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Entrevista a Juan Berrio: Pequeñas grandes historias

Por Borja Crespo (*)

Diversas publicaciones alternativas, adalid del cómic independiente, entre ellas Tos, Dos veces breve o Humo, han recogido parte del trabajo de Juan Berrio, un autor personal que ha conseguido difundir el interés por las historias intimistas en nuestro panorama editorial. “Me alegra que tengan más peso este tipo de historias, pero no creo que ahora haya muchas sino más bien que antes había pocas”, comenta sobre el tema este madrileño nacido en 1964. “Tengo la impresión de que en el cine o la literatura siempre han estado presentes”, añade con convencimiento, contento de ver en las librerías otro de sus trabajos, Calles contadas, un capricho autoeditado, con impresión a dos tintas y encuadernación con tapa dura. 200 páginas empapadas de sensibilidad que presentan diferentes personajes en situaciones aparentemente corrientes.
     Berrio juega con las palabras en Calles contadas, algo habitual en su obra. Impregna de un humor sutil cada pasaje. Además, el libro va acompañado de un calendario diseñado por el dibujante, una constante en su trayectoria. Todos los años, los aficionados a los tebeos cuentan con ello. Mañana es martes, A saltos, Aritmética ilustrada y Siempre la misma historia son otros trabajos disponibles en tiendas firmados por este autor a tener en cuenta que compagina el cómic y la ilustración con absoluta normalidad.

¿Cómo surgió la idea de Calles contadas?
Recuerdo bien el momento en el cual se me ocurrió la primera de las historias del libro. Como no podía ser de otra manera, se me ocurrió en la calle. Fue en Barcelona, durante la feria del cómic de hace dos años. Con frecuencia, este tipo de reuniones resultan de lo más estimulantes. Después vinieron otras historias, a veces paseando y otras encerrado en el estudio… Lo que no sé es cuándo me di cuenta de que juntas formaban un proyecto común.

¿Cómo definirías el álbum en pocas palabras si te pidiesen un breve texto para un catálogo?
Diría que es un libro de historieta de pequeño formato, compuesto de historias breves, a veces cruzadas y a veces entrelazadas, donde la protagonista es la ciudad, que queda retratada a través de sus paseantes.

Te has animado a autoeditarte...
Digamos que no me asusta la autoedición, conozco y disfruto con casi todos los procesos de las artes gráficas y la edición, y, aunque sé que flaqueo en la parte comercial, en la promoción y distribución, no me importa, ya que el fin del libro no es ganar dinero. Además, otras veces no me ha ido mal, y las condiciones de este libro, que no se ajusta a los formatos clásicos del cómic, eran propicias para la autoedición. Para otros proyectos, que sí que pueden encajar en formatos y colecciones, creo que es preferible contar con una editorial.

Todos los años esperamos tu calendario, todo un clásico...
Para mí el calendario es todo un género con un enorme potencial, a pesar de que no está muy bien valorado. Me permite jugar con palabras y números, todo dentro de la estructura del año, llevándolo a mi terreno gráfico. A veces me reprochan que mis calendarios se quedan en un ámbito reducido, pero con las leyes del mercado hacer una distribución más generalizada exige una anticipación y producción que no puedo permitirme, y queda siempre para un círculo más pequeño, que afortunadamente no lo es tanto gracias a la red.

¿Dónde nacen las ideas para tus historietas?
Mis historias son pequeñas y cercanas, aunque no realistas, y casi todas surgen en el día a día, de fijarme en las casualidades, en las repeticiones, en lo paradójico… y, cómo no, de seguir preguntándome en esas situaciones aparentemente anodinas: “¿y si…?”. Apunto en un cuaderno cosas que se me van ocurriendo, y después, a veces mucho después, esas notas pueden dar origen a una historia o formar parte de otra. Otras veces salen de un tirón, me levanto con una idea clara o simplemente empiezo a tirar de un hilo hasta que la encuentro.

 
"Me siento feliz leyendo o contando historias cercanas"

Prefieres las historias más cotidianas, ¿no?
Siempre he tenido la limitación de no poder trasladarme a ciertos mundos fantásticos, o a épocas futuras o remotas. Por alguna razón que no conozco no consigo entrar ahí. Sin embargo, me siento feliz leyendo o contando historias más cercanas. Me ha pasado siempre y supongo que me seguirá pasando.

Tus tebeos atraen al público femenino, que parece estar siendo recuperado en el medio.
Eso parece. Para mí es un halago y un honor, pero no sé explicar a qué se debe. La verdad es que me gusta la gente que se me acerca cuando estoy firmando en una feria. Me parece gente interesante.

Tienes un estilo muy personal, pero... ¿puedes chivarnos posibles influencias en tu trabajo?
Cuando empecé me aislaba para que nada me influyera. Afortunadamente, ahora esto no me obsesiona, aunque no puedo evitar sentirme incómodo si me entra la duda de haber leído en alguna parte algo que estoy escribiendo. Me resulta difícil reconocer influencias, porque vemos, leemos y escuchamos tantas cosas a lo largo del día… Tal vez no sean nuestros autores favoritos los que más nos influyen; pienso incluso que muchas veces nos resulta atractivo alguien porque habla de mundos muy alejados del nuestro. También es posible que en mi trabajo me hayan influido más obras de cine y de literatura que el mundo del cómic propiamente dicho.

