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Entrevista a Fermín Solís

Por Borja Crespo (*)

Curtido en las páginas de fanzines como LSD o Cabezabajo, y en publicaciones ya extintas que marcaron nuevas tendencias como La Comictiva, Fermín Solís es uno de los jóvenes dibujantes con mayor proyección en el dinámico panorama del cómic autóctono. El pasado año fue nominado al Premio Autor Revelación en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona, galardón que se llevó Luis Durán, un detalle que no mermó su trayectoria, relanzada con el reconocimiento de los premios INJUVE meses más tarde.
     Tras darse a conocer definitivamente con el cómic recopilatorio Dando tumbos, editado por Subterfuge Comix, títulos como Otra vida, de D2ble D2sis, y No te quiero pero te amo un poco, de Aralia Ediciones, confirmaron el interés del aficionado por el talento de este autor de trazo personal afincado en Cáceres. Fermín Solís ha colaborado como ilustrador en revistas como Rockdelux o Época, otra de sus interesantes facetas, y en la actualidad participa con historietas en las páginas de Recto, Dos veces breve y Buen provecho. El lanzamiento de Los días más largos (Ediciones Balboa), su última propuesta, un emotivo tebeo de pequeño formato que retrata, casi de un modo autobiográfico, una época dorada para el autor, la infancia, ya está cosechando excelentes críticas.

¿Cómo definirías Los días más largos?
El título hace referencia a la infancia, cuando el tiempo pasa lentamente y los días se hacen eternos. Ahora pasan volando. También tiene que ver con la película bélica El día más largo,ya que al protagonista del tebeo le encantan las películas del oeste y las de guerra, como a todos los niños de la época que se retrata. La acción transcurre en la primera mitad de los ochenta, entre los años 1980 y 1983.

Las historietas parecen muy autobiográficas.
Martín, el protagonista del tebeo, es una especie de alter ego que me permite contar mis recuerdos de la infancia, pero distorsionando la realidad, cuando es necesario, para que las historias funcionen. Se puede decir que el 80% del tebeo es autobiográfico.

¿Sufres el síndrome de Peter Pan?
Pienso que todos los hombres sufrimos ese síndrome. Algunos lo superan antes y otros más tarde. O nunca. Querer ser siempre un niño está bien, pero a veces las circunstancias de la vida te hacen crecer más deprisa. En mi caso, lo voy superando poco a poco, aunque si amar los tebeos es considerado por algunas personas una cosa de niños, no lo superaré nunca.

¿Por qué crees que la gente en general relaciona los tebeos con la infancia?
No lo sé, supongo que de niños todos leemos tebeos y luego, al crecer, la mayoría de la gente se va alejando del mundo del cómic y lo siguen asociando a cuando eran pequeños. Sin embargo, otras personas siguen leyendo tebeos toda su vida y cuando van creciendo van descubriendo otro tipo de obras más complejas. También hay gente que relaciona el mundo de los tebeos con la pornografía, o con la violencia. Creo que en general es gente de mente estrecha.

¿Con qué problemas te has encontrado a la hora de dar a conocer tu trabajo?
En un principio, viviendo en Cáceres es difícil ponerte en contacto con otros dibujantes. Aprovecho los salones de cómic y otros eventos de este tipo para conocer más gente que se dedica a esto. Se aprende mucho intercambiando opiniones, viendo la forma de trabajar de otros autores, etc.

¿Te influyen otras disciplinas a la hora de elaborar tu trabajo? Música, cine, literatura...
Sí, el cine y la música son fuentes de inspiración constantes para mí. Me gustan mucho los grupos que cantan en español: 091, La Granja, Surfin’ Bichos, Niños Mutantes, La Habitación Roja o La Buena Vida. Siempre escucho música mientras dibujo. El cine es otra fuente de inspiración. Algunos de mis directores preferidos son J. Tati y Atom Egoyan, pero hay muchos y muy dispares.

¿Cómo ves tu estilo? No ocultas ciertas influencias.
Creo que mi estilo todavía no está definido del todo. Supongo que eso es algo que se consigue con el tiempo, a base de dibujar muchas páginas. Hay autores que me gustan mucho gráficamente, y muchas veces inconscientemente tiendes a dibujar como ellos. Intento coger lo que me gusta de cada autor y poco a poco ir definiendo mi propio estilo. También trato de adaptar el dibujo al tipo de historia que cuento.

El estilo de Los días más largos es un muy peculiar. Recuerda a la época en la que transcurre la acción
En el año 1980 aproximadamente mi padre me enseñó un catálogo sobre el ferrocarril en Francia. Tenía un aire muy de finales de los setenta y estaba ilustrado por Sempé, el de El Pequeño Nicolás. El tipo de dibujo me encantó, y siempre lo asocio a esa época. También asocio a ese tiempo los dibujos de la productora UPA. Mr. Magoo creo que lo emitían en televisión por aquel entonces.

¿Los fanzines son la plataforma ideal para dar a conocer tu trabajo?
No sé si es la ideal, pero muchas veces es la única que hay, ya que no existen revistas donde publicar. El problema es la distribución. Al final, el fanzine no llega a demasiada gente.

Cada vez hay menos.
Sí, pero parece que últimamente están reapareciendo las revistas de cómics. Buen Provecho y Dos Veces Breve son una muestra de ello, pero no sé si durarán mucho. Puede que el motivo por el que los fanzines van despareciendo es porque es más fácil “colgar” tu trabajo en Internet en vez de fotocopiarlo, distribuirlo y venderlo.

¿Hay dibujantes que, premeditadamente, buscan un estilo que los convierta rápidamente en un autor de culto?
No sé si lo buscan premeditadamente, pero a cualquier dibujante le gustaría convertirse en un autor de culto, ¿no? Y, si puede ser, cuanto antes mejor.

¿Algún autor actual te atrapa más que el resto?
Me gusta mucho Daniel Clowes. Su última obra publicada en España, David Boring, me deja hipnotizado cada vez que miro cómo utiliza el pincel, y su forma de contar las historias, mezclando lo surrealista con lo real. Otros autores que me gustan son Seth, Jali, Crumb, Andy Watson...

¿Crees que el cómic debe abrirse a más público?
Eso es indudable, pero la cuestión es cómo puede abrirse a más público. Estoy seguro de que una persona que va a ver una película de Woody Allen, lee Peep Show de Joe Matt y le gusta, o alguien que ve El Pianista, lee Maus y seguro que le gusta más. También escuchas a los aficionados al cómic de toda la vida, a los que les gusta Corben o El Capitán Trueno, y pasan de las cosas nuevas. Es como si solo viesen Ciudadano Kane, una y otra vez, y no viesen cine moderno.

¿La tecnología está matando las viñetas o todo lo contrario?
No creo. Leer tebeos en la pantalla es muy cansado e incómodo. A mi que me gusta leer en la cama antes de dormir. No me veo metido en la cama con el ordenador. De todas formas, me parece que la tecnología sí está cambiando muchas cosas muy deprisa. Si comparas a los niños de Los días más largos con los niños de ahora, verás muchísimas diferencias y solo han pasado 20 años.

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(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, es autor ocasional de historietas (las últimas incursiones, en El Manglar y Dos Veces Breve, y Dolmen Editorial acaba de anunciar que en 2009 le publicará un volumen de historias cortas titulado Te hiero), y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Entrevista realizada con motivo de la publicación de Los días más largos (Ediciones Balboa, 2003). Página creada en mayo de 2009.