobre la misma. Sobre su historia, sobre su lenguaje, sobre sus técnicas... Saber más siempre es mejor que saber menos. Por eso se llama "más". 

La tercera entrega de El Vecino está nominada en Barna. ¿Cómo ves los premios?
Los veo lejos, ja ja. Pero los veo. Esto va a sonar a tópico de futbolista, pero para mí ya es un premio estar nominado este año. No pido más, me siento satisfecho con haber sido elegido entre los cinco mejores del año, porque ha sido un año extraordinario para el cómic español, con títulos de mucha categoría, y con El arte de volar de Altarriba y Kim a la cabeza de ellos. Y creo que este año las cinco obras nominadas en Barcelona en la categoría de mejor cómic nacional dan una visión muy variada y completa de lo que es el cómic español del momento, y que son obras dignas de merecer la lectura de cualquier persona curiosa, aunque no sea aficionada al cómic. Creo que vamos a más, espero sinceramente que 2010 sea todavía mejor. 

 

Portada provisional de '¡García!', con dibujo de Manel Fontdevila

¿Qué puedes contarnos de ¡García!, uno de tus próximos proyectos?
Es una novela gráfica de 300 páginas que está dibujando el grandioso Manel Fontdevila. A pesar de su título y de que la autobiografía es uno de los temas más destacados de la novela gráfica, no tiene nada que ver con mi vida, es pura ficción. Se trata de una historia de aventuras, acción y sátira política en la España contemporánea, y tenemos muchas ganas de terminarla porque creemos que no se parece demasiado a nada que se haya publicado antes aquí. 

Inevitable preguntarte por tus autores favoritos e influencias. 
Mis autores favoritos varían de semana en semana. Yo me aburro de insistir siempre en lo mismo, y cuando algo me gusta mucho, casi prefiero saltar a otra cosa nueva y desconocida que volver sobre lo mismo. Para no insistir en los nombres obvios de grandes maestros internacionales de los que todos estamos aprendiendo continuamente -me refiero a los Chris Ware, Daniel Clowes, Emanuel Guibert, David B., Joe Sacco y otros-, te voy a citar algunos tebeos españoles publicados durante los últimos meses que me han gustado mucho: Tú me has matado, de David Sánchez, El experimento, de Juaco Vizuete, El hijo, de Mario Torrecillas y Tyto Alba, Endurance, de Luis Bustos, y Save Our Souls, de Felipe Almendros. Un autor extranjero joven muy divertido y que ahora mismo está en auge es Riad Sattouf. Acaba de publicar Manual del pajillero, que es divertidísimo, y también merece la pena Pascal Brutal. Y para quien busque algo diferente, le recomiendo una novela gráfica experimental japonesa, Viaje, de Yuichi Yokoyama. 

¿Qué  titulo recomendarías a un profano para inculcarle el virus del cómic?
Depende de la persona. Hace unos años sólo habría podido decirte: Maus. Pero aunque Maus sea muy bueno, no tiene por qué gustarle a todo el mundo. El gusto, al fin y al cabo, es algo personal y no entiende necesariamente de calidades. Lo bueno es que hoy en día hay tal diversidad de cómics, cosas tan dispares en intenciones, contenido y estética, que, si sabes cómo es la persona a quien le vas a regalar el cómic, seguro que encuentras un cómic que le guste. Aparte de Maus, claro.

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(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo. Acaba de publicar el libro de microrelatos ilustrados Cortocuentos con dibujo de Chema García (Astiberri) y está ultimando un recopilatorio de historietas cortas titulado Te hiero para Dolmen Editorial.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Publicado originalmente, recortado, en el diario El Correo en abril de 2010. Página creada en mayo de 2010.