comparte





explora

autores

entrevistas

contacta

e-mail

Twitter

Facebook

 

Entrevista a Pere Mejan

Por Borja Crespo (*)

 

Portada de 'La revolución de los pinceles' (Dolmen), por J.M. Oli

El arte como forma de lucha. Esto es lo que propone La Revolución de los Pinceles, una de las obras más premiadas en el último Salón Internacional del Cómic de Barcelona. Su dibujante, Pere Mejan, se llevó los galardones a Autor Revelación y Mejor Dibujo. El álbum, con guión de Josep Busquet y publicado por Dolmen Editorial, apuesta por el claroscuro, con un estilo expresivo, de línea suelta, cercana a la escuela francobelga. Un loable esfuerzo en el trabajo gráfico que se ha visto recompensado.
     Busquet y Mejan han realizado un ejercicio de catarsis profesional. En su álbum plantean un mundo alternativo, una Francia de siglo XVIII donde el cómic está más que difundido. El protagonista, Philippe, es un artista del lápiz que dibuja la serie El Vengador Escarlata, un folletín de capa y espada. Diversos sucesos en su entorno precipitan el estallido de una revolución donde los autores de historietas emplean su mejor arma: su arte. Cierto espíritu combativo inspira un relato cuyo punto de partida fue el interés del guionista por escribir algo extenso.

¿Hablamos de la génesis del álbum?
Josep y yo andábamos tonteando con la idea de hacer algo juntos desde nuestros tiempos mozos en la Escola de Comic Joso. Más de 16 años hablando sobre ello a intervalos, sin llegar nunca a concretar nada. Tanto Josep como yo seguíamos cada cual por su camino, trabajando por separado. Durante ese periodo, surgieron decenas de proyectos, que se transformaron alimentándose unos de otros, creando, sin saberlo, una dinámica de trabajo, y, lo que es más importante: acercando los puntos de vista, de modo que al llegar el momento, ya había una base sólida para trabajar en equipo. La Revolución de los Pinceles surgió de imprevisto, podía haber sido una charla de sobremesa más, tras la cual te despides dejando que todo se diluya con el tiempo. Pero no fue así esta vez. Desde que abandoné la Escuela de Cómic no había hecho ningún tebeo, más allá de algún encargo publicitario, y tenía ganas de hacer uno de una santa vez. Josep, por su lado, tenía ganas de hacer algo que se extendiera sobre las 80 páginas. Ese fue un punto de origen.

¿Sobre la historia?
Josep tenía en mente una pequeña idea: hacer una historieta de dibujantes espadachines en un ficticio siglo XVII. Partimos desde ahí, sin nada más. Yo me había propuesto dibujar un mínimo de una página al día, tiendo a ser muy barroco si no me pongo limitaciones, así que la historia se fue construyendo de manera improvisada y orgánica, es un ejercicio de improvisación. Obviamente, a medida que la historia avanzaba el guión requería mayor atención y Josep se volcó en cuajar las ideas dispersas, eliminar posibles caminos y definir el tronco argumental. En la historia hay elementos inspirados al 100% en vivencias personales, o de terceros. El panorama estatal de la industria del cómic da mucho de sí a nada que te pones mínimamente crítico.

 
"Es una denuncia de una industria pusilánime y enferma en la que los autores son los que se llevan la peor parte"

Eso es, el álbum se antoja en cierta manera un paseo por la industria, si es que se puede llamar así...
Un paseo exagerado y sobredimensionado en algunos casos, pero que acerca al lector a un mundo del que habitualmente sólo conoce el resultado final, obviamente deja en el tintero infinidad de detalles... Es una historia de denuncia de una industria pusilánime y enferma en la que los autores son los que se llevan la peor parte. No es una crítica al manga como algunos sugieren. Tanto para Josep como para mi el manga es cómic, no creemos en una diferenciación, que además no beneficia en demasía al lector. Espero sinceramente que algún día esta "diferencia de castas" desaparezca y todo se entremezcle, quizás entonces el cómic nacional tenga posibilidades de llegar a más lectores. Es una historia que habla de luchar por lo correcto, que recuerda que en este mundo nadie tiene derecho a pisotear a nadie, y que, cuando pasa, quien es pisoteado tiene que luchar por sus derechos. 

