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Entrevista a Miguel Ángel Martín: Cotidianía inquietante

Por Borja Crespo (*)

Estancarse no es bueno en la carrera de un artista, aunque a algunos les funcione exprimir fórmulas. Miguel Ángel Martín es consciente de ello. Para no caer en el error de fotocopiarse a sí mismo, dio cierto giro en su trayectoria de la mano de Playlove: Donde las calles no tienen nombre, un cómic de más de 200 páginas, editado en formato libro por Rey Lear, donde retrata el lado más tormentoso de algunas relaciones de pareja, un tema al orden del día. El sexo y la violencia no aparecen de forma explícita, como suele ser habitual en las historietas de culto de este polémico autor, en un trabajo que algunos críticos han emparentado con Woody Allen. "Me encanta esa apreciación", exclama el dibujante leonés. "Con la diferencia de que él es un llorón y un parásito emocional, y yo no".
     Brian the Brain, Días Felices, Kyrie, Nuevo Europeo, Snuff 2000 y Psychopathia Sexualis son algunos títulos de la cosecha Martín, que recientemente ha visto publicado por La Cúpula el recopilatorio de Bitch, serie aparecida en la última etapa de la extinta revista El Víbora. En su amplia obra ha tocado temas como la eutanasia, la xenofobia, el humor, el cómic infantil, la antiglobalización, la genética, el arte contemporáneo, la cultura hip hop, el graffiti, las modificaciones corporales, las drogas de diseño, la ciencia y tecnología... Romper con los tabúes sociales es una de sus obsesiones, pero en Playlove se atreve con una historia romántica, alejándose de sus relatos habituales, más sórdidos, aunque no abandona la ambientación aséptica y futurista. 

 

Portada de 'Playlove' (Rey Lear)

Es el álbum más largo que has hecho. ¿Cómo fue el proceso de trabajo?
Lo escribí inicialmente como un guión de cine y luego fui improvisando la adaptación al cómic, a medida que lo dibujaba. Lo más coñazo fue entintarlo.

La narración es muy cinematográfica...
La mayoría de mis comics lo son. Este especialmente, por lo que acabo de decir. Es una de las formas de contar las cosas más simple y directa. Nunca me interesó darle vueltas a la "forma". Suelen hacerlo los dibujantes autocomplacientes y que no tienen nada que contar. No creo en el medio puro, ni me interesa.

Se habla de un cambio en tus temáticas habituales. No hay violencia explicita…
En muchos de mis comics no hay violencia, como Brian the Brain, Días Felices, Kyrie, Nuevo Europeo, Anal Core... No es tan distinto. La gente, por desconocimiento de mi trabajo, llama temática habitual al sexo y la violencia, pero he tocado muchos otros temas. Hablo del mundo en que vivo sin limitarme a ningún tema. La mayoría de los dibujantes hablan siempre de lo mismo, como Peter Bagge, Clowes, Burns, por citar algunos americanos conocidos. Se repiten a saco, pero nunca se lo he oído decir a nadie.

¿Cómo nació la historia de Playlove?
Mi idea era contar una historia de amor desde otro punto de vista menos convencional, que se apartara de la típica historia del gilipollas llorón, propia de los comics contemporáneos. Me interesa más el "bajabragas" macho alfa que el "pringao" epsilón u omega en términos biológicos. No tengo ninguna simpatía por el victimismo ni en la ficción ni en la vida real. Aquí mucho menos. Los emoparásitos cuanto más lejos mejor, ¡ja, ja!

En el título citas una canción de U2 versioneada por Pet Shop Boys...
Es mi canción favorita de Pet Shop Boys. No hace tanto que me enteré que era un versión de los deleznables U2 -qué grupo más pedorro, por favor!-. Me pareció una canción perfecta para ambientar y matizar la historia y el personaje protagonista femenino "que vive en el pasado" como tanta gente.

Tu trabajo está muy bien considerado en países como Italia, donde expones en galerías de arte. ¿Cómo te tomas estas cosas?
De la única forma posible, con gran sentido del humor.

