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Nuevas viñetas, nuevas visiones

· Nuevas editoriales entran en la escena del cómic

Por Borja Crespo (*)

El programa del Salón del Cómic de Getxo, a celebrarse entre el 23 y el 25 de noviembre, refleja el auge de numerosas editoriales independientes en nuestro mercado, una tendencia que apuesta por Internet para llegar a más gente y se apoya en las redes sociales para la promoción de sus referencias. Es el nuevo cómic alternativo, influenciado por la efervescencia de las pequeñas iniciativas que triunfan en otros escenarios donde mirarse, en países como EE.UU, Francia o Inglaterra, donde el underground no deja de alimentarse. Propuestas que rompen formatos, abrazan el micromecenago (el extendido anglicismo crowdfunding), idean maneras innovadoras a la hora de darse a conocer y no les importa cuidar el producto al máximo en tiradas pequeñas. Ediciones medidas, personales y valientes, que permiten la difusión de trabajos arriesgados y originales. Marca la diferencia un espíritu que remite directamente al concepto fanzine. Publicaciones realizadas por y para fans sin ánimo de lucro, aunque si hay beneficio, menudo, simbólico o sorprendente, todos contentos. El lector aficionado es indispensable en el engranaje de esta maquinaria subterránea imparable que está aportando nuevos sellos de interés a nuestro panorama editorial que presentan talentos de nuevo cuño y no se cortan a la hora de emplear divertidas acciones para publicitar su catálogo. Cada uno con su política de edición, cada uno con sus filias y fobias, van juntos de la mano en coediciones puntuales y arriman el hombro cuando hay que batallar contra la distribución, uno de los mayores problemas del tebeo por estos pagos. Sortean piedras en el camino, como la insuficiente atención mediática y la falta de recursos.

 
Portada de '¡Caramba!' nº 1

¡Caramba!, capitaneada por Manuel Bartual y Alba Diethelm, ha sido una de las primeras iniciativas independientes en despegar en esta curiosa oleada. No en vano, uno de sus impulsores, también autor en las páginas de El jueves, cuenta con la experiencia de trabajar como diseñador para editoriales como Astiberri, una de las fuerzas culpables del tirón de la novela gráfica en las librerías. "Vimos claro que había un hueco para una editorial de carácter independiente especializada en cómic de humor", señala Bartual. "También nos apetecía probar las herramientas que ofrece ahora Internet para la difusión y venta del catálogo de una editorial de nuestras características". El éxito con las preventas on line y la buena acogida en las tiendas especializadas del fanzine con el que debutaron en junio de 2011 fue "lo que nos terminó de animar a poner en marcha el proyecto: en apenas un mes vendimos sus dos ediciones, 999 ejemplares en total, muchos de ellos directamente a través de nuestra web". Para multiplicar el poder de convocatoria de su creación colgaron piezas audiovisuales que funcionaron bien como anuncios virales.

PRIMEROS PASOS

 
'Azul y pálido' de Pablo Ríos, en el origen de Entrecomics Cómics

El fanzine ¡Caramba! dio paso enseguida a la editorial homónima, que ha publicado títulos como Humor Cristiano, de Alberto González, o La industria de los sueños, de Paco Alcázar. Tomando ejemplo, el portal dedicado a la historieta Entrecomics, uno de los más visitados del momento, se animó a abrir una filial dedicada a la edición de obras con carácter independiente. "Era algo que nos rondaba la cabeza desde la noche de los tiempos, una especie de objetivo de futuro, pero el futuro llegó antes de lo que pensábamos", cuenta con entusiasmo Alberto García Marcos, socio del proyecto. "Como web de divulgación ya habíamos tocado techo y decidimos divulgar de otra manera, que es editando, una manera de remarcar nuestras preferencias como aficionados y de exponer al público a autores que nos parecía que no tenían toda la repercusión que merecían". El detonante más concreto fue un cómic en desarrollo del dibujante y bloguero Pablo Ríos, Azul y pálido, que ve la luz estos días tras un año de trabajo. "Lo había movido sin suerte por otras editoriales. Nos lo enseñó y en ese momento y lugar nos comprometimos a crear una editorial y publicarlo. Ya está en la calle y hemos cumplido un sueño y una promesa".

