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Entrevista a David Rubín

Por Javier Zalbidegoitia

 

Portada de 'El circo del desaliento' (Astiberri)

David Rubín (Ourense, 1977) es todo un animal vital y creativo. Ha estado varios años alternando la realización de historietas para las más diversas publicaciones gallegas –Golfiño, BD Banda, Barsowia, Huevo...– y peninsulares –Dos veces breve, Tos, Fanzine enfermo– con una labor profesional en los estudios de animación Limaía y Dygra, amén de una extensa producción de ilustraciones e incursiones en el mundo del cortometraje. Este amante del licor café de verbo y trazo apasionados se destapa ahora con El circo del desaliento, su primer álbum largo en formato de novela gráfica, que estará presentando en el Salón de Cómic de Getxo (Bizkaia) entre los días 1 a 4 de diciembre. 
     
Una febril capacidad para el trabajo, textos de arrebatada poesía, notable dominio del tempo narrativo y dibujos agradecidos por una natural soltura con los lápices son aspectos que le han llevado tanto a tener una importante legión de admiradores como a ganar, sin solución de continuidad, un generoso abanico de concursos que han culminado con la consecución del I Premio Castelao de cómic entregado en agosto por la Diputación de A Coruña en el transcurso de Viñetas desde O Atlántico. 

El circo del desaliento recoge "Donde nadie puede llegar", una intensa historia de 54 páginas ganadora del premio Castelao de cómic, así como una serie de relatos cortos inéditos y otros ya prepublicados. Sin embargo, ¿has pensado este álbum como un todo unitario, intentando ir más allá que una mera sucesión de historias?
Cada una de las historias fueron creadas de un modo individual, fue a la hora de decidir su inclusión como parte de este libro cuando se me ocurrió darle una especie de nexo de unión a todas ellas, no quería que el tebeo tuviera aspecto de "popurrí de historietas" o algo así, de ahí vino la idea de crear dos historietas a mayores, que sirven de prólogo y epílogo, y el título del libro, El circo del desaliento, para intentar dar ese aspecto de que cada una de las historias que lo conforman son como los diferentes números que invaden la pista de un circo terrible y desolador. De todos modos esto es más un formalismo que otra cosa, a la hora de zambullirte en las páginas lo importante es cada una de las historias, no cómo estén empanadas; pero si además puedes darle una sensación de unidad a todo, pues mejor.

El circo... se abre y se cierra con sendos textos cortesía de creadores de calidad contrastada: Miguelanxo Prado y Carlos Portela. No está pero que nada mal como tarjeta de presentación, ¿no?
La verdad es que es una suerte y una ilusión inmensa que dos monstruos de los tebeos a los que llevo leyendo desde que era chavalín y a los que admiro quisieran participar en mi tebeo. Sus textos han sido de los mejores regalos que se le puede hacer a alguien que da sus primeros pasos solo ante el peligro fuera de lo que es el cobijo de publicar acompañado en revistas o fanzines. Una suerte y un lujo.

Se intuye que los lectores que se acerquen a esta novela gráfica van a ver no pocas de tus preocupaciones e intereses. En todo caso, se percibe cierto gusto por el personaje superheroico como excusa para contar aspectos de lo más personales. ¿Es un desnudarse producto de una necesidad vital o se trata de un destape más bien ficticio, un recurso al servicio de la narración?
Mis historias no son autobiográficas, en el sentido estricto de la palabra. Prefiero utilizar la metáfora para expresarme, dibujarme en la piel de otros personajes y no por eso dejar de ser yo. Quizá sea por no aburrirme, por salirme del rollo "tengo veintiocho años y tengo que hacer las historias de lo que le ocurre a un chico de veintiocho años". No me interesa hacer slice of life, pero eso no quita que vierta sobre mis personajes y las situaciones que los rodean cientos de sentimientos, de situaciones que yo he vivido.
     Me parece más interesante, a mi modo de ver, coger a un personaje totalmente rocambolesco y fuera de lo cotidiano como puede ser un superhéroe y hacerle sentir cosas que a mí me han pasado, o decir cosas que yo mismo digo. Además, tanto a nivel narrativo como poético, la imagen de un superhéroe –o cualquier otro personaje extremo– pasándolas putas porque está enamorado de nosequién, como le puede pasar a cualquier hijo de vecino, me parece mucho más impactante que la de un veinteañero pasándolas putas por culpa de un mal amor.

¿Hasta qué punto te ha podido influir la animación a la hora de enfrentarte al papel en blanco y crear historias en viñetas?
A nivel formal; sobre todo a la hora de adquirir soltura tanto a la hora de dibujar como de planificar la narrativa. He trabajado como animador 2D durante casi tres años, y eso te otorga mucha rapidez a la hora de dibujar, y también he dibujado cientos y cientos de páginas de story board para largometrajes, con lo cual aprendes a ser muy rápido y decisivo a la hora de narrar una secuencia o de planificar un encuadre. Utilizo muchas de las cosas aprendidas en animación cuando me enfrento a la lámina en blanco para realizar un tebeo, y a la inversa, infinidad de trucos aprendidos gracias a hacer tebeos los vuelco a diario en mi trabajo en el cine de animación.
     De todos modos, en lo que más influye la animación sobre mi trabajo como autor de tebeos es en el hecho de que me roba tanto tiempo que me obliga a ser muy rápido y a estar siempre con el chip puesto a la hora de crear historietas, pues no puedo desperdiciar apenas tiempo, con lo cual estoy siempre dándole vueltas a historias al mínimo hueco que tengo. De ahí que acostumbre a dibujar en bares, para poder unificar mínimamente mi vida social y mi pasión. Para no convertirme en un ermitaño.