Ilustras para periódicos, calendarios para firmas de diseño...
He trabajado en todos o casi todos los campos de la ilustración, incluyendo portadas de libros y de discos. Creo que soy el único dibujante de comics que ha diseñado un vibrador, fue para la empresa italiana de venta de moda online YOOX

Sueles comentar que no lees tebeos habitualmente.
Muy pocos, la verdad. He perdido temporalmente el interés en la ficción en general, incluido el cine o la novela porque no encuentro cosas que me impresionen o me motiven. Los comics autobiográficos tan en boga no los soporto. Son siempre gente pringando el moco y tristona y además no me lo creo, es como falso, memos tirándose el rollo para hacerse los sensibles, cuando detrás no hay más que una ridícula actitud de niño mimado. ¿No hay nadie en el mundo del cómic que cuente una vida interesante e intensa como lo han hecho en la literatura Burroughs, Bukowski, Cèline o Miller, por citar algunos? Tengo la impresión que en el mundo del cómic faltan lecturas, información y vida. No me interesa nada la mediocre exhibición de narcisismo tan propia de estos tiempos, lo mismo se puede decir de esa mierda que llaman cine indie o de la música con esa etiqueta. Estoy bastante harto del rollito "retro" en todo. Lo que de verdad me interesa es la época que vivimos por sí misma, que es asombrosa, pero no sus mediocres subproductos artísticos, caracterizados por el miedo al futuro, la nostalgia, el sentimentalismo, la baja autoestima, la falta de sentido del humor, características propias de la cultura del narcisismo que define esta época de transición que estamos viviendo.

¿Cuáles son tus fuentes de inspiración actuales?
Ya lo he dicho: el mundo en que vivo, en general y en particular, la ciencia, la tecnología y la pornografía. Hay mil veces más imaginación y creatividad en la pornografía fetish -no en la mierda convencional que ponen en la tele- que en todo el cine y comics juntos.

Te edita Rey Lear, una editorial de literatura. ¿Como surgió? ¿Qué cambios has notado?
Su director, Jesus Egido es uno de mis mejores amigos desde hace más de 25 años. Egido es periodista, gran lector y amante del cine y los comics. Fue él quién me descubrió como dibujante allá por 1981 cuando hice una exposición de originales de mis comics en un pub en León. Me hizo la primera entrevista para la prensa y me dio la primera oportunidad como ilustrador en el periódico en el que él trabajaba, Diario de León, y posteriormente en La Crónica de León. ¡Quién me iba a decir a mí, y a él, que acabaría siendo mi editor! Tenía varias ofertas para la publicación de este cómic -no aguanto el concepto "novela gráfica"- y acepté Rey Lear, sobre todo por Egido, que cuida mucho las ediciones. De hecho, acaba de conseguir un premio del Ministerio de Cultura al mejor libro editado. Y porque era una editorial de literatura que en poco más de un año se ha abierto un hueco en el hostil mundo literario y ha conseguido un gran respeto. Con ello voy a llegar a otro público no lector habitual de comics, pero que empieza a descubrirlo y mostrar interés por él.

¿Te gustaría ver este libro transformado en película?
Desde luego. Me encantó la experiencia de la adaptación a cortometraje de mi cómic Snuff 2000. Quedé encantado con el resultado y me gustaría repetir en largo.

 

Portada de 'Bitch' (La Cúpula)

Pasamos a hablar de Bitch
El personaje es un spin off de otra seria que hice anteriormente para la revista El Víbora, que se titulaba Surfing on the third wave. Está basada en buena parte en mi experiencia personal en los "centros sociales italianos" (okupas). 

¿Cómo definirías la serie?
Como 100% Miguel Angel Martín. Creo que es la definición que mejor encaja a todo mi trabajo. 

¿En qué se diferencia respecto a otras series de tu cosecha?
Aquí trato temas que no había tratado antes en mis comics, como la antiglobalización, la guerra global, el terrorismo nihilista, la xenofobia, el entorno de la subcultura del graffiti y el hip-hop, el problema de los saharauis fuera de su país o territorio... 

¿Estás de moda?
Espero que no, ¡ja, ja!

Futuros proyectos...
Estoy ilustrando El Cohete vanidoso, mi cuento favorito de Oscar Wilde, para Rey Lear. También tengo un proyecto de animación para internet para YOOX, la compañía italiana de moda online. Sería un corto de unos 3 minutos máximo para su página web, y sería el inicio de una serie con distintos artistas...

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(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, es autor ocasional de historietas (las últimas incursiones, en El Manglar y Dos Veces Breve), ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo, dirigió el cortometraje Snuff 2000 que adapta el cómic del mismo título de Miguel Ángel Martín y comisarió (junto a Rubén Lardín) la exposición For your pleasure sobre la obra de Martín que se ha podido ver en San Sebastián hasta principios de diciembre.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Publicada originalmente el 10 de noviembre de 2008 en el blog, recolocada en julio de 2009 a este documento.