Los emprendedores de Entrecomics alternan su labor como especialistas en la materia con el papel de editor. "No creo que sea incompatible", señala nuestro interlocutor. Ahí tenemos el ejemplo de The Comics Journal, que empezó como revista crítica y acabó convirtiéndose en Fantagraphics, una de las editoriales más importantes de las últimas décadas en EE.UU. "Es muy común la existencia de autores de cómic que son grandes teóricos y críticos del medio. En España tenemos a Santiago García y a Pepo Pérez, y a nivel internacional los ejemplos de Gil Kane, Will Eisner o Art Spiegelman son incontestables. Al final las distintas facetas se tocan y uno puede emplear distintas estrategias para obtener distintos resultados pero cumplir un mismo objetivo, que es lograr que el cómic sea reconocido por el gran público y que la calidad de las obras en el mercado sea cada vez mayor". Al habla, precisamente, con los autores nacionales citados, conocidos teóricos del medio y artífices de la aplaudida serie El vecino, también lo tienen muy claro. "Son el anverso y el reverso de la misma actividad", responde García. "No concibo que uno se dedique a hacer cómics sin leer cómics, sin conocer el cómic. Yo creo que todos somos especialistas del campo en el que trabajamos". Para Pérez "forma parte de un todo, teoría y práctica. Además de dibujante soy profesor universitario y estoy investigando académicamente en el cómic. Eso me sirve para aprender más sobre esta forma artística, e intento llevarlo luego a la práctica cuando dibujo, y a su vez esa práctica me lleva a plantearme nuevas preguntas teóricas. También disfruto mucho escribiendo textos divulgativos cuando puedo, en prensa e internet. Así que para mí todo forma parte de lo mismo, teoría y práctica. Como autor de cómics, no diferencio ambas facetas". Una característica a tener en cuenta en los tiempos que corren.

Sobre la distribución en el negocio de los cómics, el gran caballo de batalla, el propio García teoriza: "Antes había que inundar los kioscos con toneladas de material. Primero, para llegar a una red de puntos de venta amplísimos que incluía desde estaciones de tren hasta tiendas de alimentación. Y segundo, para echar a tus competidores de los expositores y evitar que el público llegara hasta ellos. Era un mercado de explotación latifundista, en el que la cantidad de ejemplares devueltos por cada ejemplar distribuido era altísima. Con la aparición de las librerías especializadas, los editores pudieron empezar a distribuir en un mercado civilizado en el que llegaban directamente al público que les interesaba. A partir de ahí, el proceso de especialización del público ha ido refinándose cada vez más y las tiradas se han ajustado al máximo".

LA UNION HACE LA FUERZA

 
'Rojo' es una caja-contenedor de 16 mini-cómics

La colaboración entre editoriales modestas es otro signo de los tiempos. Entrecomics Comics ha coeditado su último lanzamiento con Fulgencio Pimentel, otro nombre en la lista. Se trata de Pudridero, del iconoclasta John Ryan. Como hábil maniobra para la promoción del álbum, un delirio gráfico 100% underground, se convocó al personal a través de las redes sociales para que dibujasen su peculiar versión del protagoniza del tebeo. La convocatoria ha derivado en una exposición itinerante en la que participan más de un centenar de firmas de interés. Hace apenas unos meses nació otra aventura independiente, Autsider Cómics, comandada por ATA, habitual en las páginas del incombustible TMEO, gracias a cuya experiencia se ha lanzado, como un paso natural, al ruedo de la edición. Quieren cubrir un hueco y despejar "la sensación de que había una serie de obras y autores imprescindibles que estaban siendo ignorados". Su primera novedad fue Rojo, una cajita serigrafiada que contenía dieciséis pequeños tebeos ilustrados por nombres de peso (M. A. Martín, Paco Alcázar, Darío Adanti, Furillo…) y nuevos talentos. Acaban de editar Submundo, de Kaz, un compendio de viñetas en delicioso blanco y negro que rompen la pana.

 
Portada de 'Ser un hombre...' de Albert Monteys

Las nuevas editoriales apuestan por formatos alejados de la extendida novela gráfica. "Todo lo que sea obra nueva me parece perfecto", subraya Javier Rodríguez, dibujante asturiano empleado en el terreno del cómic de superhéroes (Thor, Spider-Man). "Un mercado como este tiene que estar en constante movimiento. Nunca he sido de un solo formato, cuanto más y más variado mejor". Parecido opina, obviamente, Albert Monteys, autor de Cómo ser un hombre y por qué, uno de los primeros títulos de la Colección Jaimito de Caramba Cómic, que apuesta por el formato comic-book, grapa y pocas páginas. "Como autor cuyo formato natural no es la novela gráfica, me parece genial que existan formatos que se adapten mejor a lo que yo hago", afirma. "La novela gráfica, que ha llegado para prestigiar la historieta, estaba empezando a convertirse en un nuevo corsé. Como lector, agradezco mucho la variedad de propuestas y la vitalidad creativa que, pese a la doble crisis que vive el papel, parece seguir imperando en el mundo de los tebeos". Infame, de Nestor F., Cosmic Dragon, de Carlos Vermut, y La muerte en tus ojos, de David Sánchez, son otras obras en la misma línea.

