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Entrevista a Juaco Vizuete

Por Enrique Bonet (*)

 

Portada de 'El Rentido' #4 (1998)

El alicantino Juaco Vizuete parece haber llegado a los tebeos por casualidad, casi sin querer. Sin embargo, a sus veinticinco años se ha convertido, gracias a los tres números publicados en la colección Brut Comix de su personaje "El Resentido", en uno de los autores más interesantes y a la vez prototípicos de la joven historieta española: trabaja cuando puede y le dejan, no vive de ello y tampoco tiene nada claro su futuro profesional. Sus proyectos más inmediatos son acabar el doctorado en Bellas Artes, especialidad Dibujo (su tesis apunta también a los tebeos) y seguir dibujando si encuentra ideas que le diviertan y el lugar adecuado donde publicarlas.

Nota: La entrevista se publicó originalmente el la revista U, el hijo de Urich, dentro de la sección "Portafolio". En dicha sección, las entrevistas se publicaban editadas de forma que solamente se incluían las respuestas del entrevistado, y se omitían las preguntas del entrevistador, para dar así todo el protagonismo al historietista. Que nadie se extrañe. Tras el texto de introducción, a continuación vienen las respuestas de Calo a la entrevista realizada por Bonet.

"Mi primera incursión en serio en el mundo de la historieta fue la primera historia de El Resentido: seis páginas que mandé a un concurso de La Cúpula y resultó premiada. Antes de eso apenas había sido capaz de acabar nada, había empezado tres o cuatro historietas pero sin llegar a concluir ninguna. ¡Ah, sí! También gané un premio en Mazarrón con una historieta de cuatro páginas, una de las pocas que había acabado. Y hice algunas cosillas en algún fanzine de superhéroes... hubo una temporada que me aficioné mucho al comic americano y dibujaba con un estilo muy raro, una mezcla de Liberatore y Arthur Adams."

"En Alicante no me relaciono con gente que haga comic, no me muevo en ningún círculo relacionado con la historieta ni participo directamente en ningún fanzine, ni tampoco en Valencia, donde estudio. Así que tengo que buscar la motivación en otro tipo de gente, amigos que pintan o que se mueven en cualquier campo del arte. Todo eso me interesa mucho e intento respirarlo para aplicarlo a mis tebeos. Pero siempre he tenido mucho interés por la historieta, sobre todo como lector".

"A raíz de la primera historieta, la del concurso, Hernán Migoya me propuso que le diera vueltas al personaje de El Resentido. Publiqué varias historias cortas en El Víbora, muy dispersas y sin demasiado unidad, porque no tenía todavía muy claro lo que quería hacer. Todo eso fue dando forma al personaje hasta que me propusieron hacer el primer "Brut"; todo lo que he publicado ha sido con este personaje, a excepción de la historia que se publicó en El Víbora Especial Underground, que era una especie de chorrada sobre el tebeo dentro del tebeo y no tenía nada que ver con él".

 
"El Resentido sobre todo es una deformación con tintes autobiográficos."

"El Resentido tiene tintes autobiográficos; sobre todo es una deformación con tintes autobiográficos, es decir, cuenta cosas que me han pasado a mí, a mis amigos o a gente que conozco y que exagero para intentar reirme de ellas o para revolver mi propia mierda, por decirlo de algún modo. Los tebeos se prestan mucho a eso, a la farsa, a la caricatura, pero siempre intento buscarle conexión con las cosas que me rodean".

