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Entrevista a Pedro Vera

Por Borja Crespo (*)

Pedro Vera es un consolidado historietista murciano que se ha ganado el favor del público a base de trabajo y de ganar diversos concursos de cómic, antes de caer en las páginas de la revista El Jueves, donde arrasa entre los lectores con las aventuras y desventuras de Ortega y Pacheco, dos demenciales personajes que el propio autor define como “una versión bastarda y retorcida de la esencia altruista y benefactora de personajes de leyenda como Robin Hood o Curro Jiménez”. El tercer álbum recopilatorio de esta pareja de impresentables acaba de salir al mercado bajo el título ¡A repartir!.
     El primer premio del concurso de cómic Ciutat de Cornellá, uno de los más importantes a nivel estatal, sacó a Vera del anonimato, colaborando posteriormente en publicaciones indispensables como La Comictiva, Annabel Lee, Mono Gráfico, Ruta 66, Tío Saín, Subterfuge o Kowalsk Fly. En sus páginas fue forjándose un estilo que se caracteriza por una continua alusión a iconos y personajes de la cultura popular, desde Mari Trini a Chiquito de la Calzada, pasando por Tamara o la Duquesa de Alba. No faltan tampoco las referencias al cine de serie B y a los tebeos clásicos de la Marvel. Historias descerebradas, cargadas de sarcasmo y humor vitriólico, descritas con todo lujo de detalles y buen pulso narrativo, cualidades que redondean un elogiable estilo propio bien definido.
     Otras publicaciones monográficas de Pedro Vera, nominado al premio autor revelación del año en el Salón del Cómic de Barcelona de 1996, son Historietas Alucinantes (AATRM, Monográficos El Tío Saín 1), X-Inferno (Colección El Pregonero, 28) y Nick Platino (Under Cómic, Colección Flor de un Día, 4).

Tu trabajo empezó a darse a conocer gracias a los fanzines. ¿Crees que es la escuela ideal para pulir un estilo?
La única manera que existe de pulir un estilo es machacarse dibujando y entrar en el rollo fanzinero te obliga a trabajar con una cierta constancia. Lo bueno que tienen los fanzines es la libertad creativa que puedes ejercer. Al no cobrar un duro tampoco te pueden coartar de ninguna forma.

También ganaste bastantes concursos de cómic. ¿Sirve para algo?
Gané unos cuantos premios, y ello me ayudó a facilitarme el publicar en fanzines de cierta calidad. No es difícil, si se tiene una pizca de ilusión y talento, que se termine viendo tu trabajo. Indudablemente, el que tus cómics se incluyan en fanzines de cierto prestigio ayuda bastante, pero de ahí a dar "el salto profesional" media un abismo.

Tu sentido de humor es bastante personal. Te apoyas mucho en la televisión y en la cultura basura. ¿Cuáles son tus influencias?
Evidentemente la televisión me influye mucho porque es una fuente inagotable de memeces y aberraciones de toda clase que dan mucho juego a la hora de ejercer la sátira. Es una vía por la que penetran en nuestros hogares los personajes más siniestros, ridículos e imposibles que ningún guionista pueda soñar. La cultura basura es un fenómeno estrechamente vinculado al medio televisivo. Aparte de esto, la vida cotidiana, los ambientes que frecuento y la gente que me rodea también aportan un alto porcentaje a mi inspiración cotidiana.

¿Quiénes son Ortega y Pacheco?
Excusas animadas que ejecutan mis más oscuros anhelos de justicia social. Un par de garrulos aficionados a perturbar la mansa balsa de aceite podrido en la que actualmente flotamos un poco todos. Espero que sigan despertando la risa y la simpatía de los generosos lectores de El Jueves durante mucho tiempo.

El humor de esta pareja de salvajes es muy escatológico. ¿Qué opinas de aquellos que dicen que el humor de caca-culo-pedo-pis es el mas facilón?
Que tienen mucha razón. Pero yo no hago sólo eso. Si examinas las cientos de páginas que ya he publicado en El Jueves, historietas de contenido escatológico no hay tantas. Pero bueno, la gente se queda más con este tema, y debo decir que hay lectores que me lo piden, aunque dibujo lo que me apetece cuando me apetece, y como hasta ahora parece que hace gracia, pues adelante.