¿UN PUBLICO DIFERENTE?

 
'Moowiloo Woomiloo' de Néstor F. y Molg H.

"Apostar por editar lo que ya editan otras editoriales no sería ni inteligente ni enriquecedor, ni para nosotros ni para el público", argumenta Alberto García Marcos. "Creemos en los trabajos que publicamos y nos mueve la idea de que, si no masivo, acabemos encontrando un público amplio. Suele decirse que cuando algo o alguien es bueno, acaba siendo reconocido, y aunque no es del todo cierto, esa idea nos da energía para seguir adelante". De su primer título, Moowiloo Woomiloo, lanzaron una primera tirada de mil ejemplares. "No es una cifra alta, pero no está muy lejos de las que manejan otras editoriales consolidadas, y desde luego no es ridícula si consideramos que la tirada media de un libro en España es de unos 1.800 ejemplares, media que incluye títulos superventas que venden decenas de miles de ejemplares". Ricardo Mena, bloguero incansable y editor en barbecho, es más realista. "El material diferente muchas veces no es comercial", piensa, "aunque algunos títulos están conectando con un comprador que no es el habitual de los cómics y llega a estos títulos a través de internet, la música, el cine… Muchos creadores están metidos en disciplinas diferentes y esto atrae a sus seguidores".

 
'Aventuras de un oficinista japonés', de José Domingo

En la misma onda está Bang Ediciones, con mayor trayectoria a sus espaldas y mucho que decir. "La historia de la vida de Bang tiene dos etapas", narra Manu Vidal, miembro clave. "En la primera etapa, decidimos publicar aquellas obras, principalmente francesas, que sin saber por qué no se habían publicado en España. Pero la llegada de la colección de cómic infantil Mamut, conllevó un giro en la política editorial". La línea Mamut, centrada en los lectores más pequeños (Astro-ratón y Bombillita, Súper Patata, Rey Huevo, La Superpandilla, etc.), a veces olvidados, nació con el interés de cubrir una necesidad, "la de poder encontrar cómics para su lectura a partir de tres años. Existía una falta muy grande de este tipo de cómic y nosotros, ya no solo como editores sino también como padres, echábamos mucho de menos este tipo de libros". Al margen de su catálogo de títulos especialmente pensados para la infancia, realizan coediciones para el mercado francés y español. Gracias a su criterio y tesón vio la luz el premiado álbum Aventuras de un oficinista japonés, de José Domingo, un delirio gráfico apabullante de obligada lectura. Otra editorial que lleva tiempo funcionando desde la independencia, ApaApa, se ha aliado con Sins Entido para publicar estos días Goliat, de Tom Gauld, autor ligado a Nobrow, uno de los espejos foráneos donde se mira la tendencia que nos ocupa, además de L´Association. Una china en mi zapato, Khalada, Sugoi, Belleza Infinita y Underbrain son otras empresas a tener en cuenta, sin estar todas las que son.

El experto Santiago García opina del actual momento del cómic a modo de conclusión. "Creativamente hay más puertas abiertas que nunca, eso creo que está claro", resalta. "Profesionalmente, el perfil ha cambiado de manera radical desde los viejos tiempos a la actualidad. Antes, hacer cómics era un oficio, se trabajaba a destajo, se cobraba lo suficiente para ir tirando, y se moría sobre el tablero de dibujo. Hoy en día el autor de cómics es dueño de su obra y su éxito económico depende de la explotación que tenga ésta. Puedes trabajar durante años sin ver un céntimo y encontrarte un día con que se ha abierto una veta inesperada y tu situación económica ha cambiado. La gente suele pensar que antes sí se vivía del cómic, y ahora no, pero mira a los dibujantes de los tebeos que leíamos cuando éramos niños. ¿Dónde están ahora?".

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(*) Borja Crespo (Bilbao, 1971) escribe habitualmente sobre cómic en diferentes publicaciones, especialmente en el diario El Correo, y ejerce de cabeza visible de la organización del Salón del Cómic de Getxo. También ha escrito los dos libros de microrelatos ilustrados Cortocuentos con dibujo de Chema García y varios autores (Astiberri, 2009 y 2012). Puedes seguirle en su blog y en Twitter, y leer medio centenar de entrevistas suyas publicadas en esta web.

Texto de Borja Crespo, cedido para Guía del cómic. Publicada originalmente en el suplemento Territorios del diario El Correo, con la extensión bastante recortada por razones de espacio. Página creada en noviembre de 2012.