¿Algún autor te atrapa especialmente?
Puesto a citar autores me salen antes directores de cine que historietistas. Gente como Jarmusch, Truffaut, Ozu, Rohmer, Wong Kar-Wai... Si me refiero a cómic, puedo dar unos cuantos nombres desordenados en época, estilo y nacionalidad, y sin duda me estaré dejando otros igual de importantes para mí: Larcenet, Peeters, Guibert, David B, Goblet, Gipi, Taniguchi, Tomine, Blutch, Rabaté, Gorey, Lambé, Loustal, Deprez, Sardon… De por aquí, los primeros que me vienen a la cabeza son Javier Olivares, Jali, Carlös, Ágreda, Fermín Solís, Paco Roca, Alberto Vázquez, Vermut, Mauro Entrialgo o Josep Coll. A Liniers, Ed y otros argentinos no sé si ponerlos aquí o allá.

 
"Me encanta el oficio de ilustrador, y me encanta escribir y dibujar historietas; la diferencia es que cuando hago cómic, todo son proyectos míos y en ilustración casi siempre son encargos"

Compaginas en tu trabajo el cómic y la ilustración. ¿Es inevitable para vivir de dibujar?
No es que los compagine por una necesidad económica, son mis dos pasiones: me encanta el oficio de ilustrador, y me encanta escribir y dibujar historietas. La diferencia es que cuando hago cómic, todo son proyectos míos y en ilustración casi siempre son encargos. Aunque hable de pasión, siempre hay momentos difíciles y cansados, tanto cuando son encargos, por la responsabilidad del compromiso, como cuando es un autoencargo, ya que uno puede llegar a ser su más exigente cliente.

¿No te sientes más cómodo en uno de los dos campos?
Me gustan ambas actividades y, sobre todo, supongo que lo que me más gusta es estar moviéndome de una a otra. Incluso estar en el camino, encontrar espacios intermedios entre un campo y otro. Quizá es en esos espacios donde encajan otros trabajos míos, como los calendarios, o el libro Ejercicios de Ilustración sobre textos de ortografía práctica.

Te empleas a fondo en publicidad y en literatura infantil...
Como ilustrador soy bastante todoterreno; manteniendo mi estilo me gusta pasar de un dibujo editorial a uno de publicidad, de una ilustración para ejecutivos a una para niños. La ilustración infantil es para mí un descubrimiento relativamente reciente y es un campo al que le veo muchísimas posibilidades. El último libro que he ilustrado, El Castaño, publicado por MacMillan, es una historia mía.

¿Cómo ves el panorama del cómic actualmente? ¿Está viviendo un momento dulce?
No, no creo que sea un momento dulce, aunque tampoco es amargo. Creo que
hace unos años vivimos una época especialmente buena, surgieron un montón de editoriales independientes y se llenaron las tiendas de trabajos interesantes. Ahora todo va más calculado, tanto por los autores como por los editores. Apenas hay revistas y los fanzines no duran mucho. La prensa, desde luego, da más cabida al cómic, e incluso los grandes grupos editoriales se plantean comprar las independientes.

¿Y creativamente?
Pues entre bien y muy bien, yo sigo disfrutando como un enano con las cosas que voy leyendo.

¿Iniciativas como el Premio Nacional son vitales para que el cómic sea mejor considerado?
Sí, sin duda ayuda. Ya tardaba, creo que hay premios nacionales de todo. Si hay
Premio Nacional de circo porque no va a haberlo de cómic. Y creo que el cómic está mejor considerado, por lo menos entre la gente inquieta, la gente que lee, la gente que va al cine…

¿Que le falta al cómic para llegar a más público?
Es todo un misterio. En mi experiencia he visto cómo cuando “he obligado” a un amigo no lector de cómics a leer mis historietas, o les he recomendado un álbum que me parece interesante, normalmente les ha encantado. Pero, probablemente, nunca se acercarían a una tienda a comprar un cómic. Ellos mismos no lo saben explicar.

¿Dónde esté una buena viñeta que se quite un cuadro de Van Gogh?
Para mí la comparación correcta sería el cuadro frente a una historieta o un álbum, no frente a una viñeta. Obra terminada frente a obra terminada. Y, aunque es tan raro como comparar una sinfonía con una novela, mi respuesta es que es sí, que hay cómics que son obras de arte.

¿Vives para dibujar o dibujas para vivir?
Más bien diría que vivo dibujando.

Por cierto, ¿cuál es tu metodología de trabajo?
Soy un autor lento. Apunto ideas, estructuras, gags que se me ocurren mientras hago otras cosas. Escribo las historias atropelladamente para que no se me escapen. Cuando me pongo a desarrollar el guión suelo hacer unas páginas minúsculas con viñetas microscópicas. Y, una vez cerrada la historia y resueltos los diálogos, empiezo a trabajar a una escala normal.
     Con el dibujo soy muy obsesivo, trabajo sobre una mesa de luz calcando una y otra vez sin apenas borrar. Finalmente entinto, con pincel o pluma, escaneo y doy color en photoshop.

 
"Mi próximo proyecto es la recopilación de la serie que hacía en la revista Humo"

¿Estás preparando algo?
Mi próximo proyecto es la recopilación de Cuentos Tontos, la serie que hacía en la revista Humo de la editorial Astiberri. Me llevará tiempo porque el material ya publicado será sólo la mitad del libro, el resto serán historias nuevas.

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(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, es autor ocasional de historietas (las últimas incursiones, en El Manglar y Dos Veces Breve, y Dolmen Editorial acaba de anunciar que en 2009 le publicará un volumen de historias cortas titulado Te hiero), y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Publicado originalmente, editado, en el número 4 de la revista Espacios. Página creada en marzo de 2009.