¿Te esperabas tanto premio en Barcelona?
Ni mucho menos… En mis cábalas podía aspirar a conseguir uno de ellos como mucho. Cuando dijeron mi nombre en la categoría de Autor Revelación me relajé, me dije: “buf, esto ya está, fuera nervios”. El premio al mejor dibujo me pilló metiéndome un canapé en la boca…

¿Cómo te lo tomaste?
Sigo sin hacerme a la idea, es mi primer trabajo, y he cosechado con él más de lo que he aspirado a ganar en toda mi carrera. Cuando uno se sienta cada día a trabajar no piensa ni en premios ni en críticas ni en ventas, simplemente piensa en finiquitar la página de manera más o menos correcta. Se queja del dolor de espalda, maldice no poder salir a tomar una cerveza con los amigos, y se retuerce de rabia cuando tiene uno de esos días en que se bloquea. Entonces aparecen los premios, y es como si estuviera dentro de una máquina de esas en las que una pinza mecánica te saca de tu ofuscación diaria. Te das cuenta de que tu trabajo se ha emancipado, ha hecho su vida, ya fuera de tu control. Pero tanto Josep como yo ya estamos muy alejados de él. Trabajamos en otros proyectos. Es como recibir una postal del hijo que se ha ido a viajar por el mundo.

¿Cómo viste el ambiente del Salón este año en general?
El salón ha ganado en diversidad de público, lo cual habla del buen estado -a nivel de lectores- del panorama nacional. Ya no es raro ver tantos hombres como mujeres paseando por el Saló. Y lo mismo pasa con el "tipo" de gente que asiste. 

¿Cómo vives este tipo de eventos?
Desde mis tiempos de escolar ha sido siempre el punto de encuentro de compañeros de clase y amigos. Con el tiempo uno crece, al igual que sus amigos, y termina por relacionarse con el mundillo profesional. Para mi es una cita con los míos. Largas comidas, sobremesas agradables, largas horas de bar y charlas... Tiene poco que ver con el evento en si. En los últimos años ni tan siquiera he podido ver todas las exposiciones.

Las sesiones de firmas te permiten estar en contacto con tus lectores. ¿Te llevas sorpresas?
Ver a alguien capaz de hacer cola para que le haga un dibujo y una firma es, ya
de por si, una sorpresa.
..

     
             
     
Las ocho primeras páginas del cómic (clic sobre las imágenes para ampliarlas)

Volviendo al álbum, ¿cómo fue el mano a mano con Josep Busquet?
Trabajar con Josep es sumamente fácil. Ambos hablamos sobre lo que queremos contar, unas veces concretando, otras lanzando ideas que afortunadamente no se llevan a cabo. Josep junta toda esa amalgama de ideas y trabaja con ellas, pule, recorta y saca brillo a todo ello hasta dar con la forma final. En el caso concreto de La Revolución de los Pinceles partíamos de una idea suya como ya he antepuesto, él es una fuente inagotable de ideas. A partir de aquí se fue construyendo de manera improvisada una historia. Esto quiere decir que ninguno de los dos tenía claro por donde nos llevaría la historia. Nos dejamos en manos de los impulsos y las inquietudes de cada momento. Esa era una de las principales motivaciones del proyecto, la improvisación. Fue muy estimulante ver crecer la historia día a día. Por mi parte también existía el "reto" de dibujar una página a diario. Como añadido final, a modo de guinda, las páginas se colgaban en Internet, concretamente en el foro artboxforum.com, donde recibíamos, casi de manera instantánea, las opiniones, consejos e impresiones de los participantes. De hecho, la gran mayoría de personajes del cómic están inspirados físicamente en miembros del foro. Así pues, los foreros participaron de manera implícita en la creación, nos ayudaron a ver en directo la reacción que suscitaba cada escena, cada personaje... Fue algo casi mágico para todos los que participamos de ello.

¿Os documentasteis por el tema de época?
No recuerdo haber mirado mucha documentación. La época siempre me ha fascinado, en todas sus modalidades, las más realistas y las más fantásticas, de manera que hay un residuo documental bailoteando por mi cabeza. Teníamos clarísimo que queríamos hacer algo anacrónico, y con un margen de "indocumentación" elevado, o, por lo menos, que esto no fuera un impedimento que restara velocidad al proyecto.

Toca hablar de posibles influencias...
Creo que me dejo influir por todo lo que hay a mi alrededor. No sólo los autores consagrados influyen en mi trabajo, absorbo información visual de todas partes. En mis tiempos mozos comencé copiando a Jan, luego, muy tempranamente, empecé a leer El VíboraCimoc, Metal Hurlant, Dossier Negro, Makoki y todas las revistas para adultos que habitaban los kioscos. Me enamoré de cosas tan dispares entre sí como Max, Gallardo, Moebius, Bernie Wrighston, Raf o Carlos Giménez. Con el tiempo me dejé seducir por la magia de Picanyol, descubrí a Mignola, profundice en los autores de cómic japoneses, o europeos consagrados como Hergé, Franquin o Uderzo. Todos y cada uno de ellos han aportado algo en mi manera de ver y dibujar, pero también lo hicieron mis compañeros de clase en la escuela de cómic Joso: Albert XiquésRamon F. Bachs, Jordi Alcaraz y tantos otros. Dibujar comics es algo más que una cuestión de estilos visuales, existen muchos otros elementos, de composición, movimiento, ambientación, narrativa... Hay centenares de cosas a tener en cuenta. Y cada una de las persones que trabaja con este lenguaje que es el cómic tiene algo de lo que se puede aprender.

