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Entrevista a Jan

Por Borja Crespo (*)

 

Superlópez de Jan

Tintín, Astérix, Mortadelo y Filemón, Superman, Batman, Zipi y Zape o Los Pitufos son personajes que han influido en las primeras lecturas de varias generaciones. Todavía marcan infancias estos héroes de papel, como pudo comprobarse en el Salón del Cómic de Getxo, donde el pasado fin de semana recibió un premio, homenaje a su nutrida trayectoria, el maestro Jan, alias a los lápices de Juan López Fernánez (León, 1939), creador, junto a Efepé, de otro icono mayúsculo perteneciente a esta lista de oro, protagonista de las primeras viñetas de muchos lectores, un tipo narigón con bigote de oficinista incapaz de manejar sus poderes con la lógica de un superhumano al uso. Superlópez, parodia confesa del Hombre de Acero, y de tantas otras cosas, es una hábil muestra de cómo jugar con los códigos de un género para crear una obra personal a rabiar. Su autor sigue en activo y prepara una reedición del su mítico Pulgarcito, hipnótico, divertido e impredecible. Aquello era una bomba de fantasía entre las manos. Olor a merienda y diversión.

Cuarenta años de Superlópez. Son muchos años. ¿Peina canas?
Yo tengo el pelo blanco y escaso. Le puse patillas blancas a Superlópez para ir añadiéndole personajes secundarios jóvenes a la moda de cada tiempo... Y son cuatro décadas.

¿No le cansa el personaje? A los lectores no parece…
Me es igual el personaje, me interesan las historias que cuento con él, y es el personaje que quieren los lectores. Si lo cambio me entierran.

¿Ha cambiado mucho desde sus comienzos?
No puedo cambiarlo demasiado, los lectores no lo asumirían, pero es inevitable una evolución, que son muchos años y no me niego a evolucionar. Creo que ha madurado, conmigo naturalmente. Mis personajes soy yo y yo soy todos mis personajes.

"Es mi manera de ver el cómic para jóvenes de 12 a 18 años. Miro la vida real y procuro que mis historias la reflejen."


 


Este año volvió con el Supergrupo, menudo puntazo. ¿Cómo fue la experiencia?
Para alegría de los nostálgicos, no mía, que no me agrada volver atrás. Pero el Supergrupo siempre se ha vendido bien y estamos en crisis. Es natural que me avenga a ello, y por otro lado, son personajes muy divertidos. Francisco Pérez hace muy buenos guiones llenos de chispa.

¿Qué diferencias encuentra a la hora de trabajar cuando ilustra un guión ajeno?
He de aceptar sus parámetros, puedo no estar de acuerdo pero el guionista es el que “piensa” y tengo que interpretarlo. Podemos estar de acuerdo o no pero en esos casos siempre me siento más un “dibujador” que un autor.

En sus historias nunca falta la crítica social.
La editorial no me impone nada, trabajo con total libertad, son muy profesionales, nada que ver con la antigua Bruguera. Es mi manera de ver el cómic para jóvenes de 12 a 18 años. Miro la vida real y procuro que mis historias la reflejen.

En la última aventura de Superlópez, El ladrón del tiempo, se atrevía con la memoria histórica. El pasado no se puede cambiar, ¿todavía no lo hemos aceptado y nos queda mucho por aprender?
La gente no cambia el pasado, son los intereses políticos y los gobiernos los que lo hacen buscando legitimarse, es una lucha constante por el derecho a la verdad, de las personas, que tropiezan siempre con esos intereses. Si todos hubiéramos aprendido algo del pasado y fuéramos coherentes con el hoy, España sería una república.

El gran desahuciador es el siguiente álbum anunciado por Ediciones B. Apuesta fuerte por la actualidad.
Últimamente sí, lo reconozco, pero prefiero cambiar de temas y variar mucho de historias. No obstante, siempre hay un trasfondo social y de la vida real en todas ellas, incluso en las más fantásticas.

"No me opongo a que se haga una película de Superlópez, pero no me interesa participar en ello. Yo a mis historietas."


 


¿Cómo se plantea un tema a la hora de abordar una historia?
Siempre a partir de una idea sencilla, tomada de las noticias, de la TV, los diarios o lo que veo en la calle. Como ya dije, miro la vida. Y no me importa si el tiempo desfasa la obra, queda como documento y siempre es útil para fomentar el criterio entre los lectores. También me gusta reinterpretar obras literarias, tal vez porque considero muy importante instar a leer a los jóvenes.

Son habituales las referencias literarias en las peripecias de su héroe de papel. Mítico es El señor de los chupetes. ¿Lee mucho? ¿Alguna preferencia?
Con El señor de los chupetes criticaba un cierto tipo de libro que creaba adicción entre los chicos. Mi hijo tenía El señor de los anillos como libro de cabecera y no paraba de releerlo. No son libros tan buenos como parecen aunque estén muy bien escritos. A eso llamamos best sellers, ¿no? Sí que leía mucho aunque cada vez me queda menos tiempo para ello. Mis preferencias van sobre el llamado surrealismo literario. Si te fijas bien hay mucho de Lewis Carroll en mis historias de Superlópez.

