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Entrevista a Enrique V. Vegas: Invasión de cabezones

Por Borja Crespo (*)

 

Portada de 'Kobe' (Dolmen)

Sus simpáticos cabezones arrasan entre los fans fatales de los tebeos. Enrique V. Vegas es uno de los autores más prolíficos y con mayores ventas en nuestro mercado. Su fuerte es parodiar éxitos del cine comercial y personajes populares del mundo del cómic, una fórmula aparentemente inagotable que ha dado sus frutos con series como Cabezón Jones, Los Cabezones de las Galaxias y tantas otras propuestas dibujadas en un estilo propio, muy de cartoon, relacionado con el toque Super Deformed oriental, que encandila, sobre todo, al lector joven. Dolmen ha publicado un volumen integral de una de sus obras más personales, Kobe, cuya acción se sitúa en el Japón medieval. El tomo reúne las dos primeras entregas de la saga y el tercero número que la completa, realizado ex profeso por el autor, cerrando por fin esta historia de samurais en tres actos.
     Kobe transcurre en el año 1132, época tumultuosa donde las rivalidades entre clanes y las luchas por el poder mueven el mundo. El protagonista debe afrontar una peliaguda misión para poner a prueba la lealtad a su señor. El guerrero debe moverse en un escenario donde el odio entre familias, fruto de siglos de confrontaciones, marca la pauta. Autores como Pere Pérez, Victor Santos y Kenny Ruiz aportan su granito de arena al libro nutriendo un generoso portafolio de firmas invitadas. En su amplia trayectoria ha parodiado películas como Depredador, Aliens, Resident Evil, Piratas del Caribe y un largo etcétera. Si la intención de Vegas es llegar a un amplio abanico de gente, está en el buen camino y parece que lo consigue. Sus tebeos, empapados de humor freakie, guiños al aficionado y gags visuales, son devorados también por lectores no habituales de historieta debido a su vinculación con películas de éxito conocidas por el gran público. Sus personajes cabezones generan simpatía. Las colas para firmar que se forman en los salones especializados son llamativas. Es-piderman, Julk, Vlade y Bill Kill son otros de sus títulos.

El dibujante de cómic, ¿nace o se hace?
Creo que hay una predisposición o talento natural con el que cada uno nace, pero después hay que prepararse mucho. Hay pocos casos de gente que sin hacer nada, le salgan comics buenos… Un par de genios, el resto, tenemos que currárnoslo mucho.

Hablamos de Kobe
Es una historia de honor, amor y traición, que podía estar ambientada en cualquier época, pero yo preferí la época del Japón feudal, por puro gusto personal. Es un cómic distinto a los que la gente está acostumbrada de mí, pero es en el que más he puesto en todos los aspectos, tanto artístico como personal. Estoy muy contento del resultado final.

¿Cómo afrontas la página en blanco?
Cuando se trata de una parodia, elijo siempre un personaje que me guste, nunca hago parodias de algo que no me gusta. Después de una serie de bocetos en los que experimento cómo es el diseño y qué tipos de bromas puedo hacer con él, planifico las páginas, y luego voy a por el dibujo propiamente dicho. La verdad es que el 70 por ciento del trabajo lo hago en la preproducción, el dibujo de las páginas es más pura técnica.

¿Eres capaz de definir tu estilo?
Cabezonil, tanto en su estilo como en la forma de trabajar. Soy muy meticuloso.

Te encanta parodiar películas y series de éxito...
Si, la verdad es que son una fuente muy grande de la que beber, y a la gente también le gusta, y me lo demuestra con el apoyo que suponen las ventas, así que estoy encantado. Pero, de todos modos, también quiero hacer cosas distintas, como Kobe, por ejemplo, para llegar a todo tipo de público.

Las sesiones de firmas en los salones te permite estar en contacto con tus lectores. ¿Te llevas sorpresas?
Siempre… La última fueron dos chicos que se habían tatuado dos personajes míos de Los cabezones de las galaxias… Fue increíble.

Inevitablemente, cuéntanos tus referentes…
La verdad es que es distinto cuando un autor te gusta o cuando es una influencia… Siempre digo que me gustan mucho Frank Miller, Tim Sale, Eduardo Risso o Humberto Ramos, pero no creo que se vea nada de ellos en mi forma de dibujar. Creo que mi estilo es más parecido a Ibáñez mezclado con Ed McGuinness...

¿Como ves el panorama comiquero?
Como industria, andamos como todo en estos momentos, un poco sobreviviendo, pero como medio cultural, estamos mejor que nunca, con total libertad de géneros y estilos, y llegando a más gente que nunca.

Eres uno de los dibujantes españoles que más vende...
Ya te digo que es algo que tengo que agradecer mucho, la gente se porta muy bien conmigo, así que esas horas de soledad frente al tablero de dibujo son recompensadas.

¿Qué recomendarías a un dibujante que está empezando?
Que dibuje hasta cuando duerme.

¿Cómo ves a tu publico?
Muy heterogéneo, hay de todo. Pero lo que más me enorgullece es cuando un padre y un hijo comparten su afición a través de mis comics.

¿En qué proyectos andas?
Acabo de terminar Arma XL, y ya estoy con otra de esas obras distintas, va a ser un álbum a color, ambientado en un mundo de fantasía medieval. Estoy muy ilusionado.

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(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo. Acaba de publicar el libro de microrelatos ilustrados Cortocuentos con dibujo de Chema García (Astiberri) y está ultimando un recopilatorio de historietas cortas titulado Te hiero para Dolmen Editorial.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Se trata de la versión ampliada del texto publicado en el diario El Correo el 21 de agosto de 2009. Página creada en noviembre de 2009.