 
"Actualmente Josep y yo trabajamos en una adaptación literaria de Jeckyll y Hyde para Delcourt"

Ya andas metido en otros proyectos...
Actualmente Josep y yo trabajamos en una adaptación literaria para la colección Ex-Libris de la editorial francesa Delcourtconcretamente en Jekyll y Hyde, de la que estamos a punto de terminar el primero de los dos álbumes. Paralelamente trabajamos con Planeta-DeAgostini, en una novela grafica que lleva por titulo El Emisario. Bimestralmente producimos, para la revista Amaníaco dos paginas de la serie Fargons&Gorgons. Lo combino con encargos de ilustración. Además, la factoría Busquet-Mejan tiene decenas de proyectos en la bandeja de salida, que, inevitablemente, crece y muta cada vez que hablamos. Digamos que estoy… ampliamente distraído.

En el cómic dejas caer algunas cosas, pero ya puestos, ¿cómo ves actualmente el mundillo comiquero?
Buf… Siendo breve, porque hay muchísimo de lo que hablar, y centrándome en el
panorama nacional, diré que necesita urgentemente una revisión de su base como industria. Los autores necesitamos aunar esfuerzos en pos de una mejora cualitativa de nuestros mínimos. En la actualidad se paga de manera irrisoria el trabajo de los autores españoles. Eso, en cifras, se traduce en que un autor cobra de media unos 1.500 euros por la realización de un tebeo, o sea que, por varios meses de trabajar una media de 10 horas al día, 7 días a la semana, el autor, se ve recompensado con un maravilloso sueldo de unos 300 euros al mes. Si dicho autor trabaja con un guionista, hay que repartir esto. Así que salta a las claras que algo en esta industria no funciona. Mientras los editores, impresores, maquetadores, rotulistas, distribuidores y comerciales sacan un sueldo mínimamente digno, los autores se ven forzados a hacer malabares para subsistir… Hay que replantearse una nueva base desde la que trabajar. Las editoriales tienen que plantear nuevas formulas para llegar a más gente, no basta con publicar las novedades en páginas web especializadas que sólo leen aquellas personas que ya consumen cómics. Tienen que arriesgar, apostar por hacer tiradas de mayor volumen, y esforzarse por venderlas.

Pero es injusto culpar sólo a las editoriales…
Sí, claro, las distribuidoras también tienen su parte de culpa en todo esto... En definitiva, el panorama nacional tiene muchísimas carencias que resolver, y todo parte, a mi parecer, de una cohesión por parte de los autores, sin esa cohesión de pareceres no hay motor que impulse ese cambio. Se han dado pasos, es cierto, el cómic se difunde con mayor peso en algunas bibliotecas, y sale de su espacio marginal, se ha creado un Premio Nacional de Cómic, pero queda muchísimo camino por recorrer. Falta que los medios hablen de este lenguaje con la misma solidez con que lo hacen a la hora de hablar de la literatura, el teatro, el cine o la música, que sean capaces de entenderlo como lo que es, un lenguaje, capaz de narrar cualquier tipo de historia, y no sólo las aventuras de tipejos en pijamas dando saltos por los tejados. Pero todo parte de nosotros, los autores. Si no somos capaces de hacer valer nuestra profesión, de dejar claro que no somos un puñado de flipadillos, que sentarse a dibujar es trabajar, un trabajo muy duro, y que con ver nuestro trabajo publicado no nos basta para vivir... Si no somos capaces de defender nuestros intereses, nadie, absolutamente nadie lo hará, y esto seguirá así…

¿En lo que respecta a los lectores?
Estamos en muy buen momento, hay mucha variedad, y eso nos permite disfrutar de manera personal el placer de leer comics.

¿Te consideras un artista?
No me siento para nada un artista ni he sido nunca de idolatrar a nadie. Creo que hay muy buenos profesionales, de los que admiro o bien su constancia o su envidiable capacidad de producción. Desearía ser capaz de sintetizar tanto como lo hacen otros a la hora de dibujar, o por el contrario me dejo fascinar por sus detalladísimos trabajos, pero, como me pasa con las influencias, procuro beber y aprender de todas las fuentes y no necesito parecerme a ningún otro autor. Podría querer parecerme a alguien por su manera de entender la vida, pero he descubierto que sale mucho más a cuenta conocerse uno mismo y, en lugar de querer parecerse a alguien, ser capaz de ser uno mismo sin más.

----
(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, es autor ocasional de historietas (en los próximos meses está previsto que salgan a la venta Cortocuentos -con dibujo de Chema García- de la mano de Astiberri Ediciones y Te hiero con Dolmen Editorial), y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Entrevista conducida por e-mail en junio de 2009. Se trata de la versión íntegra de la entrevista que se publicó parcialmente en el diario El Correo el 4 de julio de 2009. Página creada en septiembre de 2009.