comparte





explora

autores

entrevistas

contacta

e-mail

Twitter

Facebook

 

Entrevista a Álvaro Ortiz

Por Borja Crespo (*)

 

Portada de 'Julia y la voz de la ballena' (Edicions de Ponent)

Álvaro Ortiz (Zaragoza, 1983) es responsable de Julia y la voz de la ballena, una historia estimulante publicada por Edicions de Ponent, al igual que Julia y el verano muerto, anterior trabajo de este joven talento a tener en cuenta que ha pretendido plasmar “una historia tranquila, y en cierto modo un poco ingenua… Habla de gente que pasa sus vacaciones en una isla, que comen, fuman, leen libros y se cuentan historias unos a otros, y de cómo les afectan esas historias, ya sean reales o imaginarias”. Todo ello está envuelto en un ambiente fantástico, con niños fantasma, sirenas, un castillo, un diario de un marinero desaparecido… Hay momentos que rayan la poesía y otros recuerdan a los cuentos clásicos de piratas, entre ellos Moby Dick.
      Ortiz estudió diseño gráfico en la Escuela Superior de Diseño de Aragón e Ilustración en la Escuela Massana de Barcelona. Ha colaborado en revistas como Dos veces breve y en los álbumes colectivos Tapa Roja y Lanza en astillero. Tras participar en diversas muestras individuales y colectivas y ganar premios en certámenes de peso, como el de cómic de Injuve, se dedica a ilustrar libros de texto, artículos dominicales en el Heraldo de Aragón y carteles para conciertos.  

El dibujante de cómic, ¿nace o se hace? 
Me da un poco de envidia cuando lees de gente que ha empezado a hacer cómics hace nada, y ya están haciendo un trabajo estupendo, así que supongo que en algunos casos el dibujante de cómic se hace, aunque la idea de nacer para algo en concreto es bastante romántica, y supongo que habrá casos en que sea así. En mi caso no lo tengo muy claro, creo que hago cómics e ilustraciones entre otras cosas porque no sé hacer mucho más. 

¿Cómo surgió Julia y la voz de la ballena?
En principio quería retomar los personajes que aparecieron en Julia y el verano muerto, para hacer una historia completamente independiente, y hubo como un millón de ideas previas que luego no se utilizaron, desde una historia de un viaje alrededor del mundo a otra al más puro estilo Sherlock Holmes… Pero, a la vez que pensaba todo eso, tenía también en mente el hacer una historia de piratas que no tenía nada que ver con Julia y compañía. Al final pasé de hacer el otro cómic de piratas y decidí que ese ambiente de piratas y marineros apareciese en el mundo de Julia y el verano muerto, me pareció que todo encajaba perfectamente.

Hay momentos que rayan la poesía y otros recuerdan a algunos cuentos clásicos.
Decidí  incluir dos tramas paralelas distintas: mientras la que se centra en los personajes de los niños es más de aventuras, la otra, la del padre, es un poco más seria; y sí, puede que en algunos momentos algo poética. Creo que es el tono que me gusta darle a mis historias. Lo de los cuentos clásicos es verdad, hay guiños a La isla del Tesoro, a Moby Dick, a 20.000 leguas de viaje submarino, a los cuentos de piratas de Howard Pyle… 

¿Cómo fue el proceso de trabajo del álbum? Desde la idea al trabajo final, pasando por el contacto con la editorial y demás.
El proceso fue duro y complicado, no lo puedo negar. Después de Julia y el verano muerto le propuse a la editorial hacer otro, y como el primero no debió ir mal, me dieron vía libre a hacer lo que quisiera. La historia se fue estirando de las 48 páginas iniciales a 66, decidí hacerlo a todo color en vez de en bitono como el primero, entre medias decidí irme a estudiar a Barcelona, y además seguía currando en diversas historias para poder pagar alquileres y demás, así que la cosa se fue alargando bastante, con lo que finalmente tardé tres años y medio en acabarlo… A la editorial le agradezco que no me metieran prisa, y que no me mandaran a paseo, porque soy muy cabezota y lo quería acabar todo bien, no quería que se notara que al final me había tocado correr. Así por lo menos, aunque me ha costado acabarlo, estoy contento con el resultado final. 

Influencias a nivel gráfico... No solo cómic, en un momento dado.
Influencias en el álbum hay un montón… En cuanto a dibujantes de cómic me encantan las cosas que hacen todos estos autores de la “nouvelle bd” francesa: Blain, Sfar, David B, Larcenet, Blutch y compañía. Es posible que se note en alguna cosa, pero hay un millón de gente más que puede que me haya influenciado, no sé si en este cómic o en general en mi forma de hacer las cosas, desde Windsor McCay a Mike Mignola, pasando por Chris Ware o Craig Thompson.  