¿Te identificas con las tribulaciones de tus personajes?
Cualquiera pagaría por poder hacer en la vida real muchas de las barrabasadas que hacen Ortega y Pacheco: entrar con una apisonadora en el programa de Sánchez Dragó, tirar al contenedor de la basura a un paleto con el pelo teñido que dice que hace videoarte, pilotar a Mazinger Z y cagarles un chorongo de acero de varias toneladas a unos cuantos modernillos y cositas así. Utilizo estos personajes para desahogarme un poco, a modo de pseudo-terapia tranquilizadora. Pero lógicamente no son una proyección de mi persona en papel, del mismo modo que Torrente no tiene que ver nada con Santiago Segura. En ambos casos la caricatura excesiva de un español deformado y primitivo provoca risas y cachondeo.

¿Qué ha significado para ti entrar a formar parte del equipo de una revista tan popular como El Jueves?
El abandono de la marginalidad, la miseria y la frustración artísticas, je, je... Tras varios años de hacer acto de presencia en fanzines y revistas no profesionales, la cosa se enfrió un poco y me dediqué a otras cuestiones ajenas a la historieta. Cuando me llamaron de El Jueves para proponerme de colaborador en la revista, estaba totalmente apartado del mundillo, pero no podía rechazar semejante oportunidad, la oportunidad de que mis historias estuvieran al alcance del gran público. Y tengo que reconocer que es una sensación totalmente distinta.

¿Vives para dibujar o dibujas para vivir?
Tengo muchísima suerte porque he conseguido algo impensable para mí hace poco más de dos años: poder vivir haciendo lo que más me gusta en esta vida. Uno no se hace rico con esto, pero me considero un auténtico privilegiado y doy gracias todos los días por no tener que aguantar a un jefe canalla como alguno que he tenido en el pasado.

¿Qué opinas del actual panorama del cómic?
Creativamente hay gente muy buena, se ven cosas originales. No obstante, yo siempre me quejo de que hay dibujantes muy buenos, a patadas, pero que cuenten historias realmente interesantes hay poquitos, muy poquitos. Cuesta mucho encontrar guiones interesantes, novedosos o como se quiera llamar. Todo esto lo digo refiriéndome a las nuevas hornadas, porque los clásicos, ya se sabe, siguen haciendo auténticas obras maestras.

¿Más tebeos y menos televisión?
Evidentemente. Creo que siempre menos televisión y más de cualquier otra alternativa cultural. Más cine, más lectura, más música... Las alternativas de calidad son infinitas, pero si no se siente ningún tipo de curiosidad por descubrir las miles de maravillas que se salen de los circuitos oficiales, pues eso que se pierden.

¿Eres la última esperanza del comic underground?
No conozco muy bien como está el panorama actualmente, pero seguro que hay decenas de autores más transgresores e interesantes que yo. No soy manierista, tampoco tengo mucha cultura underground, aunque este movimiento me gusta bastante. Por lo tanto, no intento continuar ninguna saga, hago lo que me pide el cuerpo, de forma visceral y poco medida. En este sentido sí que se me puede relacionar con este movimiento. De todas maneras, todo aquél que, dentro de sus posibilidades, ataque con mayor o menor furia y efectividad a lo que nos rodea, deberá considerársele ahora y siempre un autor underground. Sobre todo en los tiempos que corren.

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(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, es autor ocasional de historietas (las últimas incursiones, en El Manglar y Dos Veces Breve, y Dolmen Editorial acaba de anunciar que en 2009 le publicará un volumen de historias cortas titulado Te hiero), y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Se trata de la versión extendida de una entrevista publicada, recortada, en El Correo. Entrevista realizada con motivo de la publicación de Ortega y Pacheco: ¡A repartir! (Ediciones El Jueves, 2003). Página creada en mayo de 2009.