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Entrevista a Pau

Por Borja Crespo (*)

 

Portada de 'Los Repartidores de Cerveza' (Glénat)

Tras publicarse en soportes y editoriales de lo más dispares, las aventuras de Ebro, Irina y Sobrasado, Los Repartidores de Cerveza, ven la luz reunidas en un solo volumen editado por Glénat. Detrás de esta pandilla de desvergonzados personajes, cuya peculiaridad es que son conscientes de que existen en las páginas de un tebeo, está Pau (Palma de Mallorca, 1972), autor especializado en cómic de humor que sobresale por su arrolladora personalidad. Sus historietas se mueven generalmente en un mundo propio, la isla de Escápula, donde todo puede ocurrir. Su última obra recopilatoria nace con la idea de dar a conocer a los lectores la última hazaña de su creación más popular, aparecida en la revista de coches Top Tuning.
      Pau es un experto en dibujar automóviles, de hecho la presentación de Los repartidores de cerveza en Mallorca sonó en los blogs especializados. Aficionados al cómic y dibujantes de la zona se reunieron rodeados de deportivos, camiones y mucha cerveza. El zumo de cebada gratuito atrajo a una gran multitud. Los protagonistas del cómic son un trío calavera de lo más esperpéntico. Ebro es el conductor de la furgoneta de reparto, un tipo grandullón aficionado a los mamporros. Le acompañan Irina, una bella rubia que asume su papel de sex symbol, y el torpón Sobrasado, basado en Mortadelo, el punto cómico de las peripecias cerveceras. Juntos viven las más absurdas tribulaciones en un escenario repleto de sorpresas.
     Pau recibió el pasado año el Premio Haxtur al Humor en el Salón del Cómic de Gijón, cita apadrinada por la gente de El Wendigo. Uno de los detalles que llama la atención en Los repartidores de cerveza es el rostro del villano de la función, basado en el multipremiado dibujante Max. El Premio Nacional de Cómic de 2007 no se lo tomó mal.  

Intuyo que este álbum recopilatorio nace para dar a conocer a los lectores de tebeos la última historieta de tus personajes, publicada con anterioridad en una revista de coches.
Sí, porque seguro que se la perdieron. Y para todos en general, para que puedan leer de un tirón todas sus aventuras, que se han ido publicando en sitios muy dispares. Era difícil seguirlos. Además, sueltas son divertidas, pero así, una detrás de otra, llega un momento en que la acumulación de gags los hace más divertidos. Y en la parte del dibujo, es muy interesante ver la evolución de 10 años, 'in crescendo'. 

Fue sonada la presentación en Mallorca.
Sí, salió  muy bien, todo gracias a las aportaciones casi improvisadas de mis amigos: hubo deportivos, camión Ebro, cerveza gratis, 'el malo' del tebeo en persona presentando, Ebro de carne y hueso, buen tiempo en una semana lluviosa, mogollón de público... Nuestro trabajo es muy solitario, y me gusta montar un poco de fiesta cuando saco algún tebeo. Que se entere todo el mundo y que nos riamos un rato juntos. Lo que envidio del teatro o el circo es poder ver en persona si tus chistes funcionan, y en estas presentaciones algo ves. 

¿Cómo definirias la historia?
Creo que es divertida y original. Seguro que es sorprendente, pero sin caer en lo rarito, sino para todos los lectores. Procuro utilizar el leguaje del cómic para contar las cosas de una manera que sólo se puede hacer en cómic, aprovechar al máximo sus virtudes. 

Te concedieron el Premio Haxtur al Humor en el Salón de Gijón, la gente de El Wendigo...
Sí, por mi trabajo como humorista gráfico para Diario de Mallorca y Mallorca Zeitung. La verdad es que me esfuerzo mucho por hacer bien mi trabajo, intento ser original y divertido, y me alegra mucho ver que no cae en saco roto, haber conectado tan bien con los lectores, y ahora también con la crítica.  

¿Cómo ves la instauración del Premio Nacional y el momento actual del cómic en España?
Hombre, me parece muy bien que se instaure el premio. Todo incentivo es bienvenido, ¿a quién le amarga un dulce? El momento actual, más o menos, como siempre, hay que buscar el trabajo fuera. La mayoría de editoriales españolas no están capacitadas para pagar la producción de un tebeo porque no saben cómo sacarle el beneficio. Son empresas muy locales, más de capricho del dueño que de entender el negocio de fabricar algo y venderlo. Se contentan con hacer tiradas de 1.500 tebeos para España, así no tienen riesgo ni invierten en publicidad. En cambio, fuera, producen el tebeo y obtienen beneficios, ¿por qué? Porque le venden el producto a más gente. Lo promocionan, y lo venden a otros editores... como los españoles. 