     

 
Las cinco primeras páginas de Julia y la voz de la ballena (clic para ampliar)

¿Autores nacionales?
Claro, no puedo olvidar el trabajo de algunos dibujantes de aquí que también me han marcado, gente como Max, Jali o Javier Olivares. También me dedico a la ilustración, y creo que eso se nota en mi forma de dibujar los cómics, con un montón de ilustradores como referencia, pero podría estar dos días dando nombres. 

¿Otros medios?
En pintura no soy un experto, pero también me gusta fijarme en algunos pintores clásicos, en diseñadores, en los grabadores japoneses... Para acabar, hay tres directores de cine, que aunque quizás me hayan influido estéticamente, creo que lo han hecho más en la forma de contar las historias: Tim Burton, Jean Pierre Jeunet y David Lynch.  

¿Cómo anda esto de los tebeos?
El mundo del cómic lo veo bien. Como lector lo veo genial, no soy muy nostálgico en estos temas y me gustan mucho las cosas que se están haciendo ahora, hay un montón de gente haciendo cosas muy interesantes en todo el mundo. La oferta es enorme y, además, ahora parece ser que el cómic se empieza a tener un poco más en cuenta a nivel cultural. Así que me parece que todo está bien. Luego, como autor, ya la cosa está más complicada, pero bueno, eso es caer en las eternas quejas de siempre.

Tienes también un blog como extensión de tu trabajo.¿En cierta forma los sites de internet estn suplantando a los fanzines en papel?
Creo que son distintos, los blogs en muchos casos están hechos por un solo individuo, aunque sé que hay excepciones, y son como algo más personal, mientras que los fanzines los veo como algo más colectivo, y quizás más lúdico. Cuando hacía fanzines con mis amigos a veces parecía que en realidad el fanzine no era más que una excusa para pasarlo bien, salir por ahí de salones y encontrarte con gente que solo ves en esas ocasiones, y cosas así. En mi blog enseño las cosas que voy haciendo, y lo chulo también es la respuesta de la gente que puede ser bastante inmediata y te anima porque ves que hay gente que se interesa por lo que haces y lo que cuentas.

¿Qué  recomendarías a un dibujante que está  empezando?
Uffff, no me veo yo aquí dando consejos, pero vamos, creo que lo fundamental es paciencia. Paciencia y tener una manera original de contar las cosas, supongo. No hace falta ser el mejor dibujando, ni escribir las historias más apasionantes, pero si lo que cuentas lo cuentas bien, y de una forma sincera, es posible que a la gente le guste. 

¿En qué  proyectos andas últimamente?
Siempre ando con mil cosas a la vez. De momento me gustaría que mi siguiente cómic fuese dirigido al público infantil. Como en algunos aspectos yo también soy bastante infantil, pues espero pasármelo muy bien dibujando la historia que tengo en mente. Tengo intención desde hace un tiempo de hacer una historia larga, tipo novela gráfica -no me gusta mucho la definición, pero se entiende-, un poco más oscura, con algún elemento fantástico de por medio, y con varias ideas que tengo apuntadas por ahí. Pero vamos, que con lo que me ha costado acabar las 66 páginas de Julia y la voz de la ballena, como para pensar en acabar doscientas… 

¿A quién te gustaría parecerte como autor?
Antes te mencionaba a todos estos franceses de ahora, de los que admiro su capacidad de trabajo, y su versatilidad de cara a currar tanto en encargos más o menos comerciales, como en proyectos propios superpersonales. Si me tuviese que parecer a uno de ellos me quedo con Joann Sfar, por la fluidez de su dibujo, creo que leí por algún lado que directamente escribía con dibujos y es verdad y por su inmensa producción, y lo dispar de ésta. Es capaz de hacer cómics de aventuras, eróticos, de terror, infantiles o autobiográficos, y en todos mantiene un nivel excelente, y eso me da mucha envidia, porque siempre tengo un montón de ideas para hacer cosas pero que sabes que por falta de tiempo, solo se quedarán en ideas. Y parece ser que a Sfar no se le queda nada por el camino, lo que le apetece hacer, lo hace, y encima le queda siempre de lo más apañado. 

¿Puedes vender tu último álbum a un profano?
En los e-mails que he estado mandando por ahí con las cinco primeras páginas del álbum, lo recomendaba como lectura veraniega, para leerlo tranquilamente. Supongo que le podrá gustar a todo aquel que jugó a buscar tesoros cuando era pequeño y a los que les gusta imaginar que no todo es tan aburrido como parece. Además en el cómic se cuenta una historia de amor tan grande como una ballena. Y mira que son grandes las ballenas.

----
(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo. Acaba de publicar el libro de microrelatos ilustrados Cortocuentos con dibujo de Chema García (Astiberri) y está ultimando un recopilatorio de historietas cortas titulado Te hiero para Dolmen Editorial.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Publicada originalmente, extractada, en el diario El Correo (4/septiembre/2009). Página creada en febrero de 2010.