Lleva tiempo corriendo el rumor de un posible salto al cine del personaje. ¿Le gustaría? ¿Le atrae algún director para que cumpla con la difícil tarea?
Eso al principio me intereso pero el asunto se enredo tanto y tan mal que acabé cansado del tema. No me opongo a que se haga una película, e incluso ya he firmado la autorización, pero no me interesa participar en ello. Ignoro quién o quienes la harán, ya he visto que Alex de la Iglesia ha dicho que no. No me ocupo ni me preocupo, yo a mis historietas.

La semana más larga suena mucho como uno de los títulos más sugestivos para saltar a la gran pantalla.
Tal vez, pero quién haga esa película tendrá su propio concepto de Superlópez, sé que a mi no me harían caso. Será pues su Superlópez. Les deseo suerte.

¿Alguna película favorita?
Bastantes, desde Los siete samuráis de Akira Kurosawa a Bagdad Café... bueno, sería una lista larga de veras. Lo último que he visto, y que me agradó cinematográficamente hablando, ha sido Cartas desde Iwo Jima y Las banderas de nuestros padres, de Clint Eastwood, que considero una sola película.

Dibujó el cómic de Tadeo Jones, un éxito del cine de animación que le debe bastante a su trabajo y sentido del humor, ¿no?
No creo que me deban tanto, esos chicos son geniales y me hubiera gustado que hicieran Superlópez pero Asensio, de Grupo Zeta, los vetó. Yo solamente hice la adaptación al cómic de ese personaje. En realidad su creador fue Enrique Gato. Le admiro mucho...

¿Qué le parece que su obra haya dejado poso en varias generaciones?
Sabía que sería así, no puedes evitarlo. Es un fenómeno que ya advertí con las trayectorias de Vázquez, Peñarroya... Pero yo siempre era consciente de que me dirijo a chicos de 12 a 18 que están en formación y por eso siempre puse mucho cuidado y he intentado aportar valores y fomentar el criterio personal de los lectores. Siento mucha responsabilidad y no soy capaz de limitarme a entretener por entretener. No se ha sabido crear buenos lectores de cómic, como los franceses, y ahora los móviles, los tablets y demás darán la puntilla seguramente.

Algunos suspiran porque vuelva Pulgarcito.
Como ya he dicho, no me gusta volver atrás. Pulgarcito es de otra época, hoy tal vez lo haría diferente, pero sí que estoy muy orgulloso de ese trabajo, a pesar de las prisas con las que tuve que trabajar y de la malísima reproducción que tenía. Pero se reeditará Pulgarcito, restaurado y con nuevo color. Se está trabajando en ello.

"Se reeditará Pulgarcito, restaurado y con nuevo color. Se está trabajando en ello."


 

Una buena noticia. ¿Echa de menos algún personaje de antaño?
No, insisto que para mí el personaje solamente es un medio para contar mis historias, pero he de usar el personaje que el público quiere. Yo respeto eso.

¿Siente que tiene algún tema pendiente en su trayectoria como autor? Alguna idea en el tintero, alguna aventura por explorar…
No me permito ese tipo de tortura mental, claro que podría haber hecho un montón de cosas, pero me interesa solamente las que puedo hacer, que es lo importante. Y todo depende de mi editorial y del público. No sueño imposibles.

¿Recuerda cuando se le pasó por la cabeza por primera vez que quería ser dibujante?
Eso es muy inconcreto y no podría precisarlo, pero es natural que siendo un chico sordo y con las limitaciones de la postguerra el dibujo fuera mi distracción principal, al final hasta hacia novillos para meterme en los cines de sesión matinal donde pasaban películas de dibujos animados, que fue mi verdadera vocación.

¿Se le ocurre alguna idea para vender más tebeos?
Los hago simplemente, venderlos es otro oficio, así que hágale esa pregunta a los comerciales y los distribuidores de la Editorial... No sé qué contestarán, pero sí que es muy problemático. Yo creo que hay que crear más buenos lectores y en ese sentido los años de la extinta Bruguera fueron años perdidos.

¿Cómo ve el actual momento del medio?
Es un momento de cambio, como otros que ya pasé. Hay que reinventarse, el álbum de cómic impreso, para mi, pasará a ser objeto caro y debiera fomentarse el cómic por Internet, como por ejemplo las descargas de pago. De cualquier manera yo siempre estoy dispuesto a adaptarme. El progreso no lo detiene ni Dios.

"Debiera fomentarse el cómic por Internet, como por ejemplo las descargas de pago. El progreso no lo detiene ni Dios."

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(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, y participa en la organización del Salón del Cómic de Getxo y el GRAF. También ha escrito los dos libros de microrelatos ilustrados Cortocuentos con dibujo de Chema García y varios autores (Astiberri, 2009 y 2012). Puedes seguirle en su blog y en Twitter, y leer otras entrevistas suyas publicadas en esta web.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Entrevista realizada con motivo de la visita de Jan al Salón del Cómic de Getxo 2013, se publicó en el diario El Correo (17/nov/2013). La imagen recortada que abre la entrevista está tomada de la muy recomendable web Cachislamar.com de David Fraile y las portadas de Cachislamar.com, Factoría del Cómic y Tebeosfera.