¿Tienes algún tótem de entre los creadores del tebeo que han sido y son?
Muchos, de siempre; Frank Miller o el tándem Muñoz y Sampayo, de por estos lares; autores como Javier Olivares, Santiago Sequeiros o Miguel Anxo Robledo, y de unos años para aquí me gusta mucho el trabajo de gente como Blutch, Christophe Blain, Teddy Kristiansen, Joann Sfar, Paul Pope, David B, Peteers... y cien mil más, aunque mis influencias no solo provienen, por suerte, del medio del tebeo.

¿Y cuáles serían esas referencias principales ajenas al cómic?
El cine, sobre todo. Directores como Jarmusch, Kurosawa, Wong Kar-wai, Kim Ki-duk y el Cronenberg de Spider, Crash o Una historia de violencia. O películas como Old boy... ¡buff!... ¡Son tantos! Pienso que la narrativa y el tempo en mis tebeos son más cinematográficos que tebeísticos, no sé... También disfruto descubriendo continuamente nuevos ilustradores que puedan aportarme diferentes puntos de vista estéticos, para no encasillarme. Buscar nuevas referencias siempre ayuda. Incluso a veces te sorprendes a ti mismo descubriendo que te ha influido la narrativa de John Romita (padre). Aunque en tus páginas parezca no apreciarse, está ahí.
     Otros medios que siempre serán referencias para mi son la literatura, en especial el relato y la poesía, y la música, sobre todo cuando, a parte de melodías atmosféricas y sugerentes, te encuentras con letras fabulosas como las de Nacho Vegas o Fernando Alfaro... El trabajo de grupos como Chucho, Lali Puna, Tortoise, Radiohead; gente como Vincent Gallo o Serge Gainsbourg... el tango, yo que sé... cuando trabajo suelo escuchar música acorde con la atmósfera de la historieta que esté dibujando o escribiendo. Eso, claro, las pocas veces que trabajo en casa.

"David Rubín es un dibujante con carácter. De raza. (...) Un dibujante lleno de energía...", dice Portela. "David Rubín continuará dándonos buenas historietas, porque creo que es autor 'de raza' que (...) nunca podrá limpiar su sangre del veneno de la viñeta...", apunta Prado... Va a ser que imaginar y desarrollar guiones, dibujarlos... es para ti una vitamina fundamental para enfrentarte al día a día. ¿Es así?
Sin lugar a dudas, para mí hacer tebeos no es un pasatiempo, para pasar el rato prefiero tomarme un café con alguien, o ir al cine, o salir por ahí a cerrar bares o echar un polvo.Para mí hacer tebeos es una necesidad, es el medio que he elegido desde crío para expresarme, a otra gente le da por escribir relatos o novelas o poemas, pintar cuadros, sacar fotografías o montarse un blog, yo he decidido usar el medio del tebeo para hablar de las cosas que me inquietan o me interesan, de lo que me cabrea o de lo que me hace feliz. Y si no tuviera posibilidad de publicar mis historietas seguiría haciéndolas, como hasta hace unos años me ocurría, porque es una necesidad, porque necesito contar cosas, y si a alguien le interesan, pues mejor que mejor, y si no, pues al menos me he dado el gusto y me he quitado una espinita de encima perpetrando tal o cual historieta.

Parece que por la creciente edición de autores, proyección en el exterior, implicación de las instituciones y, sobre todo, profusión de profesionales en activo de distintas generaciones el mundo de la banda deseñada sonríe al fin. ¿Cómo lo ves?
Cierto es que actualmente está viviendo su mejor momento, con proyectos que ya son realidades consolidadas como BDBanda o Polaqia, con gente como Kiko Da Silva, Victor Rivas, Guitián, Santy... trabajando para Mister K, y con autores como Alberto Vázquez, Emma Ríos, Jano, Manel Cráneo... y un largo etcétera en el que me incluyo. Incluso ahora las instituciones y los medios de comunicación comienzan a fijarse en que aquí están pasando cosas y empiezan a apoyarnos, o propuestas como la que nos brindó el Especial Galicia de la revista Dos veces breve –que según su editor fue el número más vendido– o aquel reportaje que en su momento sacó Trama sobre la nueva hornada de autores gallegos, la cosa está mejor que bien. Pero, como siempre, aún se puede ir a más, y en eso estamos, en seguir trabajando para que la cosa avance, en cotagiarle este virus fabuloso a los autores que estén por llegar y en no rendirnos nunca. Ni pasión, ni talento, ni gente falta, con lo cual solo queda seguir escupiendo historias, y que ustedes las lean.

Entrevista realizada por Javier Zalbidegoitia para la web de Astiberri Ediciones, donde fue publicada el 8 de noviembre de 2005. Disclaimer: Zalbidegoitia es uno de los editores de Astiberri. Como actualmente ya no está disponible en su web, Astiberri Ediciones nos ha dado permiso para reproducirla en Guía del cómic. Documento publicado en junio de 2009.