"A la hora de trabajar las páginas empiezo con un esbozo muy mínimo. En los primeros números me curraba mucho más el guión, lo escribía todo, dibujaba las páginas en pequeñito con todas las viñetas, pero luego lo cambiaba todo al pasar a la página original. El último número he conseguido hacerlo con un simple esbozo general de lo que iba a ser la historia, una especie de guión literario; luego improviso en cada página, sobre todo los diálogos, que voy escribiendo directamente. Cuando dibujaba previamente las páginas en pequeñito estaba obsesionado porque pensaba que lo que era el tebeo verdaderamente eran esas páginas esbozadas, que perdía toda la gracia y la frescura cuando las pasaba al tamaño del original. El primer esbozo siempre me parecía más directo y mucho más interesante. Estoy tratando de seguir una vía intermedia, algo que me permita conservar esa frescura, esa fuerza, pero sin demasiados riesgos, porque si te pones a entintar las páginas directamente te arriesgas a que te salga un churro inmenso. Pero, no sé si por cierta deformación artística, creo que la parte artesanal del dibujo de historietas es lo que más te lastra cuando estás empezando, esa obsesión por la limpieza, ese paso del boceto en pequeño al dibujo a lápiz, después pasar a tinta, después pasar la goma... Lo ideal sería poder desterrar todo eso y hacer algo mucho más directo."

"Curiosamente, mi dibujo se ha ido haciendo técnicamente más profesional, cuando era lo que menos pretendía; por eso en el último Resentido he decidido cambiar un poco de registro, utilizando el pincel más a lo bestia y usando un trazo más expresivo, más gestual".

"En este cuarto número acaba la historia que se inició en el primero, el rollo del Resentido con su novia. A partir de ahí no tengo todavía pensado qué va a pasar. Tampoco tengo claro si voy a continuar con el personaje; este cuarto número me ha costado bastante más trabajo, me lo he pensado mucho, sobre todo en cuestiones de guión, que es algo más espeso, y ahora estoy un poco agotado. Me gustaría hacer algo más divertido, más intrascendente, quizá plantearme otra serie que pueda publicarse en El Víbora."

"No me planteo nada en plan profesional. Todavía estoy estudiando y para mí esto de los tebeos ha surgido casi sin pretenderlo. Cuando acabe la pesadilla del doctorado tendré que plantearme de una vez por dónde tiro, pero no sé si mi futuro estará en la historieta o en otro campo. De todos modos, el haber hecho cuatro "Bruts" me ha dado cierta confianza, empiezo a ver que me cuesta menos trabajo expresarme con este medio y que en realidad el tebeo es lo único que ahora mismo sabría hacer profesionalmente; si pudiese ganar algo más de dinero, si El Resentido tuviera éxito y cuajara y me da la oportunidad de ganarme la vida, pues sí que me gustaría seguir dibujando tebeos. Todo lo que he publicado hasta ahora lo considero todavía un aprendizaje; es un modo de ir haciéndome como dibujante y de tener un producto ya hecho que puedas enseñar por otro lado. Lo único que tengo claro es que me gusta dibujar, ya sea para comics, para ilustración, para publicidad...para lo que salga. La pintura también me gusta mucho, pero eso sí que lo veo jodido y difícil."

"Nunca he hecho ninguna historieta en color, sólo las portadas y alguna ilustración. Pero el color me gusta muchísimo, me encanta guarrearme las manos y manchar el papel y todo eso. Si me lo ofrecieran me encantaría hacer un tebeo en color."

 
"Mis influencias más descaradas son el underground americano y Tintín, aunque no lo parezca."

"Mis influencias más descaradas, las que yo noto en el tebeo, son el underground americano y Tintín, aunque no lo parezca. Pero es que mi dibujo, cuando no lo paso a pincel, tiende siempre a la línea clara. Posiblemente ahora empiece a utilizar más el rotulador u otro instrumento que me de una línea más pura; como todavía no tengo un estilo cuajado, quiero seguir probando muchas cosas a ver lo que sale. Me canso enseguida de lo que hago, por eso intento variar y buscar influencias muy diversas. Me gustan tantas cosas que por fuerza deben reflejarse en los tebeos; una de las cosas que más me gustan es la música pop. Los grupos que me gustan me influyen mucho a la hora de plantear los tebeos. Me gusta pensar que mis historietas son como canciones: la parte gráfica sería como la música de una canción, y la parte discursiva equivaldría a la letra. En el pop las canciones nacen de forma muy libre, con muy pocos prejuicios, se recogen influencias de acá y allá, y en el tebeo puedes hacer lo mismo, utilizar estilos diferentes según la historia que cuentes, según la letra que le pongas."