¿En cuanto a los lectores?
Creo que sería bueno que los tebeos no fueran tan difíciles de encontrar, ni tan caros, ni tan enfocados a frikis. A lo mejor la gente normal leería tebeos también. Y, sobre todo, habría que acordarse de los niños. Ellos podrían disfrutarlos, como se había hecho siempre. Pero claro, en la era de lo políticamente correcto, es difícil que algún niño se interese por las tonterías que se hacen a propósito para ellos. 

En unas semanas hay varios salones (Getxo, Madrid...)... ¿Cómo te tomas este tipo de eventos?
Por una parte como una reunión de amigos colegas de este solitario oficio, y por otra como una feria de venta de género. A veces lo veo como una pescadería, donde la pescadera que grita más, vende más, y la que no expone bien el género, no lo vende. 

Las sesiones de firmas te permite estar en contacto con tus lectores. ¿Te 
llevas sorpresas?

Sí, y siempre agradables. Es lo bueno de hacer humor, los lectores te lo agradecen. 

Volviendo al álbum, ¿cómo te curras las páginas?
Voy apuntando las ideas que se me ocurren, invento los personajes y artefactos, hago el guión, y dibujo. Hice todas las historietas con diferentes técnicas, según la historia, o con diferentes historias, según la técnica que quería usar. Ambos métodos dan buenos resultados, porque das lo mejor que tienes en ese momento, bien de guión, bien de dibujo. Y, lo más importante: disfrutar de lo que estás haciendo. No reparo en 'gastos' a la hora de dibujar. 

¿Quiénes nutren tu hacer?
Soy como una esponja, todo me influye, así que procuro llenar mi despensa cerebral con cosas que me gustan y evitar las otras. De casi todos los tebeos que leo saco algo bueno, aunque hay dibujantes que me han influído especialmente, como Max, Corben, Uderzo, Jan, Ibáñez, Will Eisner, Tezuka, Franquin, Toriyama, Segar, Winsor McCay, Herriman, Otomo, Miyazaki, Crumb, Zep, Blain, Munuera, Rossinski, Quino, Mordillo, Caran d' Ache, Dany, Larson, Das Pastoras, algunos de los dibujantes de los primeros tebeos de Miki y Donald... y los que se me olvidan. Vale, podría haber dicho simplemente 'muchos', pero me gusta nombrarlos, por si se los descubro a alguien. Todos son ellos prodigiosos para mí. También pintores como Sorolla, Magritte, Levitán, Shishkin, Bilibin, Kuyndji... Y últimamente me di cuenta de cuánto me influyeron... ¡Félix Rodríguez de la Fuente y los payasos de la tele! Y, sobre todo, mis excursiones montañeras. 

¿Cómo te vino el puntazo de dibujar a Max como villano del cómic?
Je, je. Necesitaba la cara del malo antes de sufrir el accidente que le convertiría en el malo de la serie, y no había manera de encontrar una que me gustara. Un día, hablando con él, me dijo que estaba un poco cansado de que todo el mundo dijera que era muy bueno -lo dicen porque es verdad- y que le gustaría alguna vez en la vida ser malo y disfrutarlo. Entonces se me encendió la bombilla, y decidí yo también ser malo -normalmente soy muy bueno- y usar su cara sin pedirle permiso. Estuve un tiempo preocupado, ¡porque hasta el día de la presentación no supe cómo se lo había tomado! 

¿Sí? Cuéntanos cómo lo ha encajado...
Con cachondeo, pero haciéndome sufrir hasta el final por mi pecado. Fue muy divertido su discurso en la presentación -se puede leer en la web de Glénat-, señalando que probablemente era la primera vez en la historia que el malo de un tebeo es quien lo presenta y elucubrando sobre los motivos de mi cruel elección. 

¿Hace falta mas cómic de aventura y humor por estos lares?
Yo creo que sí. El cómic es un lenguaje especialmente apropiado para el humor, como su propio nombre indica, aunque parece haberse olvidado. Y  estos son géneros, como en el cine, muy populares, que podrían llegar al gran público si se intentara. 

¿Con qué genero te sientes mas cómodo?
Con el cachondeo. En realidad, con cualquier género, si puedo añadirle el humor. 

¿Qué cómic te ha gustado especialmente últimamente?
Pues me gustó mucho El hijo del Ogro, de Grégory Mardon, que ha publicado La Cúpula.

¿Hay algo que te apetezca añadir?
Pues me gustaría animar a aquellos que encuentran los tebeos demasiado caros, a que vayan a las bibliotecas a leerlos, incluso a que les pidan que compren los que les gustaría leer. A veces les hacen un favor, porque ellos mismos no saben qué tebeos comprar.

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(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo. Acaba de publicar el libro de microrelatos ilustrados Cortocuentos con dibujo de Chema García (Astiberri) y está ultimando un recopilatorio de historietas cortas titulado Te hiero para Dolmen Editorial.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Página creada en febrero de 2010.