"La historieta en realidad no es nada en sí misma, es un compendio de muchas cosas, y eso es lo que me gusta de ella, que te permite usar muchas de las cosas que me gustan o me interesan. Por eso me parece que los dibujantes de comics, más que nadie, deben tener puestos los ojos en todas partes, para pillar influencias de donde se pueda. Los músicos de pop saben que no van a componer una ópera, ni una sinfonía, y si lo hacen, la cagan por pretenciosos; pues los dibujantes de tebeos igual: no vamos a pintar las Meninas, pero podemos cuajar obras cojonudas que difundan ideas perfectamente a un nivel popular. Lo bueno de los tebeos es que no se toman en serio, que te los puedes tomar de la forma más libre y divertida del mundo, y por eso también el contacto que tienes con el medio es más íntimo, más directo, no como ocurre con el mundo del arte, al que siempre te acercas con una especie de reverencia. Los tebeos son mejores mientras menos mediatizados están, mientras son más espontáneos; así la comunicación es más íntima entre quien los hace y quien los lee."

"No estoy en contra de los géneros. Creo que son buenos, desde el momento en que siempre tienes un conjunto de referencias que te sitúan, algo que ya conoces de antemano y que te da una pequeña seguridad sobre el terreno en el que te mueves. En ese sentido son positivos, pero eso también puede volverse en tu contra y convertirse en algo que te encorseta. Me gustaría hacer algo de género negro, que es el que más me gusta; y aunque parezca mentira, El Resentido también es una historieta de género, del género de las comedias adolescentes americanas, que es una puta mierda de género que nadie reconoce pero que a mí me ha influido a fuerza de tragármelo en la tele cuando yo también era adolescente. A fuerza de ver esas películas acabas por creértelas, a pesar de ser muy mentirosas y muy tramposas. Pero es que El Resentido también es muy tramposo. Es una broma muy exagerada, pero con un trasfondo de realidad que es lo que la hace creíble; es otra cosa que me gustan de los tebeos, que puedes pasarte lo que quieras sin miedo a hacer el ridículo. Los tebeos, al contrario del cine, son mejores cuanto menos sentido del ridículo tengan; son más graciosos, más expresivos. La realidad está ahí, el lector la conoce, y el dibujante también; los dos hablamos de lo mismo, y eso lo que llega a crear la complicidad necesaria. Se trata de darle rodeos a las cosas para pasárnoslo bien, simplemente."

"Debo decir que, en mi caso, lo mejor que me ha ocurrido es que he hecho tebeos sin estar mediatizado en absoluto; Hernán y Berenguer me dejaron muy claro desde un principio que hiciera lo que me saliera de las narices, y así lo he hecho. Como además no tengo nada claro que vaya a dedicarme siempre a ésto, no tengo que andar preocupándome de si lo que hago va o funcionar o no, si va a vender más o menos. No estoy dispuesto para nada a trabajar siguiendo modelos que me imponga nadie, por mucho que esos modelos ya le hayan funcionado a otros autores. Cada uno debe encontrar su propia fórmula de trabajo, su propia manera de contar las cosas, que será la mejor forma de comunicar con los demás y de seguir probando y descubriendo cosas distintas".

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(*) Enrique Bonet (Málaga, 1966) fue una de las firmas habituales de la revista U, el hijo de Urich, y es también autor de historietas, casi siempre humorísticas. En 2009 ha publicado el álbum El juego de la luna, realizado junto a José Luis Munuera.

Texto de Enrique Bonet, cedido para Guía del cómic. Publicado originalmente en U, el hijo de Urich #10 (mayo de 1998), pgs. 50-54. Página creada en marzo de 2010.